Estado de México

Restos entre fronteras, omisiones sin límite: autoridades rebasadas en Chalco–Tláhuac

Colectivos denuncian abandono institucional mientras hallazgos evidencian una crisis que ninguna corporación logra contener ni esclarecer.

Staff

Valle de México, abril de 2026.

El reciente hallazgo de restos humanos en las lagunas de La Habana, en la zona limítrofe entre Chalco, Estado de México, y la alcaldía Tláhuac, Ciudad de México, no sólo exhibe la gravedad de la crisis de desapariciones, sino también deja al descubierto la ineficacia sistemática de las autoridades de ambos lados: nadie se hace responsable, nadie previene y, peor aún, nadie resuelve.

Entre el 7 y el 10 de abril, colectivos de madres buscadoras localizaron al menos 219 restos óseos con reportes que elevan la cifra por encima de los 300 fragmentos en un punto que, lejos de ser desconocido, ya había sido señalado anteriormente como de alto interés forense. A pesar de ello, la zona permaneció sin intervención profunda por parte de las instituciones encargadas de procurar justicia.

Una frontera de impunidad

La ubicación del hallazgo, justo en los límites territoriales, parece haber favorecido un vacío de responsabilidad. Mientras la Fiscalía General de Justicia del Estado de México y la Secretaría de Seguridad del Estado de México son señaladas por omisiones en su territorio, del otro lado ocurre lo mismo con la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México y la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.

El resultado es un escenario donde los cuerpos aparecen, se acumulan indicios y pasan los días sin que haya claridad sobre los responsables o avances contundentes en las investigaciones. Para los colectivos, la realidad es contundente: los criminales operan con facilidad en esta franja territorial porque saben que la coordinación institucional es débil o inexistente.

Buscadoras hacen el trabajo del Estado

Las madres buscadoras, una vez más, fueron quienes encabezaron las labores de localización. Con recursos limitados, equipo básico y bajo condiciones de riesgo, realizaron trabajos que deberían corresponder a las autoridades ministeriales y de seguridad.

Las críticas son constantes: falta de acompañamiento efectivo, escasa seguridad en campo, nula continuidad en las búsquedas y una preocupante tendencia a suspender operativos sin explicación. A ello se suma la desconfianza en los procesos periciales, señalados como lentos, opacos y, en ocasiones, poco concluyentes.

Peritajes tardíos, justicia ausente

Aunque los peritos ya procesan los restos, la exigencia de los colectivos es clara: identificación inmediata, transparencia total y participación de expertos independientes. La experiencia previa, aseguran, demuestra que los restos pueden tardar años en ser identificados, si es que llegan a serlo.

La crítica no es menor. En un contexto donde miles de familias buscan a sus desaparecidos, cada fragmento encontrado representa una posibilidad de verdad que no puede quedar atrapada en la burocracia forense.

Una crisis que nadie asume

Más allá del caso específico, el hallazgo en Chalco–Tláhuac refleja una problemática estructural: las instituciones reaccionan, pero no previenen; aparecen cuando los restos ya están, pero no antes, cuando las personas desaparecen.

En esta franja del Valle de México, la percepción es cada vez más clara entre las familias: se ha normalizado que los cuerpos sean abandonados de un lado a otro sin que ninguna autoridad logre anticiparse, investigar a fondo o desarticular a los responsables.

Exigen acciones reales, no simulación

Los colectivos han advertido que continuarán las jornadas de búsqueda en la zona lacustre, considerada ya una posible “fosa a cielo abierto”. Sin embargo, también han dejado en claro que no basta con la presencia simbólica de autoridades.

Exigen recursos, coordinación real entre entidades, seguridad en campo y resultados tangibles. Porque mientras las instituciones se deslindan o actúan con lentitud, la crisis avanza y la impunidad se consolida en una región donde, literalmente, los límites territoriales también marcan los límites de la justicia

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