Estado de México

Proponen descuentos tardíos en la tenencia: el oportunismo legislativo que llega cuando ya se pagó

Bajada: La propuesta del PVEM para ajustar el impuesto vehicular exhibe un timing cuestionable: millones ya cumplieron y ahora los diputados ofrecen “beneficios” que suenan más a estrategia política que a solución real.

FIRR

La reciente iniciativa del Grupo Parlamentario del PVEM para modificar el Impuesto sobre Tenencia o Uso de Vehículos en el Estado de México no sólo llega tarde, sino que revela una práctica recurrente en el poder legislativo: reaccionar cuando el impacto social ya ocurrió y el costo político es mínimo. Proponer descuentos o esquemas más accesibles después de que más de 5.2 millones de contribuyentes ya realizaron su pago no es una medida de apoyo, es un gesto que bordea lo simbólico.

El propio diputado Héctor Raúl García González reconoció que durante el primer trimestre del año se logró una recaudación superior a seis millones de pesos gracias al cumplimiento ciudadano. Es decir, el objetivo recaudatorio ya se alcanzó en buena medida. Entonces surge la pregunta inevitable: ¿por qué no plantear estos ajustes antes del periodo de pago? La respuesta parece más política que técnica.

La iniciativa, impulsada por la bancada coordinada por José Alberto Couttolenc Buentello, propone exentar del pago a vehículos de hasta 550 mil pesos y establecer tarifas progresivas para unidades de mayor valor. En el papel, la medida suena razonable: incentivar la regularización, evitar la fuga de contribuyentes a otras entidades y fortalecer los ingresos estatales. Sin embargo, el problema no es el contenido, sino el momento.

Cuando las propuestas llegan después de que la ciudadanía ya cumplió, se perciben como una simulación. No alivian el gasto de las familias, no corrigen la carga fiscal en tiempo real y, sobre todo, no generan confianza. Al contrario, alimentan la idea de que las decisiones legislativas están más orientadas a construir narrativa que a resolver problemas.

Este tipo de acciones refuerza una percepción que los propios datos de opinión pública han señalado durante años: los diputados son de las figuras menos creíbles para la ciudadanía. Y no es gratuito. Iniciativas como esta parecen diseñadas para generar titulares y posicionamientos, no para incidir de manera efectiva en la economía de las personas.

El argumento de que la tenencia se ha convertido en una carga que empuja a los contribuyentes a emplacar en otros estados es válido. También lo es la necesidad de revisar esquemas fiscales que resulten más equitativos. Pero esas discusiones deben darse con anticipación, con planeación y, sobre todo, con sensibilidad hacia los tiempos reales de los ciudadanos.

Porque cuando el beneficio llega después del pago, deja de ser beneficio y se convierte en espectáculo. Y en un contexto donde la confianza en el Congreso es frágil, ese tipo de “show” legislativo no solo resulta insuficiente, sino contraproducente

Mostrar más
Botón volver arriba