Opinión

Miércoles 15 de abril 2026

Columna opinión: Política en Violeta 

La Fe en la Urna: ¿Justicia Divina o Herencia Terrenal?

POR MALVA

El refrán dice que «la fe mueve montañas», pero en la política mexicana actual, parece que también mueve boletas y asegura estrados. El reciente paso de Madaí Menchaca Sierra por las oficinas del INE para recoger su constancia como jueza administrativa electa del Distrito 1 no es solo un trámite burocrático; es la cristalización de una duda que recorre los pasillos del Poder Judicial: ¿qué tan «independiente» es la justicia cuando viene precedida por un linaje religioso tan controversial?

El Peso del Apellido

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Madaí no es una desconocida en el organigrama de la fe. Es hija de Nicolás Menchaca Tristán, obispo de La Luz del Mundo, una organización que, a pesar de los escándalos trasatlánticos de su líder Naasón Joaquín García, mantiene un músculo político y una disciplina de voto que ya quisiera cualquier partido de reciente creación.

Aquí entramos en el terreno pantanoso de la laicidad. Si bien nadie puede ser privado de sus derechos políticos por sus creencias, la óptica ciudadana es distinta:

¿Representación o Cuota? Queda la duda de si el triunfo en las urnas es fruto de una trayectoria jurídica impecable o del endoso masivo de una comunidad que obedece a mandatos que no son precisamente constitucionales.

La Imparcialidad en Juego

Como jueza administrativa, Menchaca Sierra tendrá en sus manos conflictos entre ciudadanos y el Estado. La pregunta obligada es: ante un conflicto de intereses que involucre a la «familia» religiosa, ¿pesará más el Código Civil o la jerarquía eclesiástica?

La Toga bajo la Lupa

El nuevo modelo de elección de jueces prometía «limpiar» la casa y sacar a las élites. Sin embargo, casos como este sugieren que simplemente estamos cambiando unas élites por otras: las del nepotismo de fe.

Resulta paradójico que, en el afán de democratizar la justicia, se le abran las puertas de par en par a estructuras que funcionan con una lógica vertical y dogmática.

En el tintero…

Madaí Menchaca tiene ahora la oportunidad —y la pesada carga— de demostrar que su lealtad absoluta está con la Constitución y no con el trono de una organización que sigue bajo el escrutinio global. Por ahora, su constancia de mayoría brilla en su mano, pero la sombra de su procedencia será el juez más estricto de su desempeño.

En este nuevo México judicial, parece que para llegar al cielo del servicio público, todavía ayuda mucho tener un buen «padrino»… o un obispo en la familia.

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