Opinión

COVID: UNA ENSEÑANZA DE VIDA

Por Diana Marines

En este artículo, quiero invitarte a que tomes un tiempo para ti,
para que reflexiones sobre quién estás siendo y los resultados que
estas generando.
Una de las principales razones por las cuales perdemos el interés en
nosotros mismos e incluso en quienes nos rodean, es porque en la
actualidad, la tecnología nos ha rebasado, ponemos más atención
en las redes sociales que en disfrutar de un buen café y las series
online se han apoderado de nuestro tiempo más en estas épocas de
pandemia; sin embargo, quiero recalcar que no es que sea malo el
tiempo que invertimos en dichos menesteres, solo que debemos
tomar en cuenta que alrededor de 10 horas o más estamos más
pendientes de publicaciones que lo que realmente importa,
“nosotros mismos y quienes están a nuestro al rededor,
específicamente nuestros hijos”
Quizá ahora, no hay mucha oportunidad de salir y convivir
abiertamente con quienes deseamos, el COVID ha venido a
transformar nuestra vida cotidiana pero, sobre todo para quienes lo
hemos vivido de manera más profunda, nos ha transformado desde
el interior y es ahí en donde quiero invitarte a que te adentres en lo
que has hecho pero, sobre todo, quién has sido, quizá hayas tenido
el infortunio de haber padecido una perdida por dicha enfermedad
o quizá tú eres ahora un superviviente de ese virus; sin embargo, el
que hoy estés leyendo este artículo, no es una casualidad, sino más
bien la CAUSA-LIDAD que te pone la vida para encarar que siempre
hay una oportunidad de salir, seguir, perdonar, amar y sobre todo

vivir y disfrutar al máximo, comprende que no todos
desafortunadamente tienen la dicha de un buen despertar, de
respirar con la pureza y calma que tú lo haces, de poder ver a sus
seres queridos y sobre todo, de poderse mirar nuevamente al
espejo. Esta pandemia, vino a darnos una gran sacudida que nos
lleva a perdonarnos desde adentro, a agradecer cada día, a
observar a quienes habíamos hecho invisibles por nuestras
prioridades, a valorar a quienes nos aman de verdad, a hincarnos
ante el ser divino sea cual sea para implorar piedad, a cuidarnos
más en nuestra salud y a dejar de lado banalidades que jamás nos
llevaremos a la tumba.
Así que estimado lector, te hago una invitación a que no te aferres
al pasado, a las propiedades, a lo material, ni al dinero créeme,
todo eso te será arrebatado el día de tu partida, despréndete de lo
que te aqueja, sonríe más, juega más pues la gente envejece no por
la edad sino porque en algún momento deja de divertirse, abrázate
y abraza a quienes están ahí para ti. Confía en que mientras haya
vida, siempre tendrás la oportunidad de ser tu mejor versión,
impacta de manera amorosa y trasciende desde tu centro: El Amor.

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