Opinión

Política: En Violeta

El cinismo de Fernando Flores: de agresor con escoltas armados a “víctima” del escándalo

MALVA

Metepec, Estado de México – El presidente municipal Fernando Flores Fernández ha decidido reinterpretar los hechos a su conveniencia. Tras irrumpir violentamente el 4 de junio de 2026 en el Club Deportivo La Asunción acompañado de escoltas armados —incluso con rifles de uso exclusivo del Ejército, golpear y permitir agresiones contra familiares y socios, ahora se presenta como el mediador heroico que solo quiso evitar un mal mayor. El clásico truco de quien abusa del poder y luego llora por las consecuencias. 

En su mensaje de “disculpa”, Flores asegura que acudió a un “llamado de ayuda” por un conflicto entre particulares que ponía en riesgo la integridad de las personas. Según él, ya resolvieron en familia y él quedó “en el ojo del huracán”. Qué conveniente. Olvida mencionar que el pleito no es un simple disgusto doméstico: se trata de una disputa de años por el control administrativo y la tesorería del club, donde los hermanos Flores Fernández —incluido el propio alcalde han concentrado poder mediante presuntas irregularidades desde 2003-2005 y reformas al reglamento en 2011 que favorecieron a la familia. 

Accionistas denuncian que acciones de socios inconformes fueron endosadas irregularmente a miembros del clan Flores en lugar de ofrecerlas al resto, concentrando control y recursos. Más de 300 socios afectados, 24 de ellos en demanda mercantil por nulidad de asambleas, despojos y hostigamientos. Y en medio de esta bronca familiar por dinero y poder, el alcalde usa escoltas armados y recursos públicos (incluida una patrulla) para dirimir a golpes. ¿Eso es “preservar el orden”?

El video es lapidario: se le ve empujando, forcejeando y permitiendo que su sobrino Ricardo Flores agreda a otros, incluyendo familiares directos como su cuñada y sobrina. No es mediación; es prepotencia de quien se cree intocable por llevar la banda presidencial municipal. 

Ahora, con investigaciones abiertas de la CODHEM, la Fiscalía, la SSPC y hasta orden de la presidenta Claudia Sheinbaum para que Omar García Harfuch revise el uso de armas y agresiones, Fernando Flores se victimiza. Ofrece “sentidas disculpas” mientras su familia opera el club como feudo privado y él, desde el Ayuntamiento, supuestamente influye en asuntos que le convienen. El mismo patrón de siempre: abuso de poder, opacidad administrativa y, cuando lo exhiben, el discurso de “fue un error”, “asunto particular” y “yo solo quise ayudar”.

Este episodio desnuda la doble moral de un funcionario reelecto que promete servir a los ciudadanos pero no duda en usar la fuerza pública para resolver negocios familiares. ¿Qué puede esperar un ciudadano común de Metepec cuando el alcalde resuelve así sus pleitos privados? ¿Con patrullas y rifles para un club, qué hará frente

Mostrar más
Mira también
Cerrar
Botón volver arriba