Crisis en ISSEMyM escala tras renuncia de su director en medio de desabasto persistente

Bajada: La dimisión de Ignacio Salgado García, efectiva a partir del 1 de mayo de 2026, ocurre en un contexto de denuncias por falta de medicamentos, opacidad en compras y presión creciente sobre el gobierno estatal.
FIRR
Toluca, Estado de México, abril de 2026. El desabasto de medicamentos en el Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM) ha entrado en una nueva fase de tensión institucional tras confirmarse la renuncia de su director general, Ignacio Salgado García, con efectos a partir del 1 de mayo de 2026.
La salida del funcionario se produce en medio de una crisis sostenida que afecta a más de 800 mil derechohabientes y que, lejos de resolverse, ha profundizado las críticas hacia la gestión del organismo y la respuesta del gobierno estatal.
Aunque la responsabilidad operativa del abasto recae en la dirección del Instituto, la dimensión del problema ha colocado bajo escrutinio a la administración estatal, responsable de la supervisión, financiamiento y designación de sus autoridades.
A este escenario se suman antecedentes de denuncias por presuntas irregularidades en la compra de medicamentos, que en su momento fueron señaladas por el entonces contralor del ISSEMyM, hoy ex contralor, Victorino Barrios. Sus advertencias apuntaban a posibles actos de corrupción, opacidad en licitaciones y favoritismo hacia ciertos proveedores, factores que habrían debilitado el sistema de adquisición.
En paralelo, el Instituto enfrenta una severa crisis financiera, con un déficit acumulado que limita su capacidad para cumplir con proveedores y garantizar el suministro constante de fármacos. Esta situación ha derivado en retrasos, baja participación en licitaciones y fallas en la cadena de distribución.
Pese a reportes oficiales previos que aseguran niveles de abasto superiores al 90 por ciento, usuarios de distintas clínicas incluidas unidades en Toluca y Nezahualcóyotl continúan denunciando la falta de medicamentos básicos, recetas incompletas y la necesidad de cubrir gastos de su propio bolsillo.
La renuncia de Salgado García se interpreta en distintos sectores como un intento de reconfiguración interna ante la presión social y política, aunque hasta el momento no se ha anunciado una estrategia integral que garantice la normalización del servicio.
En el ámbito legislativo, continúan en discusión iniciativas para obligar al ISSEMyM a reembolsar a los derechohabientes los medicamentos no surtidos, mientras que las protestas de trabajadores, jubilados y pacientes persisten en distintos puntos del Estado de México.
El relevo en la dirección abre un compás de expectativa, pero también evidencia la profundidad de una crisis que combina rezagos históricos, debilidad financiera y cuestionamientos a la transparencia. Sin una intervención estructural y medidas contundentes, el desabasto amenaza con seguir siendo una constante en el sistema de salud estatal












