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Periférico del miedo: extorsiones policiacas convierten a Naucalpan y Tlalnepantla en trampas para automovilistas

Conductores con placas foráneas denuncian cobros ilegales de hasta 18 mil pesos bajo amenazas de corralón y abuso de autoridad; mientras las quejas crecen en redes y medios, autoridades del Estado de México siguen sin frenar un problema que ya golpea la imagen y la seguridad de la entidad.

Valeria Vargas

🟢🟡 Naucalpan/Tlalnepantla, Estado de México, 19 de mayo de 2026. Lo que debería ser un trayecto cotidiano hacia la Ciudad de México se ha convertido para cientos de automovilistas en una experiencia de intimidación, abuso y presunta corrupción en municipios como Naucalpan de Juárez y Tlalnepantla de Baz, donde las denuncias por extorsiones policiacas contra conductores con placas foráneas se multiplican sin que exista una respuesta contundente de las autoridades.

Videos difundidos en redes sociales, testimonios ciudadanos y reportes periodísticos exhiben un patrón repetitivo: patrullas municipales o supuestos agentes detienen vehículos bajo argumentos ambiguos, amenazan con infracciones desproporcionadas o con enviar las unidades al corralón, y terminan exigiendo pagos en efectivo que van de los 8 mil a los 18 mil pesos.

Las denuncias no son aisladas. Familias provenientes de Jalisco relataron haber sido interceptadas en Tlalnepantla cuando se dirigían a conciertos en la capital del país. En algunos casos, los afectados denunciaron pagos de hasta 18 mil pesos para evitar que sus vehículos fueran retenidos. Parejas jóvenes y turistas también reportaron cobros ilegales de más de 11 mil pesos bajo el argumento de supuestas faltas administrativas relacionadas con placas de otros estados.

En Naucalpan, diversas grabaciones muestran a elementos de tránsito negociando “arreglos” económicos con automovilistas, incluso ofreciendo comprobantes improvisados o reducciones en el monto de la mordida. En algunos videos, los agentes se retiran apresuradamente al notar que están siendo grabados.

La situación resulta especialmente delicada porque en varios casos las víctimas aseguran no poder distinguir entre policías reales y falsos agentes, debido a la ausencia de identificaciones visibles, patrullas sin rotulación clara o actuaciones fuera de protocolo. La mezcla de corrupción, impunidad y falta de supervisión ha convertido tramos de Periférico Norte y accesos carreteros en puntos de alto riesgo para visitantes y conductores foráneos.

Aunque ocasionalmente se anuncian detenciones de presuntos extorsionadores, las respuestas institucionales han sido limitadas. Tanto gobiernos municipales como la Secretaría de Seguridad estatal han evitado posicionamientos firmes frente a un problema que desde hace años deteriora la confianza ciudadana y la imagen del Estado de México como corredor de movilidad y actividad económica.

El silencio oficial también alimenta la percepción de que las extorsiones no son hechos aislados, sino prácticas toleradas dentro de corporaciones policiacas debilitadas por la falta de controles internos y sanciones ejemplares.

Especialistas en seguridad y organizaciones civiles han advertido que este tipo de actos vulneran derechos fundamentales como el libre tránsito y profundizan la desconfianza hacia las instituciones encargadas de proteger a la población. Además, alertan que el impacto económico y social alcanza al turismo, al comercio y a miles de personas que diariamente cruzan la zona metropolitana.

Ante este panorama, ciudadanos han optado por documentar los abusos mediante videos y denuncias públicas en redes sociales, una estrategia que en algunos casos ha permitido exhibir a elementos involucrados y presionar a las autoridades para abrir investigaciones.

Sin embargo, para muchos automovilistas la percepción persiste: circular por Naucalpan y Tlalnepantla con placas foráneas ya no solo implica enfrentar tráfico y caos vial, sino también el riesgo de convertirse en víctima de corrupción policiaca a plena luz del día.

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