Desapariciones desbordan discurso oficial: Ecatepec, Toluca y Neza lideran crisis en Edomex

Persisten cifras alarmantes pese a estrategias de seguridad federales y estatales; colectivos acusan simulación
Staff
Estado de México, 30 de marzo de 2026. Mientras autoridades federales, estatales y municipales presumen avances en materia de seguridad, la realidad documentada por el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) exhibe una crisis persistente: Ecatepec de Morelos, Toluca y Nezahualcóyotl concentran el mayor número de personas desaparecidas en la entidad.
Durante 2025 y los primeros meses de 2026, Ecatepec acumula 221 casos, seguido por Toluca con 123 y Nezahualcóyotl con 105, cifras que colocan a estos municipios gobernados por Morena en la cima de un fenómeno que no cede, pese a la narrativa oficial de disminución delictiva.
En el oriente del estado, donde se ubican Ecatepec y Nezahualcóyotl, el gobierno encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Delfina Gómez Álvarez desplegó desde 2025 el denominado Plan Integral para la Zona Oriente y la Estrategia Operativa Oriente. Estas acciones contemplan la implementación de un Mando Único, la construcción de mil kilómetros de Senderos Seguros y una mayor coordinación entre fuerzas federales, estatales y municipales.
Sin embargo, los datos del propio gobierno federal contradicen el optimismo institucional: lejos de disminuir, las desapariciones mantienen a estos municipios como focos rojos. La contradicción entre discurso y resultados se vuelve más evidente ante la falta de explicaciones puntuales por parte de las autoridades.
En Toluca, el alcalde Ricardo Moreno Bastida ha insistido en una “reducción histórica” de delitos de alto impacto, destacando bajas superiores al 25% en diversos indicadores y más de un año con tendencia descendente en robo de vehículos. No obstante, estas cifras no logran ocultar que la capital mexiquense se mantiene entre los territorios con más personas no localizadas.
El caso de Nezahualcóyotl tampoco escapa a esta paradoja. Bajo la estrategia “Neza de la Paz”, impulsada en coordinación con el gobierno estatal, se han reportado avances en seguridad; sin embargo, las desapariciones continúan en niveles críticos, lo que pone en entredicho la efectividad real de las mesas de coordinación.
Colectivos de búsqueda y familiares de víctimas han elevado el tono de sus reclamos. Denuncian que las estrategias oficiales privilegian la estadística sobre la atención real de los casos, y acusan que la disminución de ciertos delitos no se traduce en mayor seguridad para la población. “No son números, son personas”, reiteran, al tiempo que exigen investigaciones eficaces y no solo operativos mediáticos.
El Estado de México, además, se mantiene como la entidad con mayor número de personas desaparecidas y no localizadas a nivel nacional, un dato que agrava la responsabilidad de las autoridades en todos los niveles de gobierno.
Hasta ahora, ni la Presidencia de la República, ni el gobierno estatal, ni los ayuntamientos involucrados han ofrecido una explicación clara sobre por qué, a pesar de los planes anunciados con amplitud, estos tres municipios siguen encabezando la lista de desapariciones.
La brecha entre los informes oficiales y la realidad que viven cientos de familias abre una pregunta incómoda: si las estrategias están funcionando, ¿por qué las desapariciones no disminuyen? La respuesta, hasta el momento, sigue ausente













