Estado de México

Caos permanente en Chalco: obras del Trolebús y lluvias convierten la México-Puebla en un cuello de botella diario

A cuatro años del arranque del proyecto, usuarios enfrentan cierres recurrentes, retrasos de hasta cinco horas y afectaciones económicas mientras persisten trabajos inconclusos en la autopista; especialistas cuestionan la planeación y la falta de coordinación entre autoridades.

Chalco, Estado de México. Lo que fue presentado como una solución histórica para la movilidad del oriente del Valle de México terminó por convertirse, para miles de automovilistas y transportistas, en un símbolo de improvisación gubernamental y obras interminables. Los cierres recurrentes de carriles en el tramo Chalco de la autopista México-Puebla, agravados por las lluvias y trabajos aún inconclusos del Trolebús Chalco–Santa Martha, mantienen atrapada diariamente a una de las zonas con mayor presión vial del país.

La problemática ya dejó de ser una contingencia ocasional. Para habitantes de Chalco, Valle de Chalco, Ixtapaluca y municipios aledaños, los cierres parciales en kilómetros clave como el 20 y el 25 representan horas perdidas, aumento de accidentes, gastos adicionales de combustible y un deterioro constante de la calidad de vida.

El proyecto del Trolebús Elevado, impulsado desde el sexenio pasado como una obra emblemática de movilidad metropolitana, acumula retrasos desde su concepción. Aunque originalmente se prometió concluir en diciembre de 2022, la obra atravesó múltiples reprogramaciones bajo argumentos como trabajos hidráulicos adicionales, fallas de constructoras y adecuaciones técnicas.

La línea comenzó operaciones parciales en mayo de 2025; sin embargo, para mayo de 2026 aún funciona incompleta, con estaciones pendientes y estructuras en proceso sobre la autopista México-Puebla. La consecuencia directa ha sido una reducción constante de carriles y maniobras de construcción que continúan impactando la circulación.

La temporada de lluvias volvió más evidente la fragilidad de la obra. Encharcamientos en laterales, accesos saturados, baches profundizados y congestionamientos kilométricos han provocado que trayectos de menos de una hora se conviertan en recorridos de hasta cinco horas.

A ello se suma la falta de alternativas viales funcionales. Las rutas sugeridas por autoridades, como la carretera libre México-Puebla, Circuito Exterior Mexiquense o avenidas hacia Tláhuac, rápidamente colapsan ante la sobrecarga vehicular.

Para especialistas en movilidad, el problema refleja una falla estructural de planeación pública: inaugurar proyectos antes de concluirlos plenamente y priorizar el impacto político sobre la funcionalidad integral.

La crítica también alcanza a la coordinación entre dependencias. En el proyecto convergen autoridades federales, estatales y capitalinas, además de empresas constructoras y organismos carreteros. Sin embargo, usuarios denuncian ausencia de información clara, cierres repentinos y estrategias insuficientes para reducir afectaciones.

Aunque el Trolebús tiene potencial para mejorar la conectividad de una de las regiones más pobladas del país y eventualmente reducir el uso del automóvil, el costo social acumulado comienza a generar cuestionamientos sobre la rentabilidad real del proyecto.

Transportistas, comerciantes y trabajadores son quienes absorben diariamente las consecuencias: pérdida de productividad, retrasos laborales, incremento en costos logísticos y desgaste físico y emocional derivado del tráfico permanente.

La situación también reabre el debate sobre la falta de rendición de cuentas en megaproyectos de infraestructura. Hasta ahora, no existe información pública detallada sobre sobrecostos, sanciones a constructoras o evaluaciones independientes del impacto generado durante las obras.

Mientras las autoridades sostienen que el proyecto será benéfico a largo plazo, miles de usuarios continúan enfrentando un presente marcado por cierres, caos vial e incertidumbre. En Chalco, la promesa de movilidad moderna aún circula entre carriles reducidos, inundaciones y obras que parecen no terminar

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