Un bar de La Rioja se hunde con medio centenar de personas dentro. Debajo había una cueva que nadie conocía
Hay formas más agradables de descubrir que tu bar tiene una cueva debajo, desde luego. Abrir una puerta tras la cámara frigorífica y encontrarte una bodega centenaria, por ejemplo. La que ha vivido el Bar Tempranillo, en San Vicente de la Sonsierra (La Rioja), consiste en que el suelo se abra a las cinco y pico de la madrugada con cerca de 50 personas dentro. Por suerte, nadie ha fallecido, aunque sí hay un puñado de heridos.
Qué ha pasado. El aviso a emergencias entró a las 05:25 del sábado 3 de octubre: el suelo cedió y, después, se vino abajo parte del techo. Según las primeras cifras, entre 25 y 30 personas no pudieron salir por su propio pie. Acudieron cuatro patrullas de la Guardia Civil, bomberos y sanitarios. La Delegación del Gobierno contó 11 heridos, 8 trasladados a centros sanitarios, y el alcalde habló después de doce.
Algunos clientes cayeron a un desnivel de unos dos metros, y a una mujer le cayó encima una nevera. Ninguno reviste gravedad, según el alcalde. Una vecina contó que su perro empezó a ladrar segundos antes del derrumbe, dejó la basura y salió corriendo. A falta de informe pericial, los técnicos aún tienen que estudiar el subsuelo.
¿Y esa cueva? Ahí viene lo interesante. El alcalde, Ramón Ramírez, sostiene que una cueva situada bajo el bar podría estar en el origen del derrumbe. Su hipótesis es que la cavidad sufrió algún movimiento que afectó al forjado de la primera planta, y que el suelo del bar acabó cediendo. Serán los técnicos quienes determinen el origen exacto.
Vasos y taburetes aplastados, gran parte de la moldura del techo desconchada, toda una pared venida abajo… al parecer, nadie sabía que allí había una cueva. Ni el pueblo, ni él, ni, según cree, el propietario. Es decir, quien adquirió el local ahora se encuentra con la cueva de regalo.

Lo raro no lo es tanto. Esto pasa en una de las regiones más agujereadas de España. Laguardia, a un paso de San Vicente, tiene unas 250 bodegas subterráneas y un entresijo de cuevas conectadas con las viviendas de la villa, tan discretas que, según se cuenta, los soldados de los ejércitos medievales ni sabían que existían. En la propia San Vicente, una de sus bodegas más famosas nació en una cueva centenaria bajo el castillo. La Sonsierra, además, tiene cerca de 200 lagares rupestres tallados en roca.
Los barrios de calados llevan protegidos como bien de interés cultural desde 2013, y un experto los comparaba con un hormiguero, donde tocar una zona del subsuelo afecta al resto. En resumen, no sorprende que aparezca una cueva bajo un edificio, sino que nadie lo conozca.
El piso de arriba. El piso que colapsó sobre el bar es de uso turístico y esos días estaba alquilado a trabajadores que solo lo ocupan entre semana. Es decir, estaba vacío. Horas antes había recibido a familias con niños, según el alcalde, que resumió: “No ha pasado nada para lo que podría haber ocurrido”.
El momento tampoco ha ayudado: este fin de semana eran fiestas del vino, y los alojamientos de este pueblo de poco más de mil habitantes estaban completos. El propio Ramírez había estado en el bar hasta cerca de una hora antes. Y fue de los primeros en volver para echar una mano.
¿Y ahora? El Ayuntamiento ha declarado el estado de ruina del edificio. Una pared contigua a la vivienda también se ha venido abajo. Los propietarios tendrán que derribarlo cuando terminen las comprobaciones técnicas. La cueva seguirá donde estaba (que ya es más de lo que se puede decir del bar).
La ironía quiere que recordemos casos similares: en febrero de 2026, en Galdakao (Bizkaia), se derrumbó el falso techo de un bar y dejó seis heridos, sin cueva ni nada, solo un techo que se vino abajo. Aunque también pasó algo similar con un bar del Casco Viejo de Vitoria-Gasteiz, en 2024, cuyo falso techo cayó por humedades. Pero el local de San Vicente de la Sonsierra era bastante especial: tenía licencia de apertura hasta las 6:00 y el aviso entró a las 5:25. El mayor daño se lo ha llevado un hombre al que le ha caído una nevera encima y sufre posible fractura de pierna y herida abierta.
Imágenes | Guardia Civil
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