Reacción tardía del Gobierno del Edoméx ante brotes del gusano barrenador en el sur de la entidad.

De acuerdo con información oficial de la Secretaría del Campo (SeCampo), los primeros indicios de la presencia del gusano barrenador se registraron semanas atrás en municipios como Tlatlaya, Amatepec y Tejupilco. Sin embargo, fue hasta la primera quincena de 2026 cuando se reforzó la estrategia de contención, pese a que la enfermedad es altamente agresiva y de rápida propagación si no se atiende de manera inmediata.
FIRR
Amatepec, Estado de México.– A más de un mes de que se detectaran los primeros brotes del Gusano Barrenador del Ganado (GBG) en el sur del Estado de México, el gobierno estatal anunció el despliegue de 20 brigadas de médicos veterinarios para contener la propagación de esta plaga, una medida que productores y especialistas consideran tardía frente al riesgo sanitario y económico que representa para la región.
De acuerdo con información oficial de la Secretaría del Campo (SeCampo), los primeros indicios de la presencia del gusano barrenador se registraron semanas atrás en municipios como Tlatlaya, Amatepec y Tejupilco. Sin embargo, fue hasta la primera quincena de 2026 cuando se reforzó la estrategia de contención, pese a que la enfermedad es altamente agresiva y de rápida propagación si no se atiende de manera inmediata.
El gobierno estatal informó que las brigadas, integradas por 40 médicos veterinarios, iniciaron labores en 18 municipios del sur mexiquense, donde se colocarán mil 500 trampas para el monitoreo de la mosca del gusano barrenador, de las cuales apenas 500 comenzaron a instalarse en los primeros días del operativo. El resto, según la autoridad, se concluirá hasta el 1 de febrero, cuando ya existen al menos 11 casos confirmados.
La propia Dirección General de Sanidad e Inocuidad Alimentaria de la SeCampo reconoció que se han investigado 18 casos en municipios como Luvianos, Sultepec y Tejupilco, de los cuales más de la mitad fueron confirmados como gusano barrenador, mientras que siete permanecen bajo seguimiento sanitario. Pese a ello, la autoridad sostiene que el estatus se mantiene en “contención activa”, sin dispersión regional no controlada.
Productores de la región han señalado que la falta de una respuesta inmediata incrementó el riesgo para el hato ganadero, así como las posibles pérdidas económicas, particularmente para pequeños y medianos ganaderos que dependen de la sanidad animal para su subsistencia. A ello se suma la limitada difusión inicial de medidas preventivas, que ahora se promueven de manera intensiva a través de llamados oficiales para reportar lesiones en el ganado.
Aunque la SeCampo aseguró que se realizan acciones de limpieza, desinfección, georreferenciación y orientación a productores en coordinación con el SENASICA y el Comité de Fomento y Protección Pecuaria, la intervención ocurre cuando el problema ya se encuentra documentado en varios municipios, lo que abre cuestionamientos sobre la capacidad de reacción y vigilancia sanitaria del gobierno estatal.
El caso del gusano barrenador en el sur del Estado de México pone nuevamente en evidencia la necesidad de fortalecer los sistemas de detección temprana y respuesta inmediata ante emergencias zoosanitarias, antes de que los brotes se conviertan en crisis difíciles de contener.













