Opinión

El HUSMEADOR

¡Castas eternas del poder en el Edomex! ¡Ni PAN ni Morena sueltan las alcaldías!

Heredan a esposas, esposos e hijos porque saben que, si llega otro partido, las auditorías no se detendrán y perderán el control total

Por El Husmeador

Toluca, 22 de marzo de 2026 – En el Estado de México, el poder municipal no se gana en las urnas: se hereda como una hacienda familiar. PAN y Morena hacen exactamente lo mismo. Los presidentes municipales no sueltan el presupuesto, los contratos ni las plazas porque saben perfectamente lo que viene si les quitan el trono: auditorías que no podrán frenar, fiscalizaciones que no podrán “manejar” y la exposición de todo lo que hoy ocultan bajo su control absoluto.

El ejemplo más descarado del PAN es Huixquilucan, el municipio más rico del estado. Desde hace más de una década, el exalcalde Enrique Vargas del Villar y su esposa Romina Contreras Carrasco se turnan el mando como si fuera propiedad privada. Ella gobierna hasta 2027. Doce años de la misma familia al frente. Ni un solo peso del erario escapa de su círculo.

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Del lado de Morena y sus aliados, el caso emblemático es Luvianos. Ahí la presidencia municipal es herencia de sangre pura: el priista Alfredo Jaimes Benítez gobernó 2019-2021, lo sucedió su esposa Rosa María Garduño Cienfuegos (2021-2024) y ahora manda el hijo, Edder Jesús Jaimes Garduño, bajo las siglas del PT en alianza con Morena. De padres a hijos, sin importar el color del partido.

Reportes independientes confirman que al menos 80 familias han convertido las alcaldías mexiquenses en cacicazgos hereditarios. Cambia el partido azul o guinda, pero el negocio familiar sigue intacto: presupuesto, obras, nóminas y poder absoluto.

Pero el verdadero motivo que los une más allá de siglas y discursos, es el pánico. Estos caciques saben que, mientras controlen la alcaldía, pueden “manejar las circunstancias”: frenar auditorías incómodas del OSFEM, tapar irregularidades en el gasto, proteger contratos opacos y silenciar cualquier denuncia. Si llega otro partido, todo eso se acaba. Las auditorías no se detendrán. Ya no tendrán el poder para detenerlas, negociarlas o enterrarlas. Perderán el escudo que hoy les permite operar sin rendir cuentas reales. Por eso se aferran con uñas y dientes a heredar el cargo a la esposa, al esposo o al hijo: no es por servir al pueblo, es por protegerse de la fiscalización que vendría con una alternancia verdadera.

Mientras tanto, en el Congreso local, Morena propone reformas contra el nepotismo y la reelección… pero que solo entrarán en vigor hasta 2030. Demasiado tarde. Para entonces, varias dinastías ya habrán completado otro ciclo de herencia y habrán blindado otro sexenio de impunidad.

Esto no es democracia. Es un atraco generacional con sello oficial. PAN o Morena, el resultado es el mismo: el pueblo paga impuestos, las familias se reparten el presupuesto y, cuando el cambio amenaza, se atrincheran detrás de apellidos y siglas.

El Edomex ya no tolera más castas. Porque mientras ellos heredan poder, los ciudadanos heredamos pobreza, obras inconclusas y cuentas sin rendir. ¿Hasta cuándo? El miedo a las auditorías imparables ya delató a todos. El poder que no sueltan ni unos ni otros es el mismo que les impide gobernar con honestidad

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