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En la península ibérica hay muchos bosques, pero solo uno puede presumir de tener árboles "terapéuticos": Bussaco

Caminar por un bosque frondoso, bajo las copas de los árboles, sintiendo el murmullo del viento y su atmósfera refrescante siempre resulta tranquilizador. Si de lo que hablamos es de la Mata do Bussaco, una arboleda de más 100 hectáreas situada en el distrito Aveiro, Portugal, el paseo se convierte sin embargo en algo más: una experiencia casi sanadora. Tanto es así que acaba de convertirse en el «primer Bosque Terapéutico» de la península ibérica, un título otorgado por la International Certification Office Healing Forest, un organismo alemán.

Tan exclusivo es el club de «bosques terapéuticos» que en todo el mundo solo hay cuatro: Mata do Bussaco y otros tres repartidos por Austria y Alemania.

¿Qué ha pasado? Que Healing Forest ha hecho algo muy poco habitual: ampliar su lista de «Bosques Terapéuticos». Hasta ahora el organismo que se dedica a avalar aquellas arboledas que, según su criterio, pueden considerare «curativas» contaba con solo tres espacios en su lista: Benediktinerstift Göttweig, en Austria, y Lahnstein y Bad Nauheim, ambos situados en Alemania.

Hay otros que han captado su atención y el organismo, que opera con la ayuda financiera del estado federado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, asegura que hay más países europeos interesados. En cualquier caso a ese reducido club acaba de añadirse una arboleda más: Mato do Bussaco, en Aveiro, Portugal. 

Healing Forest ha decidido darle su certificado de «busque terapéutico» en una ceremonia lo suficientemente importante como para que acudieran el alcalde de la localidad y el Secretario de Estado para los Bosques de Portugal, Rui Ladeira.

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¿Qué es Mata do Bussaco? Básicamente, un lugar en el que perderse con gusto. El bosque se sitúa en el extremo noroeste de la sierra de Bussaco, en el municipio de Mealhada, y que se extiende a lo largo de 105 h plagadas de vida.

La fundación que lleva su nombre asegura que acoge «una de las mejores colecciones dendrológicas de Europa», con 250 especies de árboles y arbustos y un valioso patrimonio arquitectónico. De hecho cuenta con varias construcciones monumentales, como portales, fuentes, escalinatas y un palacio hotel edificado a finales del XIX en una zona que formaba parte de un antiguo convento carmelita. Sus monjes jugaron un papel importante en la formación de los jardines.

¿Es su primera distinción? No. Desde 2017 Bussaco cuenta con la clasificación de Monumento Nacional de Portugal y su valor ha llamado la atención de la UNESCO, que además de su riqueza paisajística y patrimonial destaca su «microclima» y atmósfera: «La ‘Mata’ do Bussaco es singular en la historia del paisajismo portugués. Al pasear por ella aún se percibe su dimensión sagrada, tal como la imaginaron, crearon y preservaron los frailes carmelitas descalzados desde el siglo XVII y hasta el primer tercio del XIX».

Ese mismo valor es que el subrayaba hace unos días el presidente de la Fundación Mata do Bussaco, Gonçalo Breda Marques, al celebrar la nueva distinción del entorno: «Este bosque es bueno para las personas. La ciencia ha tardado siglos en certificar lo que los carmelitas sintieron hace 400 años”.

¿Qué es eso de «bosques terapéuticos»? En palabras de Healing Forest, «áreas forestales diseñadas para uso terapéutico con indicaciones específicas». 

El concepto recoge la filosofía de los shinrin-yoku, los «baños curativos de bosque», un término acuñado en Japón hace décadas para referirse a los paseos relajantes por zonas arboladas para sumergirse en su ambiente y aprovecharse de los supuestos beneficios de esa experiencia a nivel psicológico y fisiológico. Con su etiqueta «terapéutica» el organismo alemán aspira a ir un paso más allá.

«Un bosque certificado está diseñado para intervenciones terapéuticas que buscan objetivos terapéuticos en personas con afecciones. Estas indicaciones médicas incluyen enfermedades cardiovasculares, respiratorias, ortopédicas, psicosomáticas y neurológicas. ​La influencia positiva del bosque en la salud ha sido demostrada en numerosos estudios científicos», insisten desde Healing Forest antes de citar un estudio realizado en Heringsdorf, Alemania.

¿Qué tienen en cuenta? Healing Forest cita cuatro «requisitos» para obtener su etiqueta. La primera es que el bosque sea un entorno prácticamente natural capaz de proporcionar a quienes lo visiten una «amortiguación» acústica, visual y contra el viento. También debe contar con al menos un sendero. En caso de que haya varios, lo ideal es que tengan diferentes grados de exigencia. 

A mayores de todo eso, valora si se ofrecen «servicios regulares a cargo de terapeutas forestales cualificados» o profesionales de otras disciplinas similares o «zonas habilitadas» para ejercicios de relajación. El alcalde de Mealhada espera que a partir de ahora Bussaco atraiga más «turismo de salud y naturaleza»

Imágenes | Wikipedia e Ines S. (Flickr)

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