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Tala ilegal descontrolada: los bosques de Edomex desaparecen sin que nadie los detenga

La deforestación avanza sin freno en municipios como Ocuilan y Ocoyoacac, donde la tala clandestina se consolidó como la principal amenaza a los ecosistemas mexiquenses, superando incluso a los incendios forestales.

FIRR

Toluca, Edomex.- Mientras el Gobierno del Estado de México presume campañas de reforestación y operativos conjuntos, los bosques del Edomex siguen siendo devastados por la tala ilegal, un ecocidio que avanza con impunidad y pone en riesgo la biodiversidad, el abastecimiento de agua y la estabilidad ambiental de millones de mexiquenses.

De acuerdo con reportes recientes, la tala clandestina pasó de ser la tercera a la primera causa de pérdida de bosques en la entidad. En 2024 se registró el año con mayor afectación, con estimaciones que superan las 127 mil hectáreas deforestadas según Global Forest Watch. Ocuilan destaca como uno de los puntos más críticos, con casi 500 hectáreas arrasadas en zonas que lucen como escenarios de conflicto. 

En Ocoyoacac, específicamente en San Pedro Atlapulco y La Marquesa, la desesperación de los habitantes llegó al extremo de quemar vehículos de presuntos talamontes ante la aparente inacción de autoridades como PROFEPA, SEMARNAT y municipales. Vecinos denuncian que la tala ilegal persiste durante meses sin respuesta efectiva, a pesar de que el 24% de la superficie de este municipio corresponde al bosque de oyamel. 

De las aproximadamente 894 mil hectáreas boscosas que aún conserva el Edomex, unas 225 mil están perturbadas y en alto riesgo de desaparecer. Cada hectárea perdida implica la infiltración de miles de litros de agua menos a los mantos acuíferos —alrededor de 84 millones de litros diarios en temporada de lluvias—, agravando la escasez hídrica, las inundaciones y la vulnerabilidad ante el cambio climático. 

La degradación no se limita a la tala: el cambio de uso de suelo para urbanización descontrolada, ganadería extensiva y actividades productivas sin regulación adecuada completan el panorama. Autoridades de Probosque reconocen que la tala ilegal es el principal problema forestal, seguido de placas (reemplacamiento) e incendios, pero insisten en que la procuración de justicia corresponde principalmente a la federación.

El gobierno estatal, a través de Probosque, anuncia metas ambiciosas de reforestación —como la plantación de 6 millones de árboles en 2026— y operativos con Guardia Nacional, Fiscalía y PROFEPA en zonas como Nevado de Toluca, Izta-Popo y Bosque de Agua. Sin embargo, activistas y comunidades locales denuncian que estas acciones son insuficientes y reactivas, sin lograr frenar la deforestación en tiempo real. 

En Ocuilan, por ejemplo, se planean trabajos de restauración, pero los habitantes siguen enfrentando amenazas y viendo cómo sus bosques centenarios son talados para el comercio ilegal de madera.

¿Hasta cuándo? La falta de coordinación efectiva, vigilancia permanente y sanciones ejemplares permite que la deforestación continúe descontrolada. Mientras los bosques desaparecen, la calidad de vida de las familias mexiquenses se deteriora: menos agua, más contaminación, mayor riesgo de desastres y pérdida irreparable de patrimonio natural.

Las autoridades mexiquenses y federales deben pasar de los anuncios y operativos aislados a una estrategia integral con resultados medibles. De lo contrario, los bosques de Edomex seguirán siendo solo un recuerdo en fotografías. La ciudadanía exige acción inmediata y transparente antes de que sea demasiado tarde

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