Estado de México

Refuerzan estrategia en Edomex para prevenir el embarazo adolescente; advierten retos en territorio Autoridades estatales anuncian acciones y recursos para atender el problema, mientras especialistas subrayan que el desafío real será su aplicación efectiva en comunidades.

Fernanda Ruíz

Toluca, Estado de México.– Con un llamado a fortalecer la prevención y garantizar derechos, el Gobierno del Estado de México llevó a cabo la Primera Sesión Ordinaria del Grupo Estatal para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (GEPEA), donde se formalizó un compromiso institucional para atender fenómenos como la violencia sexual, el embarazo adolescente, las uniones tempranas y la cohabitación forzada.

Durante la sesión, la titular de la Secretaría de las Mujeres, María Esther Rodríguez Hernández, subrayó que el embarazo adolescente continúa siendo un problema de salud pública que requiere una respuesta integral, con enfoque humano y de derechos. Señaló que detrás de las cifras hay historias de niñas y adolescentes que enfrentan limitaciones en su desarrollo educativo, personal y económico.

En este contexto, se anunció la ejecución del Fondo para el Bienestar y el Avance de las Mujeres (FOBAM) 2026, que busca impulsar proyectos desde instancias estatales y municipales para erradicar el embarazo infantil y reducir el embarazo adolescente. El programa contempla acciones con perspectiva de género, enfoque intercultural y análisis interseccional, lo que apunta a atender las distintas condiciones de vulnerabilidad que enfrentan las jóvenes en la entidad.

Asimismo, se informó sobre la implementación del proyecto “Niñas y Adolescentes Libres y Seguras” en municipios como Toluca, Ecatepec, Naucalpan, Chimalhuacán y Santo Tomás. La estrategia incluye brigadas territoriales, talleres, capacitaciones y jornadas de educación integral en sexualidad, con el objetivo de ampliar el acceso a información y servicios.

Si bien estas acciones representan un avance en la agenda pública, especialistas y organizaciones han señalado que el reto principal sigue siendo la correcta implementación en campo, así como la coordinación efectiva entre niveles de gobierno. La persistencia de embarazos en edades tempranas también ha sido vinculada a factores estructurales como la desigualdad, la falta de acceso a educación sexual integral y contextos de violencia.

En este sentido, el fortalecimiento de políticas públicas no solo implica la asignación de recursos, sino también la evaluación constante de resultados y la participación activa de comunidades, escuelas y familias.

El arranque de estas estrategias coloca nuevamente en el centro del debate la necesidad de prevenir el embarazo adolescente no solo como una meta institucional, sino como una condición indispensable para garantizar el desarrollo pleno de niñas y jóvenes en el Estado de México.

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