Ecatepec y la eterna política del diagnóstico: el costo de los cero resultados

La incorporación de Esquivel al círculo de Azucena Cisneros enciende las alarmas: una trayectoria construida bajo la sombra de Jorge Amador y una alarmante falta de resultados concretos en un municipio asfixiado por la extorsión.
Valeria Vargas
Ecatepec 28 mayo 2026.-En Ecatepec abundan los funcionarios que dominan el arte de explicar los problemas, pero escasean de forma alarmante aquellos capaces de resolverlos. El caso de Edmundo Esquivel Fuentes pone sobre la mesa una pregunta obligada en el debate público: ¿hasta qué punto la ciudadanía debe tolerar la inexperiencia operativa en un área tan crítica como la seguridad pública?
La trayectoria de Esquivel se ha cobijado bajo el Partido Acción Nacional (PAN), una carrera de corte político y administrativo de la que él mismo presume. Fue regidor en Nezahualcóyotl y ocupó diversos cargos en municipios como Cuautitlán Izcalli. Sin embargo, una revisión objetiva de su hoja de vida deja una interrogante incómoda: ¿cuál es el resultado emblemático que justifica su perfil para la seguridad pública?
La realidad es que su carrera se ha construido al amparo de padrinazgos políticos, no desde la operación policial de campo. Esquivel no proviene de una corporación de seguridad ni se formó en el terreno; su perfil dista mucho de la experiencia acumulada de un policía dedicado a servir y proteger. Y esto importa, porque la seguridad no se resuelve con discursos, reuniones de gabinete o diagnósticos de escritorio, sino con una comprensión profunda de la realidad operativa en las calles.
Paradójicamente, el verdadero mérito de Esquivel parece ser su red de conexiones. Se le señala como protegido político de Jorge Amador Amador, exdirector de Seguridad Ciudadana de Nezahualcóyotl y compadre político de la presidenta municipal de Ecatepec, Azucena Cisneros Coss. Esta línea de conexiones llega a terrenos oscuros: el propio gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado a Amador por presuntos vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), tejiendo una supuesta red de extorsión y control territorial entre mandos policiales y el crimen organizado.
La ironía es cruda. En su gestión, Esquivel suele declarar sobre problemas que la sociedad ya padece y conoce de memoria, como el incremento de las extorsiones telefónicas cometidas incluso contra menores de edad. Ha señalado que estos delitos se originan en los centros penitenciarios, sugiriendo la falta de control por parte del gobierno estatal morenista de Delfina Gómez. No obstante, la contradicción salta a la vista, pues esos mismos delitos de extorsión están vinculados al entorno de su propio padrino político, Jorge Amador.
Nadie discute el diagnóstico de la crisis, pero si las extorsiones continúan al alza y las estructuras criminales siguen operando con total impunidad, el dedo flamígero apunta directo a la incapacidad de Esquivel. En materia de seguridad pública, los resultados son el único lenguaje válido.
Sin tampoco pertenecer a la Marina de México, hay una pregunta que persigue a Edmundo Esquivel sigue en el aire: ¿dónde están los éxitos concretos que le permitan a la alcaldesa Azucena Cisneros justificar la incorporación de un personaje cuyo historial en otros municipios, hoy hundidos en la delincuencia, carece de soluciones reales para Ecatepec?












