Los hutíes han volado por los aires un oleoducto en Arabia Saudí: ahora el mundo afronta otra crisis del petróleo
El petróleo mundial está, una vez más, en jaque. En plena escalada del conflicto en Oriente Medio, Arabia Saudí se ha visto obligada a cerrar una de las principales alternativas al estrecho de Ormuz tras un ataque con drones desde Irak. Se trata de un oleoducto que atraviesa el país hasta llegar al Mar Rojo y que en los últimos seis meses ha sido crucial para el país, que es el mayor exportador de crudo del mundo.
De alargarse, este cierre podría suponer una caída récord en las exportaciones y hacer revivir el fantasma de las crisis del petróleo de los años 70, que contribuyeron a desencadenar una profunda recesión mundial.
¿Qué ha ocurrido? Un ataque con drones ha obligado a Arabia Saudí, el principal exportador mundial de petróleo, a cerrar el único oleoducto que le permite evitar el estrecho de Ormuz. La ofensiva, atribuida a milicianos desde la frontera de Irak, ha alcanzado, según cuenta The Guardian, una estación de bombeo que ha quedado carbonizada y gravemente dañada, aunque Riad aún no se ha pronunciado sobre la magnitud de los daños.
La agresión ocurre en plena escalada del conflicto en la zona, donde las fuerzas hutíes de Yemen han seguido avanzando hasta controlar prácticamente toda la costa del Mar Rojo, como informa la BBC.

Principales rutas de exportación de petróleo de Arabia Saudí. Gráfico original de The Guardian. Imagen generada mediante ChatGPT (OpenAI, 2026).
¿Por qué es importante? Este oleoducto atraviesa el país y, a lo largo de sus 1.200 kilómetros, conecta los campos petrolíferos del este del país con el puerto de Yanbu en el oeste, a orillas del Mar Rojo. Hasta el ataque, esta infraestructura estaba salvando a Arabia Saudí de las peores consecuencias de la guerra y del cierre del estrecho de Ormuz, manteniendo la exportación de unos 4 millones de barriles diarios, el 4% del suministro mundial.
Ahora, con la interrupción del servicio, Yanbu solo cuenta con existencias para mantener las exportaciones mundiales de petróleo durante una semana, de acuerdo con las previsiones más optimistas. De no reanudarse, el suministro mundial, ya bajo presión y con el precio del barril en niveles elevados, se vería todavía más afectado.
Menos petróleo, más inflación. Los efectos de la crisis ya los estamos notando. El mercado petrolero está pasando por una fuerte subida de precios a nivel global que este pasado domingo 13 de septiembre ha situado al barril de crudo Brent, la referencia internacional, por encima de los 108 dólares, como apunta The Guardian. Es un nivel que no se veía desde mayo y que, con el cierre de este oleoducto y otros factores asociados al sector (como la falta de refinación industrial), podría causar un importante repunte inflacionario en los próximos tiempos.
¿Para cuándo se espera una solución? De momento, es difícil saberlo. Arabia Saudí tampoco ha dado una estimación sobre cuándo estará la ruta operativa de nuevo, aunque algunas fuentes consultadas por la agencia de noticias Reuters apuntan a que la reparación podría tardar entre cinco y seis semanas. Otras fuentes son más optimistas y afirman que el bombeo podría reanudarse antes, aunque sea parcialmente mientras tienen lugar las reparaciones necesarias.
Un descenso que ya era más que notable. Antes de la guerra, Oriente Medio suministraba unos 22 millones de barriles de petróleo al día. Desde el cierre de Ormuz, el flujo se ha reducido hasta situarse entre 6 y 9 millones de barriles diarios, según Reuters. En el caso de Arabia Saudí, su producción ha caído de 10,9 millones de barriles diarios en febrero, antes del inicio de la guerra, a unos 6,2 millones en agosto.
El fantasma de crisis pasadas. La situación tiene ecos del pasado, ya que no es la primera vez que el petróleo se convierte en un arma geopolítica. Las cifras actuales recuerdan a las crisis del petróleo de 1973, cuando la OPEP decretó un embargo sobre los países aliados de Israel durante la guerra de Yom Kipur, y de 1979, cuando la caída del régimen del sah y el establecimiento de la República Islámica en Irán desataron el pánico en los mercados petroleros. Ambas crisis contribuyeron a provocar una fuerte inflación y una desaceleración económica, dando lugar a uno de los grandes episodios de estanflación del pasado siglo.
En declaraciones a Financial Times recogidas por Expansión, el director de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, aseguró que en marzo de este año se ha perdido más petróleo que en estas dos crisis de los 70, una afirmación nada alentadora. De ahí que Birol considere que nos encontramos ante «la mayor amenaza a la seguridad energética de la historia».
Imagen | Aritra Roy






