Columna Política en Violeta

El auto del horror y la simulación de género
Por Malva
Hay noticias que no solo duelen; desgarran porque confirman la desprotección absoluta en la que habitamos. Lo ocurrido en Paseo Tollocan, en los límites entre Lerma y Toluca, no es solo un hecho criminal; es un retrato brutal, inaudito y lamentable de la realidad mexiquense.
El hallazgo del cuerpo de Wuendy Saray Pavón, una mujer que ya cargaba con el peso de una ficha de desaparición, no se dio gracias a una investigación meticulosa, ni a la pronta reacción de las células de búsqueda.
No. Se dio por la casualidad de un choque automovilístico cerca de Plaza Sendero. Un impacto vial destapó la cloaca de la violencia más extrema, mientras el conductor —y presunto feminicida— se daba a la fuga con total impunidad ante las narices de las autoridades.
¿Cómo es posible que esto siga pasando en el Estado de México? ¿Cómo es que el cuerpo de una mujer desaparecida circula por una de las vialidades más transitadas de la entidad sin que ningún filtro, ninguna cámara o ninguna estrategia de seguridad lo impida?
La respuesta es tan cruda como el caso mismo: la vida de las mujeres en el Edomex sigue valiendo nada para el gobierno de Delfina Gómez.
Nos han vendido hasta el cansancio discursos decorados de morado, secretarías especializadas y fiscalías que prometen perspectiva de género. Pero cuando bajamos a la realidad, lo que encontramos es una simulación sistemática. ¿Cuál es, verdaderamente, la política de género de este gobierno? Si la política real se mide por los resultados, entonces la estrategia actual es el fracaso rotundo y la indolencia.
No podemos normalizar que la justicia en este estado dependa de la suerte de un choque vial. El caso de Wuendy Saray es el reflejo de un sistema que reacciona tarde, que busca mal y que protege poco.
Es indignante que las familias tengan que pasar por el calvario de la desaparición para luego recibir la peor de las noticias por un accidente de tránsito.
El Estado de México sigue siendo un territorio hostil, un cementerio sobre ruedas donde los agresores se evaporan y las víctimas quedan atrapadas en la burocracia de la muerte.
Exigimos respuestas claras, no más condolencias de Twitter ni promesas de campaña. ¿Hasta cuándo, gobernantes? ¿Hasta cuándo el Edomex dejará de ser el epicentro del horror para las mujeres?
A Wuendy Saray la buscaban en papel, pero la indolencia institucional la dejó a la deriva en el asfalto.
Justicia para ella y castigo inmediato para quien huyó cobardemente, amparado por la sombra de una autoridad que siempre llega tarde.











