POR: EL HUSMEADOR

¡Escándalo en Altamar! México Regala 3 Mil Millones de Dólares en Petróleo a la Dictadura Cubana Mientras Pemex Se Hunde en Deudas
- ¿Cuándo Nos Toca a Nosotros? La 4T Prioriza a la dictadura en Cuba sobre los mexicanos
En un golpe brutal al erario público, el gobierno de la Cuarta Transformación (4T) ha triplicado los envíos de combustible subsidiado a Cuba en apenas cuatro meses, inyectando más de 3 mil millones de dólares –equivalentes a unos 60 mil millones de pesos– a la tambaleante economía de la isla, mientras Petróleos Mexicanos (Pemex) acumula pérdidas millonarias y los mexicanos enfrentan desabastos de gasolina. Esta «ayuda humanitaria» disfrazada, revelada por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), no solo viola principios de transparencia y eficiencia en el gasto público, sino que arriesga sanciones internacionales al involucrar un buque petrolero incluido en la lista negra de Estados Unidos. ¿Cuándo nos preguntó la 4T a los mexicanos si estábamos de acuerdo con esta decisión? ¿Es esto soberanía energética o un cheque en blanco para un régimen autoritario que reprime a su pueblo? La investigación de MCCI, basada en registros aduaneros, reportes financieros de Pemex y rastreos satelitales, pinta un panorama de despilfarro sistemático que se remonta al sexenio de Andrés Manuel López Obrador, pero que ha escalado a niveles obscenos bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum. Entre mayo y agosto de 2025 –el segundo cuatrimestre de su mandato–, se registraron 58 embarques de hidrocarburos hacia Cuba, la mayoría desde la aduana de Coatzacoalcos, Veracruz, y tres desde Tampico, Tamaulipas. Estos cargamentos incluyen 10 millones 230 mil barriles de petróleo crudo y 132.5 millones de litros de derivados como turbosina, diésel y gasolina regular, con un valor total que triplica los mil millones de dólares enviados en todo el periodo de julio de 2023 a septiembre de 2024.
Lo más alarmante de todos estos envíos es que se canalizaron a través de Gasolinas Bienestar S.A. de C.V., una filial opaca de Pemex creada en febrero de 2022 específicamente para exportar a la isla, esquivando así las restricciones directas sobre la petrolera estatal.
Esta «empresa fantasma» –que no tiene empleados ni genera utilidades reales, con solo 823 mil pesos reportados en ganancias– acumuló en su primer año de operaciones pérdidas y deudas por 5 mil 836 millones de pesos (unos 324 millones de dólares), equivalentes al costo del combustible «regalado» a Cuba sin cobro efectivo.
En palabras crudas: los contribuyentes mexicanos estamos pagando la fiesta, mientras Pemex, ya asfixiada por una deuda de más de 100 mil millones de dólares, ve agravada su hemorragia financiera. ¿Dónde está el «rescate» prometido a la petrolera insignia de la nación? Pero el escándalo trasciende las cifras. Uno de los buques clave en estas operaciones es el Sandino, un petrolero de bandera cubana que zarpó el 20 de agosto desde la Laguna de Pajaritos en Coatzacoalcos, cargado con combustible subsidiado. Este navío no es un actor inocente: desde el 24 de septiembre de 2019, figura en la lista negra de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE.UU., sancionado por transportar petróleo venezolano a Cuba en violación de las restricciones contra el régimen de Nicolás Maduro.
Rastreos satelitales consultados por MCCI muestran al Sandino anclado repetidamente frente a terminales de Pemex, listo para más envíos en julio y agosto.
Usar un barco bajo observación de Washington no solo expone a México a posibles represalias diplomáticas o económicas –recordemos las tensiones por el T-MEC–, sino que huele a negligencia imprudente o, peor, a complicidad en redes de evasión de sanciones. ¿Cuánto nos costará este «favor» geopolítico a un aliado ideológico que no mueve un dedo por México en foros internacionales? La 4T, fiel a su narrativa de «hermandad» con Cuba, justifica estos envíos como «ayuda humanitaria» para paliar apagones y escasez en la isla. Sheinbaum lo ha reiterado públicamente: «Vamos a seguir apoyando a Cuba con combustible».
Pero esta retórica se desmorona ante la realidad. Mientras La Habana recibe turbosina y diésel por valor de 850 millones de dólares solo entre mayo y junio –un monto que iguala dos años de envíos previos–, comunidades mexicanas como las de la Sierra Norte de Puebla languidecen incomunicadas por puentes colapsados, sin agua potable ni atención médica.
En municipios de la Ciudad de México, el Estado de México, Nuevo León y Chiapas, el desabasto de gasolina persiste como un recordatorio sardónico de las prioridades torcidas de Morena.
Para dimensionar el derroche: esos 60 mil millones de pesos enviados a Cuba equivalen al presupuesto proyectado para 2026 de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, o cuatro veces el destinado a la Fiscalía General de la República para perseguir delitos federales. Cuadruplica, además, los fondos para infraestructura educativa básica en todo el país (15 mil millones de pesos).
¿Y el huachicol fiscal? Mientras se «regala» crudo a Cuba, empresas evaden impuestos por 100 mil millones de pesos anuales importando gasolina como «aceites y derivados», sangrando aún más al SAT.
Expertos consultados por MCCI advierten que esta opacidad podría configurar peculado, al violar el artículo 134 constitucional que exige eficiencia y rendición de cuentas en el gasto público.
La investigación de MCCI, liderada por la periodista Verónica Ayala, no es un rayo en cielo sereno. Desde febrero de 2025, la organización alertó sobre el endeudamiento de Pemex por estos «regalos» a Cuba, y en agosto expuso el uso del Sandino.
En redes sociales, el hilo viral de MCCI ha desatado indignación: «Cuba importa más que México para el régimen», tuiteó un usuario, resumiendo el sentir de miles.
Políticos opositores como Sergio Sarmiento han amplificado el escándalo, cuestionando si esto es «ayuda» o «subsidio a una dictadura».
Frente a este desaguisado, el gobierno guarda silencio. Ni la Secretaría de Energía ni Pemex han respondido a las solicitudes de MCCI sobre pagos recibidos o riesgos de las sanciones de la OFAC. Lo único claro es que la 4T, con su retórica antiimperialista, ha convertido a Pemex en un cajero automático para La Habana, priorizando afinidades ideológicas sobre el bienestar de los mexicanos. ¿Hasta cuándo toleraremos que nuestro petróleo –y nuestros impuestos– financien apagones ajenos mientras los nuestros persisten? La soberanía no se mide en barriles regalados, sino en cuentas claras y prioridades justas.
Es hora de que el gobierno rinda cuentas, o este «bienestar» se convertirá en el epitafio de una transformación fallida.












