Instalan Observatorio Climático en el Valle de Toluca; ciudadanía exige frenar contaminación del transporte público.

En una región donde las contingencias ambientales son cada vez más frecuentes, la población no solo pide diagnósticos, sino acciones visibles que mejoren la calidad del aire y la salud pública.
Mientras desde la tribuna se habló de soluciones de largo plazo, en calles y colonias del Valle de Toluca la percepción ciudadana es que los problemas ambientales siguen sin atenderse de raíz.
FIRR
Toluca, Estado de México.– En un contexto de contingencias ambientales recurrentes, escasez de agua y temperaturas cada vez más extremas, fue instalado el Observatorio Ciudadano de Cambio Climático en el Congreso mexiquense. No obstante, mientras desde la tribuna se habló de soluciones de largo plazo, en calles y colonias del Valle de Toluca la percepción ciudadana es que los problemas ambientales siguen sin atenderse de raíz.
Durante el acto, la diputada Ruth Salinas Reyes señaló que frente a la crisis climática es indispensable impulsar políticas públicas sostenidas y evaluables, así como pasar de las denuncias a los hechos. El Observatorio, explicó, permitirá monitorear acciones gubernamentales y emitir recomendaciones con base científica.
Sin embargo, habitantes de municipios como Toluca, Metepec y Zinacantepec consultados tras el anuncio coincidieron en que uno de los principales focos de contaminación en la región es el transporte público, particularmente autobuses y unidades colectivas que circulan emitiendo humo visible y, presuntamente, sin cumplir con verificaciones ambientales estrictas.
“Hablan del ‘Hoy No Circula’, pero los camiones contaminan todo el día y nadie los revisa”, expresó un vecino del centro de Toluca. Otra habitante de la zona norte señaló que “los autos particulares son sancionados, pero el transporte público parece intocable”.
Especialistas han advertido que gran parte de la flota del transporte concesionado en el Estado de México opera con unidades antiguas, con tecnologías rezagadas y mantenimiento irregular, lo que incrementa las emisiones contaminantes en zonas de alta concentración urbana.
La legisladora subrayó que desde el Poder Legislativo deben “blindarse” las acciones públicas, ya que es ahí donde se aprueba el presupuesto. No obstante, el desafío no solo será presupuestal, sino de aplicación efectiva de la ley y supervisión permanente.
Durante la instalación, se citó un informe de OXFAM México, que expone que el 1% más rico del país genera el 23% de las emisiones contaminantes, lo que coloca el debate climático también en el terreno de la desigualdad. A nivel local, la discusión se amplía hacia la equidad en la aplicación de medidas ambientales: mientras los ciudadanos enfrentan restricciones vehiculares y verificaciones obligatorias, denuncian que el transporte público y vehículos de carga operan con menor control visible.
Por su parte, Karina Ávila Islas, del Sistema de Monitoreo Atmosférico estatal, citó estimaciones del Programa de Investigación en Cambio Climático de la Universidad Nacional Autónoma de México, que advierten sobre un incremento sostenido en la temperatura nacional, con proyecciones cercanas a los 2 grados centígrados para 2040.
El presidente del Observatorio, Edgar Martínez Novoa, planteó la creación de un sistema de información enfocado en aire, agua, movilidad y residuos. Sin embargo, organizaciones civiles consideran que el punto crítico en el Valle de Toluca es precisamente la movilidad y la modernización del transporte público.
La instalación del Observatorio representa un paso institucional relevante, pero el reclamo ciudadano es claro: sin inspecciones reales, renovación de unidades contaminantes y sanciones efectivas, cualquier estrategia climática corre el riesgo de quedarse en el discurso.
En una región donde las contingencias ambientales son cada vez más frecuentes, la población no solo pide diagnósticos, sino acciones visibles que mejoren la calidad del aire y la salud pública.












