Rafa Nadal, 40 años: "Mi padre empezó desde cero y construyó la mayor empresa de cristales de Baleares"
Dentro de poco hará dos años que Rafael Nadal Parera puso fin a su carrera profesional. Fue en noviembre de 2024, tras una Copa Davis que acabó truncando un colofón mejor. Cerraba un carrerón de varios récords, 22 títulos de Grand Slam y dos oros olímpicos. ¿Y qué hace ahora? En su familia hay para no aburrirse: academias deportivas, centros de salud, inversiones, hoteles, renovables, inmobiliario e incluso negocios relacionados con puertos para megayates. Y todo partiendo de un negocio pequeñito y sin apenas inversión.
A sus 40 años, Rafa Nadal concedió una entrevista a CNBC desde Fuerteventura y lo recordaba así: «Mi padre fue un ejemplo muy positivo para mí en términos de dedicación y trabajo duro… fue capaz de construir la mayor empresa de cristales de Baleares empezando desde cero». Bonita historia que ahora, en una notaría de Manacor, se reconstruye. Y es mucho más interesante que el aburridísimo clásico “empezaron en un garaje”.
La empresa. Vidres Mallorca nació alrededor de esa historia familiar. Se dedica al cristal plano y de todo tipo, además de persianas. Durante décadas estuvo controlada al 50% por Sebastián Nadal, padre de Rafa, y Toni Nadal, su hermano y antiguo entrenador del tenista durante 27 años. La propia empresa sitúa sus orígenes en 1982, aunque el Registro Mercantil fija la constitución de la sociedad en 1989. Cuenta con tres plantas en Mallorca y sus instalaciones suman casi 5.000 metros cuadrados.
Durante años fue el negocio familiar que permitió construir una buena parte de la base patrimonial de los Nadal. Fabrican para empresas como Climalit y concentran su actividad en Mallorca. Pero en 2026 ocurrió algo importante: después de 37 años de sociedad conjunta, Vidres Mallorca dejó de existir como estructura única.
Los números. En su último ejercicio disponible antes de la escisión, Vidres Mallorca facturó 13,55 millones de euros y ganó 2,17 millones. Sus activos ascendían a 35,1 millones, frente a los 26,91 millones que declaraba en 2021. Entre sus propiedades había locales y viviendas repartidas por Son Servera, Manacor, Palma, Calvià y Sant Llorenç des Cardassar.
Pero el negocio no se limita a sobrevivir. En 2025, el Govern balear declaró el proyecto de Vidres Mallorca como proyecto industrial estratégico: la compañía va a por una nueva planta con la que sustituir sus instalaciones actuales, modernizar maquinaria y aumentar su capacidad productiva.
La escisión. El 18 de marzo de 2026, la junta general aprobó partir Vidres Mallorca en dos sociedades: Vidres Mallorca SXXI, que se queda con el negocio del cristal, y Rector Rubi Invest, que concentra el patrimonio inmobiliario. El reparto tampoco fue proporcional al antiguo 50/50: Sebastián Nadal se quedó con el 100% de una sociedad y Toni Nadal con el 100% de la otra.
Ni la familia ni el Registro Mercantil explican públicamente el motivo de la operación. Solo consta que fue «debidamente consentido por los socios». El resultado, sin embargo, es cristalino: el negocio industrial y el ladrillo toman caminos separados después de casi cuatro décadas.
“Vete con tu Kia”. Rafa paseando ante un concesionario, enamorándose de un Aston Martin y su padre cortando la fantasía de raíz: “¿Qué vas a hacer con un Aston Martin en Manacor? Venga, vete con el Kia”. Nada de delirios de grandeza: mientras Rafa acumulaba trofeos, Sebastián se encargaba de que los millones no se evaporaran.
Sebastián Nadal ha sido la figura clave en la gestión financiera de su hijo. Administra, entre otras estructuras, la SICAV Growth Inversiones, y ha participado durante años en la organización patrimonial que rodea al tenista. La familia ha ido construyendo así un entramado empresarial que hoy tiene poco que ver con aquella fábrica de vidrio de Manacor.
Más allá de las ventanas del padre. Rafa gestiona buena parte de sus negocios a través de Aspemir, el holding familiar administrado por su madre, Ana María Parera. La sociedad cerró 2024 con 375,4 millones de euros de patrimonio neto, además de 41,9 millones de ingresos y 14,5 millones de beneficio. Aspemir controla más de una veintena de sociedades y participaciones.
Ahí están la Rafa Nadal Academy de Manacor, la cadena hotelera ZEL, desarrollada junto a Meliá (Mallorca, Costa Brava, Punta Cana y ahora Argentina), y proyectos de nutrición y bienestar como NDL Pro-Health, creado junto a Cantabria Labs. También hay inversiones inmobiliarias, energías renovables, participaciones financieras y la productora Komodo, vinculada a proyectos como Mad Cool y producciones audiovisuales para Netflix.
El grupo sigue creciendo. En 2026, Nadal ha reforzado la expansión internacional de su academia mediante International Tennis Academies, una estructura concebida para llevar el modelo de la Rafa Nadal Academy a otros mercados. Además, ha entrado en un negocio bastante menos obvio para un tenista: las marinas para grandes embarcaciones. Aspemir tomó una participación minoritaria en Ocean Platform Marinas, compañía dedicada al desarrollo y gestión de puertos deportivos para megayates.
Otra ruptura. Con los restaurantes Tatel y Totó pasó algo parecido a lo de Vidres Mallorca, aunque por motivos y protagonistas diferentes. En 2024, Nadal y Abel Matutes rompieron su alianza con Manuel Campos dentro de Mabel Hospitaliy. Nadal y Matutes conservaron la parte inmobiliaria y otras inversiones, mientras Campos pasó a controlar la rama de restauración.
Del tenis al ladrillo de lujo. La otra gran pieza inmobiliaria está en Palya Invest, la sociedad que nació tras la ruptura de Mabel Capital. Rafa Nadal y Abel Matutes se quedaron con la parte inmobiliaria y otras inversiones, mientras que su antiguo socio Manuel Campos conservó el negocio de restauración de Tatel y Totó, el cual también tiene socios de la talla de Cristiano Ronaldo, Pau Gasol o Rudy Fernández.
Palya tiene ahora entre manos un proyecto de más de 200 millones de euros en la Costa del Sol, junto a Sierra Blanca, para desarrollar cerca de un centenar de viviendas de lujo entre Estepona y Marbella. El proyecto incluye, además del turismo náutico, residencias en primera línea de playa y otra promoción en Nagüeles.
El título. Desde junio de 2025, Rafael Nadal es formalmente marqués de Llevant de Mallorca, un título nobiliario hereditario concedido por Felipe VI. No hay plazas ni placas con su nombre en Manacor y la estatua que se propuso sigue sin erigirse. Sí hay una en la entrada de Roland Garros.
Y lo demás se circunscribe a la familia. Junto a Xisca Perelló y sus dos hijos, Rafa cuida de los suyos bajo la misma filosofía: el Aston Martin puede esperar; el verdadero patrimonio de los Nadal no se aparca en el garaje.
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