COLUMNA POLÍTICA EN VIOLETA
“El análisis del poder mexiquense bajo la lupa de la equidad.»
POR: MALVA
INICIATIVA DE LEY DE SALUD CON LENTE VIOLETA: MÁS QUE UNA PROMESA EN EL EDOMEX
La llegada de una nueva propuesta de Ley de Salud a la Cámara de Diputados del Estado de México no es solo un trámite administrativo; es, potencialmente, un acto de justicia histórica. Durante décadas, el sistema de salud mexiquense ha operado bajo una inercia que ignora las brechas de género, relegando las necesidades específicas de las mujeres a un segundo plano o, peor aún, a la invisibilidad.
El Corazón de la Propuesta
Lo que hoy se discute en las comisiones debe ir más allá de la infraestructura y el abasto de medicamentos. Una verdadera ley con perspectiva violeta debe blindar tres pilares fundamentales:
• Autonomía Reproductiva: No basta con mencionar la «salud materna». La ley debe garantizar el acceso seguro, gratuito y digno a la interrupción legal del embarazo (ILE), un pendiente que sigue doliendo en el Estado de México.
•Gestión Menstrual: Reconocer que menstruar es un proceso biológico, no un lujo. La gratuidad de productos de gestión menstrual en centros de salud es una deuda de equidad económica.
•Violencia Obstétrica: Es imperativo que la ley tipifique y prevenga el maltrato en salas de parto. Parir con dignidad es un derecho humano, no un privilegio de quien puede pagar medicina privada.
¿Por qué ahora?
El Estado de México es el más poblado del país y, lamentablemente, uno de los más violentos para las mujeres. La salud no es solo la ausencia de enfermedad; es el bienestar integral. Si la propuesta no incluye atención especializada en salud mental para víctimas de violencia o protocolos de detección temprana de cáncer de mama y cervicouterino en zonas rurales, será una ley incompleta.
Una ley de salud sin perspectiva de género es, en realidad, una ley que solo ve a la mitad de la población.
El Laberinto Presupuestal: ¿Rectoría o Espejismo?
Sin embargo, la propuesta corre el riesgo de nacer como una «ley de papel» si no se confronta la realidad administrativa. Hoy, la supuesta rectoría de salud del Estado de México atraviesa una crisis de identidad: mientras el discurso legislativo promete grandes cambios locales, la caja registradora es casi totalmente federal.
Con la centralización de recursos y la operación a través de modelos como el IMSS-Bienestar, el estado ha cedido el control financiero. Presentar una ley ambiciosa sin aclarar de dónde saldrán los recursos propios para ejecutarla es, por decir lo menos, arriesgado.
Si cada hospital se maneja con presupuesto de la Federación, la soberanía sanitaria del Edomex queda en duda; sin presupuesto etiquetado y autonomía real, las promesas de la «Ley Violeta» podrían terminar siendo solo buenas intenciones administradas desde una oficina en la Ciudad de México.
El Reto en la Legislatura
El balón está en la cancha de las y los diputados. La vigilancia ciudadana será clave para evitar que las presiones conservadoras diluyen los avances en derechos sexuales y reproductivos. Necesitamos una ley que no solo cure, sino que emancipe.
Esperamos que el color violeta no sea solo una etiqueta de campaña, sino el eje rector de una política pública que nos permita, por fin, decidir sobre nuestros cuerpos y nuestra vida con el respaldo del Estado.
¿Salud para todas o Salud para la Foto?
Al final del día, el color violeta no debería servir para camuflar los números rojos ni las ambiciones doradas de quienes hoy dirigen la salud en el Estado de México. Mientras en la Cámara de Diputados se ensayan discursos de vanguardia, en los hospitales la realidad se queda sin anestesia: una estructura estatal que finge mandar, una federación que paga, pero no entra, y una titular de salud de redes sociales, como Macarena Montoya, que parece más preocupada por el ajedrez político de le ordena su verdadero jefe político, y no es Delfina Gómez Álvarez, que por el cuadro básico de medicamentos.
Si la Ley de Salud mexiquense no viene acompañada de una partida presupuestal real, transparente y ajena a los caprichos de la Secretaría de Salud estatal, será solo otro «espejismo de bienestar».
Las mujeres mexiquenses no necesitan una ley que se use como estandarte en el 2027; necesitan que los conflictos de interés dejen de bloquear las camillas.
Porque una salud que solo existe en el papel y se financia con promesas electorales, no es un derecho: es una simulación que nos sigue costando la vida.
La Gran Simulación: Salud de Cristal y Bolsillos Llenos
Estimado lector y lectora, lo que hoy se presenta en la Cámara de Diputados no es una reforma, es una puesta en escena. Es un insulto a la inteligencia de las mexiquenses que se pretenda erigir una «rectoría estatal» sobre un sistema quebrado, cuyas llaves ya entregaron a la Federación.
¿De qué salud hablamos cuando la Secretaría estatal, hoy convertida en un búnker de intereses opacos, se dedica más a bloquear la operación del IMSS-Bienestar que a salvar vidas?
La gestión de la actual titular de Salud no solo es ineficiente, es sospechosa; parece que la prioridad no es la atención médica, sino el control de los cotos de poder y el flujo de recursos que ya no tienen.
Si esta ley no viene acompañada de una auditoría real y un desglose de dónde saldrá cada peso -en un estado que ya no tiene margen de maniobra-, estamos ante el espejismo más ruin de la Cuarta Transformación en el Edomex.
Lanzar este «salvavidas» legislativo justo antes de que el calendario electoral de 2027 empiece a quemar, es puro oportunismo violeta. Están jugando con la esperanza de las mujeres para ocultar un desastre administrativo y un conflicto de intereses que apesta a corrupción.
Al final, la pregunta es obligada: ¿quieren salud para el pueblo o solo necesitan el cascarón de una ley para seguir operando negocios bajo la sombra de la simulación? El tiempo, y las urnas, no perdonan las traiciones vestidas de derecho.
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