ISSEMYM e Infra: crisis por oxígeno medicinal exhibe negligencia y fallas estructurales en Edomex

Derechohabientes denuncian retrasos críticos, falta de respuesta y un sistema que pone en riesgo la vida de pacientes respiratorios
Staff
Toluca, Estado de México.— La distribución de oxígeno medicinal para pacientes del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios se ha convertido en el centro de una crisis que, lejos de resolverse, exhibe fallas graves tanto en la operación institucional como en la actuación del proveedor privado Grupo Infra.
Derechohabientes en distintas regiones del Estado de México denuncian retrasos prolongados en el rellenado y suministro de tanques, líneas telefónicas sin respuesta y una cadena de omisiones que, en casos de pacientes con enfermedades respiratorias, puede tener consecuencias críticas. La constante, aseguran, es la misma: mientras los usuarios enfrentan emergencias, las responsabilidades se diluyen entre ambas instancias.
Las quejas no son aisladas. En Toluca y municipios aledaños, familiares de pacientes reportan que los tiempos de espera para el suministro que deberían ser inmediatos en casos urgentes se extienden por días. En ese lapso, los afectados deben recurrir a soluciones improvisadas o asumir costos adicionales para evitar complicaciones médicas.
El papel de Grupo Infra resulta particularmente cuestionado. La empresa fue sancionada recientemente por la Comisión Nacional Antimonopolio con una multa millonaria por prácticas anticompetitivas en el mercado de oxígeno medicinal, incluyendo esquemas de exclusividad que limitaron durante años la posibilidad de que instituciones buscarán proveedores alternativos. Este antecedente refuerza la percepción de un servicio que opera bajo condiciones de dominio de mercado, con escasos incentivos para mejorar la atención.
Por su parte, el ISSEMYM enfrenta señalamientos por su falta de capacidad de respuesta. En lugar de actuar como garante del servicio para sus afiliados, usuarios acusan que la institución se limita a canalizar reclamos sin ofrecer soluciones efectivas ni activar protocolos de emergencia. Esta dinámica ha sido interpretada por especialistas como una falla estructural que compromete el derecho a la salud.
El problema trasciende lo administrativo. El oxígeno medicinal es un insumo vital: cada retraso en su suministro puede derivar en complicaciones graves, hospitalizaciones o desenlaces fatales. En ese contexto, la falta de coordinación y supervisión adquiere una dimensión crítica.
Organismos como la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México y la Procuraduría Federal del Consumidor han sido señalados como instancias que deberían intervenir ante la acumulación de quejas, junto con autoridades estatales encargadas de la vigilancia administrativa.
Hasta ahora, ni el instituto ni la empresa han presentado un plan integral que garantice el abasto oportuno y continuo del oxígeno medicinal. Mientras tanto, los pacientes continúan enfrentando una realidad donde el acceso a un insumo esencial depende más de la insistencia y la capacidad individual que de un sistema eficiente.
La situación plantea un cuestionamiento de fondo: cuando la provisión de un elemento vital falla de manera reiterada, ya no se trata de deficiencias operativas, sino de una crisis de responsabilidad. En el Estado de México, esa crisis sigue sin resolverse.













