Diputados reculan ante presión de galleros y admiten excepciones en ley de bienestar animal.

Tras protestas en Toluca, legisladores de Morena aclararon que las peleas de gallos y las corridas de toros quedaron fuera de las sanciones contempladas en la nueva Ley de Protección y Bienestar Animal del Estado de México, lo que evidenció las contradicciones y límites de la reforma aprobada apenas hace unas semanas.
Fernanda Ruíz
Toluca, Estado de México. Luego de las protestas protagonizadas por galleros y criadores de aves de combate en el centro de Toluca el pasado 6 de mayo, diputados de la LXII Legislatura mexiquense salieron a aclarar que la nueva Ley de Protección, Cuidado y Bienestar Animal no prohíbe ni sanciona las peleas de gallos ni las corridas de toros, pese a que la reforma fue presentada públicamente como un avance histórico contra el maltrato animal.
El presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, Francisco Vázquez Rodríguez, reconoció que la legislación únicamente se enfoca en animales de compañía y dejó intactas actividades consideradas tradicionales como las peleas de gallos, jaripeos y la tauromaquia.
La aclaración ocurrió después de que grupos ligados a la crianza de gallos de pelea se movilizaron en Toluca ante el temor de que la nueva legislación criminalizara sus actividades. La presión surtió efecto rápidamente: el coordinador parlamentario de Morena afirmó que “se dejó como estaba” el marco legal y que esas prácticas “podrán seguirse realizando”.
Los artículos 235 Quater y 41 de la nueva norma establecen explícitamente excepciones para actividades como la charrería, lidia de toros, jaripeos y peleas de gallos, siempre que se desarrollen conforme a otras disposiciones jurídicas vigentes.
Aunque la reforma endurece sanciones por maltrato animal —que podrían alcanzar hasta 15 años de prisión en ciertos casos—, las excepciones incluidas exhiben la dificultad política de avanzar hacia una legislación integral cuando existen intereses económicos, culturales y electorales involucrados.
La postura de los diputados también dejó ver un discurso ambiguo: mientras se promueve el reconocimiento de los animales como “seres sintientes”, al mismo tiempo se mantienen protegidas actividades donde el sufrimiento animal sigue siendo parte central del espectáculo.
El propio Francisco Vázquez admitió que en el futuro el marco jurídico “tendrá que irse actualizando” de acuerdo con lo que “la mayoría coincida”, al reconocer que existe división social entre quienes defienden estas tradiciones y quienes exigen prohibirlas.
La ley aprobada el pasado 22 de abril surgió de un paquete de 17 iniciativas impulsadas por Morena, PVEM, PAN, Movimiento Ciudadano, PRD y el gobierno estatal encabezado por Delfina Gómez Álvarez.
Sin embargo, tras la presión pública de los sectores involucrados en espectáculos con animales, el Congreso mexiquense terminó enviando un mensaje político contradictorio: se presume una legislación de avanzada en bienestar animal, pero se preservan prácticas cuestionadas por organizaciones defensoras de derechos animales y especialistas en protección animal.












