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Llevamos décadas intentando almacenar la energía solar para utilizarla de noche. Resulta que hay otra opción: hacer que nunca deje de recibir luz

Durante décadas hemos tratado de resolver el gran problema de la energía solar de una manera bastante intuitiva: producir todo lo posible mientras brilla el Sol, almacenar el excedente y recuperarlo cuando llega la noche. Una idea propone darle la vuelta al problema. Si en la Tierra inevitablemente anochece, quizá la solución no sea guardar la luz durante horas, sino colocar los paneles allí donde prácticamente nunca deja de haberla y enviar después esa energía a las plantas solares que están a oscuras. 

La idea parece ciencia ficción, pero acaba de recaudar millones.

No es producir, es qué hacemos cuando no hay sol. La energía fotovoltaica se ha abaratado enormemente, pero sigue arrastrando una limitación imposible de eliminar desde la superficie terrestre: los paneles solo producen cuando reciben suficiente radiación solar. De ahí que buena parte de la carrera tecnológica se haya concentrado en baterías capaces de almacenar durante las horas de máxima producción la electricidad que necesitaremos después. 

Es aquí donde aparece Overview Energy, que plantea una tercera vía: en lugar de almacenar durante el día para sobrevivir a la noche, trasladar parte de la captación solar a miles de kilómetros sobre nuestras cabezas, donde un satélite puede permanecer iluminado durante muchísimo más tiempo, y utilizar esa energía para mantener trabajando las instalaciones terrestres cuando ya no reciben luz directamente.

Colocar centrales solares en el espacio. El proyecto definitivo de Overview contempla desplegar miles de satélites en órbita geosíncrona, aproximadamente a 36.000 kilómetros de la Tierra, equipados con grandes superficies fotovoltaicas que podrían alcanzar aproximadamente el tamaño de dos campos de fútbol cada una. 

Allí arriba podrían aprovechar una exposición solar casi continua y transformar esa energía en un haz de luz infrarroja cercana invisible dirigido hacia la superficie. En lugar de bajar electricidad mediante un cable imposible, lo que viajaría hasta la Tierra sería energía electromagnética que volvería a convertirse en electricidad al alcanzar células fotovoltaicas.

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Overview Energy

Con paneles que ya tenemos. La gran diferencia de Overview frente a otros proyectos de energía solar espacial está en lo que ocurre cuando la energía llega a la Tierra. Propuestas basadas en microondas, como las investigadas por Caltech, pueden atravesar mejor las nubes y las precipitaciones, pero requieren estaciones receptoras específicas.

Overview pretende utilizar haces de infrarrojo cercano de alrededor de un kilómetro de anchura que puedan ser recibidos por paneles solares convencionales. Los parques incorporarían balizas para indicar al satélite dónde dirigir la energía y el sistema podría cambiar de receptor según la demanda, enviándola de una región a otra a lo largo del día sin necesidad de construir una nueva central cada vez.

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Overview Energy afirma estar construyendo el primer sistema de satélites de la historia para la generación de energía a escala de gigavatios

La prueba con el láser. La compañía todavía no ha demostrado que todo esto funcione desde el espacio, pero acaba de superar una primera prueba importante utilizando una plataforma mucho más cercana. Un Cessna Caravan voló a unos cinco kilómetros de altura mientras transmitía energía mediante un láser hacia un receptor terrestre compuesto por paneles solares convencionales, utilizando parte de la misma cadena óptica y tecnología que Overview pretende llevar posteriormente a órbita. 

La empresa lo presenta como la primera transferencia inalámbrica de energía de alta potencia realizada desde una plataforma en movimiento, aunque el salto entre cinco kilómetros y decenas de miles sigue siendo enorme: el siguiente objetivo es probar el sistema desde órbita terrestre baja en enero de 2028 y comenzar a transmitir desde órbita geosíncrona alrededor de 2030.

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La empresa demostró su tecnología en noviembre de 2025 desde un avión utilizando la misma cadena óptica y los mismos paneles solares convencionales que planea emplear desde una órbita geoestacionaria

Una idea desde los 70. Porque la transmisión de energía desde el espacio no nació con Overview: la NASA ya estudiaba el power beaming durante la crisis energética de los años 70, pero durante décadas fabricar enormes estructuras orbitales y lanzarlas hacía prácticamente imposible justificar el coste. El escenario ha cambiado con el abaratamiento de los lanzamientos y, sobre todo, con la explosión de la demanda eléctrica asociada a los centros de datos y la inteligencia artificial, que está obligando a las tecnológicas a buscar nuevas fuentes de suministro continuo. 

Overview ha recaudado 20 millones de dólares y Meta ya ha firmado un acuerdo para asegurarse el primer gigavatio de capacidad que consiga generar para sus centros de datos, atraída precisamente por la posibilidad de obtener electricidad adicional utilizando infraestructura solar existente y sin ocupar nuevos terrenos.

El rival está en la Tierra. Que sea técnicamente posible enviar energía desde el espacio no significa que vaya a resultar económicamente sensato hacerlo. Overview tendrá que fabricar y lanzar potencialmente miles de enormes satélites, asumir las pérdidas producidas en cada conversión energética y demostrar que el precio final puede competir con algo que mejora rápidamente sin abandonar el planeta: paneles solares terrestres cada vez más baratos acompañados de grandes baterías cuyo coste continúa cayendo

Esa es la gran paradoja de la carrera: mientras Overview intenta conseguir que los paneles nunca se queden sin luz, la industria terrestre intenta conseguir que deje de importar que se queden sin ella.

China y la carrera tecnológica. Overview tampoco está sola: Aetherflux prepara una demostración de transmisión energética, Space Solar aspira a enviar electricidad a Islandia alrededor de 2030, Emrod trabaja con microondas y empresas como Qcells están creando equipos dedicados específicamente a la energía solar espacial. A ese interés comercial se suma una dimensión estratégica, porque China está acelerando sus propios programas y el Departamento de Energía estadounidense ha anunciado 12 millones de dólares para impulsar proyectos universitarios y empresariales relacionados con esta tecnología. 

Después de décadas intentando fabricar baterías capaces de guardar cada vez mejor el día para utilizarlo durante la noche, empieza así una carrera mucho más extraña: comprobar si resulta más eficiente almacenar el Sol aquí abajo o perseguirlo allí arriba para que, al menos para nuestros paneles, nunca llegue a ponerse.

Imagen | Britannica, Overview Energy

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