La IA es la nueva fiebre del oro y Fujitsu tiene un plan: devolver Japón a los días dorados con su chip Monaka

La fiebre del oro en California duró poco. De 1848 a mediados de la década posterior, decenas de miles de buscadores vendieron sus pertenencias, se asentaron en los ríos y montañas californianos armados con la esperanza de encontrar las pepitas que los hicieran ricos. Era un negocio sin garantías y la mayoría de los que volvieron a casa lo hicieron con las manos vacías. Sin embargo, hubo personas como Levi Strauss o Samuel Brannan que sí se hicieron de oro. ¿Por qué? Porque ellos vendían los ‘vaqueros’ resistentes para esas condiciones y las palas que usaban los esperanzados mineros.
Actualmente estamos viviendo una situación similar. Cientos de empresas han apostado todo por la inteligencia artificial, los centros de datos y un negocio que no está claro si terminará de explotar, y los fabricantes de chips serían los nuevos fabricantes de palas. Es un negocio tan enorme que ha devuelto al ruedo a empresas que estaban en un perfil bajo desde la caída del Japón dorado de los 80. Esa empresa es Fujitsu y, con su chip Monaka, espera asaltar el negocio de Intel, AMD y Nvidia tanto dentro como fuera de Japón.
Y a su lado tiene a la única que puede tener: TSMC.
Monaka. La ambición de Fujitsu con este chip es evidente. Según Nikkei y la propia Fujitsu, se trata de uno de los primeros procesadores comerciales del mundo fabricados en 3D que combina chiplets apilados en un die de 2 nm y dies independientes de SRAM de 5 nm. La arquitectura es ARM y el procesador cuenta con 144 núcleos con frecuencia máxima es de 3,8 GHz y la velocidad de transferencia de memoria es de 8.000 MT/s.
Lo han fabricado usando tecnología heredada del supercomputador Fugaku, uno de los más potentes del mundo, y Fujitsu estima que ofrece el doble de rendimiento que las CPU equivalentes de los rivales. La ventaja de esto es que divide a la mitad tanto el número de procesadores como de energía para llevar a cabo una misma tarea, algo que responde a la estrategia de Fujitsu y Japón de hacer tecnología más sostenible.
Servidores. Fujitsu apunta a defensa, sectores académicos, edge computing, servidores y centros de datos, pero también como una alternativa soberana (y esto es algo que muchos países se están tomando en serio en estos momentos) frente a un panorama dominado claramente por Nvidia. De hecho, la producción será local, con un diseño y fabricación en Japón, habrá dos versiones según el consumo.
Por un lado, una de 350 W refrigerada por aire a 2,1 GHz de frecuencia base y otra de 500 W con disipación líquida y a 2,9 GHz de frecuencia base. Estos procesadores serán el corazón de servidores en rack en formatos de uno o dos procesadores. Y, aparte de para los casos de uso mencionados, Monaka también apunta a los centros de datos.
El plan. Lo interesante de la noticia no es que Fujitsu haga chips, ya que realmente lleva años fabricando estos componentes y el mencionado Fugaku es un ejemplo: lo interesante es que van a venderlos en masa fuera de Japón. Sería la primera vez que la marca japonesa realizara este movimiento y el calendario apunta a planes de venta global en Estados Unidos y Asia-Pacífico de cara a 2027. En Japón y Europa se venderán un poco antes, a partir de noviembre de este año.
De hecho, aparte de las CPU independientes, Fujitsu tiene previsto vender los servidores IA completos con Monaka, con un objetivo de 60.000 unidades y una aspiración de 250.000 millones de yenes de cara al año fiscal 2030.
TSMC, claro. PERO. Ahora bien, pese al fuerte discurso de «hecho en Japón», lo cierto es que la fabricación de Monaka recae, por ahora, en Taiwán. El chip se divide en tres niveles de silicio con esas mencionadas partes en 2 y 5 nanómetros, y por ahora TSMC es la empresa que domina la tecnología necesaria para llevar el plan a buen puerto.
La dependencia de TSMC no es casual y constantemente vemos que la empresa taiwanesa se encuentra desbordada por las peticiones de gigantes como Nvidia, Apple o Qualcomm, pero en los planes de Fujitsu entra nacionalizar la fabricación de la siguiente generación de Monaka (Monaka-X) con la empresa japonesa Rapidus. Esta siguiente generación llegaría en 2029 y todo depende de si Rapidus tiene listo su proceso de 1,4 nanómetros. Si no, Fujitsu volvería a TSMC.
Renacer del Japón de los chips. Se trata de un nuevo jugador entrando a un terreno muy complicado en el que Nvidia es dueña del balón y van a tener que demostrar que su tecnología es la adecuada para una era de la IA en la que la inferencia va a ser clave. Puede llegar en el momento justo porque Nvidia ha dominado la fase de entrenamiento, pero para la inferencia hay muchas otras empresas que quieren plantar cara tanto con sus propios chips como con alternativas como las que propone Fujitsu, más centradas en la eficiencia y el rendimiento computacional por vatio.
Y, al final, esto no es un caso aislado de una empresa que fabrica un chip para intentar colarse en un mercado, sino de un movimiento a escala nacional con dinero público dela agencia japonesa NEDO (de la Nueva Energía y Desarrollo Tecnológico Industrial).
Veremos si consiguen quitar el balón a Nvidia durante parte del partido, pero es evidente que los diferentes programas y subvenciones gubernamentales de Japón pretenden devolver el país a esos días de gloria de los 80, cuando eran una potencia indiscutible de los semiconductores… antes de ceder todo ante Estados Unidos y los fabricantes surcoreanos.





