Estado de México

Violencia contradice discurso oficial en el Estado de México

En menos de una semana, homicidios, un atentado con explosivos y el asesinato de una activista evidencian una realidad que dista de la narrativa gubernamental sobre seguridad.

Staff

Toluca, Estado de México, 31 de marzo de 2026.— La narrativa de mejora en materia de seguridad que ha sostenido la gobernadora Delfina Gómez Álvarez y su equipo enfrenta cuestionamientos ante una serie de hechos violentos registrados en distintos municipios del Estado de México en los últimos días, los cuales exhiben un panorama más complejo y preocupante.

En menos de una semana, la entidad ha sido escenario de घटनos que incluyen el asesinato de una activista, la explosión de un vehículo presuntamente cargado con explosivos y diversos homicidios en vía pública, lo que pone en entredicho la efectividad de las estrategias de seguridad anunciadas por el gobierno estatal.

Uno de los casos más impactantes ocurrió sobre la carretera México-Pachuca, en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), donde una camioneta estalló mientras se encontraba en movimiento. De acuerdo con reportes preliminares, el vehículo habría detonado debido a un artefacto explosivo colocado en su interior, provocando la muerte inmediata de sus ocupantes.

Las víctimas fueron identificadas como presuntos operadores del crimen organizado, vinculados al Cártel de Sinaloa. Las primeras líneas de investigación apuntan a que uno de ellos habría sido recogido momentos antes en el AIFA tras arribar de otra entidad, lo que refuerza la hipótesis de un ataque dirigido.

Este hecho generó una fuerte movilización de fuerzas de seguridad de los tres órdenes de gobierno, sin que hasta el momento se haya esclarecido completamente el origen ni las responsabilidades del atentado.

A este episodio se suma el homicidio de Diana Belén García Alfaro, activista y rescatista de animales en el municipio de Tultitlán, quien había denunciado previamente amenazas, agresiones y ataques contra los animales que protegía. Su caso ha generado indignación, no solo por la violencia ejercida en su contra, sino por los antecedentes de denuncias que, según familiares y colectivos, no habrían sido atendidas con la debida diligencia.

La activista, de 37 años, incluso advirtió públicamente el riesgo que enfrentaba. “No quiero ser un número más”, escribió días antes de su desaparición. Su cuerpo fue localizado posteriormente, confirmando el peor desenlace y evidenciando fallas en los mecanismos de protección a víctimas.

En paralelo, este 31 de marzo fue reportado el hallazgo del cuerpo de un joven con visibles huellas de violencia en el municipio de Naucalpan, en la colonia Ahuizotla. De acuerdo con registros de cámaras de seguridad, el cadáver fue abandonado por sujetos a bordo de una motocicleta, quienes simularon auxiliar a una persona enferma para evadir sospechas.

Este crimen se suma a otros hechos recientes, como el asesinato de un ex director de la Policía de Investigación en Toluca, lo que refuerza la percepción de un incremento en la violencia, incluso contra perfiles vinculados a instituciones de seguridad.

En conjunto, estos घटनos delinean un escenario que contrasta con los mensajes oficiales que destacan avances en la reducción de delitos y el fortalecimiento de la estrategia de seguridad. Si bien las autoridades estatales han insistido en la coordinación interinstitucional y el despliegue de operativos, los hechos recientes sugieren que la violencia continúa manifestándose con altos niveles de impacto y en diversas modalidades.

La exigencia de resultados concretos y una evaluación más transparente de la situación de seguridad se vuelve cada vez más apremiante, en un contexto donde los casos no solo se acumulan, sino que también evidencian posibles omisiones en la atención a denuncias previas y en la prevención del delito.

Mientras tanto, para amplios sectores de la población mexiquense, la percepción de inseguridad no se construye desde los informes oficiales, sino desde la recurrencia de hechos violentos que, lejos de disminuir, parecen intensificarse

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