POR: EL HUSMEADOR

La Reforma Electoral de Sheinbaum: ¿Austeridad Republicana o Retroceso Democrático? ¡Y sin Tocar el Fuero que el Pueblo Exige!
En la mañanera del miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó su iniciativa de reforma electoral, la cuarta intentona de Morena en menos de una década para “reducir costos” y “fortalecer la democracia”.
El paquete, que se enviará al Congreso el lunes 2 de marzo, promete bajar 25% el gasto del sistema electoral (INE, OPLEs, partidos y tribunales), eliminar los 32 senadores plurinominales (reduciendo el Senado de 128 a 96), mantener los 500 diputados pero con listas abiertas para que el voto ciudadano decida más, eliminar el PREP por cómputos distritales directos, recortar tiempos de radio y TV en campañas (de 48 a 35 minutos), prohibir bots e inteligencia artificial en propaganda, fortalecer el voto de migrantes (con 8 diputados especiales), ampliar mecanismos de democracia participativa y consultas, y vetar nepotismo y reelección en cargos electorales.
Suena bien en el discurso: “Es un asunto de principios”, dijo Sheinbaum, evocando la austeridad republicana y el poder del pueblo.
La 4T insiste en que México tiene uno de los sistemas electorales más caros del mundo, con miles de millones en prerrogativas partidistas y un INE inflado que, según ellos, ha permitido fraudes y derroche. La meta es abaratar elecciones, acabar con “los pluris” (esos diputados y senadores que llegan sin voto directo, designados por cúpulas), y dar más peso a la ciudadanía. Pero, aquí viene la gran omisión que clama al cielo: ¡la reforma ignora por completo el retiro del fuero constitucional para legisladores y funcionarios, una demanda histórica y rotunda del pueblo mexicano! Aunque Sheinbaum lo propuso en octubre de 2025 como parte de esta misma iniciativa afirmando que “no debería haber fuero para diputados y senadores”, la Comisión Presidencial decidió mantenerlo tras “discusiones intensas”, dejando fuera esta medida clave.
El diputado morenista Alfonso Ramírez Cuéllar lo calificó de “lamentable”, recordando que eliminar esta protección contra la impunidad es un reclamo ciudadano y una deuda histórica contra los privilegios.
¿Por qué esta traición a las expectativas populares? El fuero permite que funcionarios evadan la justicia común sin un proceso especial, perpetuando la corrupción y la impunidad que el pueblo ha denunciado en marchas, encuestas y redes durante años. Esta ausencia no es un descuido: es un retroceso que ignora lo que realmente exige la gente, priorizando recortes presupuestales sobre la verdadera rendición de cuentas.
Miremos más allá del spot oficial. Esta es la cuarta reforma fallida: AMLO presentó tres (Plan A, B y C) que naufragaron por falta de mayoría calificada, rechazo de aliados (PT y PVEM) y críticas internacionales por riesgos a la autonomía del INE. Ahora Sheinbaum apuesta su capital político en lo mismo, pero con un giro: negociar con los aliados reticentes durante el proceso legislativo, en vez de imponer. El PVEM y PT ya han dicho que no tragan la reducción drástica de financiamiento ni el cambio en plurinominales, porque les pega directo en sus bolsillos y cuotas de poder. Morena dice que convencerá en el debate; la oposición (PAN, PRI, MC) grita “contrarreforma” y advierte regresividad democrática.
El problema de fondo no es solo el dinero. México construyó su sistema electoral actual a lo largo de décadas (de 1977 a 2014) para romper el monopolio priista y garantizar elecciones limpias, con un árbitro autónomo (el INE) y contrapesos. Reducir 25% el presupuesto podría debilitar la fiscalización, la capacitación de casillas, la actualización del padrón y la prevención de fraudes en un país con historia de irregularidades. Eliminar el PREP (que da resultados preliminares rápidos y transparentes) por cómputos distritales directos suena eficiente, pero ¿qué pasa si hay impugnaciones masivas o errores en conteos nocturnos? ¿Y la IA y bots prohibidos? Bienvenido, pero ¿quién fiscaliza en tiempo real sin tecnología adecuada?
Expertos y organismos internacionales (como la ONU, OEA y expertos en derecho electoral) han advertido que reformas impulsadas desde el poder ejecutivo, sin consenso amplio, pueden erosionar la independencia del INE y violar el principio de no regresividad en derechos políticos (CADH y PIDCP). El INE ya anunció que analizará la propuesta y aportará su experiencia técnico-operativa, pero no oculta preocupación por cambios que podrían complicar procesos concurrentes (como las judiciales de 2025-2027).
La gobernadora Delfina Gómez y Morena Edomex respaldan la iniciativa, alineados con la 4T. Pero en el Valle de México, donde el voto es clave, muchos ciudadanos preguntan: ¿realmente necesitamos otra reforma tan pronto, especialmente una que omite demandas populares como el fin del fuero? ¿O es un ajuste para consolidar poder, disfrazado de austeridad?
La democracia no se fortalece recortando lo que cuesta, sino garantizando que cada voto cuente sin interferencias –y eliminando privilegios como el fuero que protege a los corruptos. Si la reforma pasa sin modificaciones sustantivas, incluyendo esta omisión flagrante, podría abaratar elecciones… pero también abaratar la confianza en ellas. El Congreso tiene la palabra: ¿aprobará un ajuste necesario o un retroceso encubierto?
El pueblo, que paga los costos reales (no solo en pesos, sino en credibilidad democrática y justicia pendiente), merece respuestas claras, no más mañaneras, de promesas.
¡Retiren el fuero ya, que es lo que realmente exige la gente!











