Viernes 27 de febrero 2026

Columna opinión: Política en Violeta
“El análisis del poder mexiquense bajo la lupa de la equidad.»
Valle de Bravo: La salud secuestrada por el capricho y la carencia de su presidenta municipal
Por: MALVA
Valle de Bravo, el icónico refugio de descanso y turismo del Estado de México, atraviesa hoy una de sus crisis más oscuras, y no tiene que ver con sus niveles de agua, sino con la vida misma.
Reportajes recientes de Televisa han puesto el dedo en la llaga: el sistema de salud pública en el municipio está en los huesos. Sin médicos, sin medicamentos y con una gestión municipal encabezada por Michelle Núñez, que, lejos de facilitar soluciones, parece empeñada en obstruirlas.
La salud no es un juego de licencias
En medio de este desierto sanitario donde el sector público falla, la lógica dictaría que el gobierno municipal facilitará la operación de alternativas privadas para aliviar la carga. Sin embargo, la realidad es otra: la Presidenta Municipal de Valle de Bravo mantiene retenida la licencia de funcionamiento de la Clínica del Valle.
Desde la Política Violeta, cuestionamos: ¿A quién beneficia este bloqueo administrativo? En el ejercicio del poder, detener una licencia de salud en medio de una crisis de desabasto no es solo un trámite burocrático; es una omisión criminal. Cuando la política se utiliza para ajustar cuentas o ejercer presión mediante la salud de la población, entramos en el terreno de la violencia institucional.
El costo para las mujeres
Como siempre en las crisis de salud, son las mujeres vallesanas quienes llevan la peor parte. Son ellas las que recorren kilómetros buscando una medicina básica para sus hijos.
Son ellas quienes, al ver las puertas del hospital público cerradas y la clínica privada bloqueada por «falta de firmas», enfrentan la angustia de una emergencia sin opciones.
Negar el acceso a la salud ya sea por incapacidad en lo público o por obstrucción en lo privado es atentar contra la base del bienestar social. Las mujeres de Valle de Bravo no necesitan explicaciones sobre licencias de construcción o permisos de suelo; necesitan que, si su hijo enferma a las tres de la mañana, haya un médico disponible y una clínica con las puertas abiertas.
¿Y la coordinación estatal? Tomándose selfies
Nuevamente, la mirada se dirige a Toluca. ¿Dónde está la supervisión de la Secretaría de Salud estatal? El desabasto denunciado en medios nacionales es una bofetada a la narrativa oficial de bienestar. Si el sistema estatal no puede proveer los medicamentos y la autoridad municipal bloquea la inversión privada, el ciudadano queda en total estado de indefensión.
Sabemos que el silencio de las autoridades ante estas denuncias solo confirma su falta de estrategia. La salud en Valle de Bravo no puede ser moneda de cambio política.
Gobernar es priorizar. Y en Valle de Bravo, la prioridad parece estar en cualquier lugar menos en el hospital. La Presidenta Municipal debe entender que su firma en una licencia puede ser la diferencia entre la vida y la muerte para un habitante de su municipio. El «bienestar» que tanto pregonan los morenistas no se mide en votos, se mide en recetas surtidas y clínicas abiertas.
El pueblo se cansa de la «transa», pero se desespera ante la indiferencia. Es momento de que Valle de Bravo recupere su derecho a la salud, sin bloqueos y sin excusas.
Hoy Valle de Bravo es noticia nacional, pero no por su turismo, sino por el sistema de salud que está colapsado. Sin médicos, sin medicinas y con una burocracia municipal que parece jugar con la vida de los ciudadanos.
¿Cómo es posible que en plena crisis de salud, la Presidenta Municipal Michelle Núñez, mantenga detenida la licencia de la «Clínica del Valle”? Obstruir la salud privada cuando la pública no se da abasto no es un trámite, es violencia institucional.
Las mujeres vallesanas son las más golpeadas. Son ellas quienes cargan con la angustia de no encontrar un médico a medianoche o una receta surtida para sus hijos. La salud no puede ser moneda de cambio para intereses políticos.
Aunado a ello, el desabasto de medicamentos en Valle de Bravo es una bofetada a la narrativa de bienestar. La gente no necesita discursos, necesita hospitales que funcionen y autoridades municipales que no bloqueen las soluciones.
Gobernar es priorizar. Y hoy, la prioridad en Valle de Bravo NO es la gente. Una firma en una licencia puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. ¿Qué esperan para actuar? ¡Con la salud no se juega!
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