Estado de México

Mario Delgado enfrenta críticas por ausencias mientras el paro en el IPN supera el mes sin soluciones concretas.

El conflicto, que se intensificó con la toma de Canal Once el 22 de mayo, no muestra signos de resolución inmediata. 

FIRR

Ciudad de México, 28 de mayo de 2026 — Más de un mes después del inicio de las movilizaciones y con instalaciones clave aún tomadas, los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) acusan al secretario de Educación Pública, Mario Delgado, de dilatar las respuestas a su pliego petitorio, lo que refleja a su juicio la baja prioridad que el gobierno federal otorga a una de las principales instituciones de educación superior del país.

El conflicto, que se intensificó con la toma de Canal Once el 22 de mayo, no muestra signos de resolución inmediata. Este miércoles 27 de mayo, los alumnos esperaron en vano la llegada de autoridades federales a una mesa de diálogo pactada. Ningún funcionario de alto nivel incluidos representantes de las secretarías de Educación, Gobernación y Hacienda se presentó, lo que derivó en marchas que bloquearon Circuito Interior y Calzada México-Tacuba, y posteriormente se dirigieron a Zacatenco. 

“Los alumnos habían dado plazo hasta las 2 de la tarde para recibir una respuesta por escrito a sus demandas: la destitución inmediata del director general Arturo Reyes Sandoval y la asignación de un presupuesto extraordinario para el instituto”, reportaron testigos y comunicados del movimiento. 

Un pliego petitorio amplio y estructural

El documento entregado por los estudiantes, principalmente de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) y apoyado por otras unidades académicas como Medicina y Economía, va más allá de la opacidad en fundaciones. Entre sus principales exigencias destacan:

•  Destitución de directivos: Renuncia inmediata de Arturo Reyes Sandoval y de al menos otros 14 funcionarios, a quienes acusan de presuntos malos manejos de recursos, desvíos y falta de transparencia. 

•  Presupuesto y auditorías: Asignación de recursos extraordinarios, auditorías independientes completas y recuperación de fondos presuntamente desviados.

•  Infraestructura básica: Equipamiento urgente de laboratorios con insumos no caducos, conectividad estable a internet en todas las unidades, mantenimiento de instalaciones y sustitución de equipo obsoleto.

•  Condiciones académicas: Aumento de plazas docentes, mejora en prácticas profesionales y revisión de cuotas.

•  Garantías: No represalias contra participantes y diálogo público con respuestas formales y por escrito. 

Aunque la SEP ha presentado un borrador de respuesta y propuesto mesas de diálogo, los estudiantes lo consideran insuficiente. Argumentan que las promesas como la cancelación del convenio con el Patronato Corazón Guinda y Blanco son medidas parciales que no resuelven los problemas de fondo ni incluyen plazos claros ni compromisos presupuestales. 

Un mes de protestas sin avances visibles

Desde mediados de mayo, las acciones han escalado: tomas, marchas y bloqueos. Los alumnos sostienen que las condiciones académicas son precarias: laboratorios sin materiales, internet deficiente y abandono generalizado de infraestructura. Mario Delgado ha acudido en ocasiones anteriores y ha asegurado estar en contacto, pero las ausencias en citas clave han erosionado la confianza.

Analistas y la propia comunidad politécnica ven en esta situación un patrón de respuestas institucionales lentas frente a problemas crónicos de subfinanciamiento que arrastran años. Mientras el país se prepara para coorganizar el Mundial de Fútbol 2026, el paro en el IPN genera preocupación por el impacto en miles de estudiantes que pierden clases y prácticas esenciales.

Hasta el cierre de esta edición, los estudiantes mantienen la toma de Canal Once y advierten que no liberarán las instalaciones sin respuestas concretas. La SEP, por su parte, reitera su disposición al diálogo, pero el tiempo corre y el descontento crece.

La comunidad politécnica exige ahora hechos tangibles. La forma en que se resuelva este conflicto podría definir no solo el futuro inmediato del IPN, sino la percepción de la actual administración hacia la educación pública de excelencia.

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