Los millonarios chinos han encontrado un nuevo aliciente para tener hijos: estancias en hoteles de lujo después del parto

En China nacen cada vez menos bebés, pero eso no significa que los partos y la atención a las mujeres que acaban de dar a luz ya no supongan un negocio. Al contrario. Si bien la tasa de natalidad del gigante asiático está de capa caída, hay una industria en auge que ha pisado el acelerador en los últimos años y ya mueve cientos de millones de euros: la atención posparto de lujo, que ha convertido la medicina tradicional china en un mercado cada vez más jugoso en el que llegan a pagarse decenas de miles de dólares (incluso más de 100.000) por un mes de cuidados especiales.
Hay un término que lo explica: zuò yuè zi.
¿Qué es zuo yue zi? Literalmente «sentarse el mes». Dicho así quizás suene un poco raro, pero capta bien su esencia: zuo yue zi (坐月子) es un ritual de cuidados posparto de la medicina tradicional china que centra el foco en las madres y aboga básicamente por el reposo y el aislamiento.
La idea es facilitar la recuperación de la mamá durante los días y semanas posteriores a que dé a luz, algo que aspira a conseguir con una serie de pautas de nutrición, descanso e higiene. Se dice que sus orígenes pueden remontarse más de 2.000 años atrás, a la dinastía Han, lo que no quita que siga ejerciendo influencia en la China del siglo XXI.

¿Y qué recomienda? Sobre todo, descanso. De ahí lo de “sentarse el mes”. El zuo yue zi sostiene que los partos son experiencias agotadoras para las mujeres, tanto física como mentalmente, así que aconseja que durante el puerperio (las semanas siguientes a dar a luz) las madres guarden reposo.
Nada de levantar pesos. Ni realizar tareas agotadoras o caminar largas distancias. «Algunas mujeres son tan estrictas que no abandonan la cama durante las primeras dos semanas después del parto», comenta a la BBC Kity Wu, quien al menos en 2017 trabajaba como neuróloga en Londres.
¿Sigue respetándose? Sí. Prueba que el zuo yue zi sigue arraigado en la sociedad china es que la propia Wu, neuróloga, cumplió con ese confinamiento posnatal. No es la única pauta de este ritual, que aboga por evitar las comidas y alimentos «fríos», reducir la exposición a las corrientes de aire y limitar los esfuerzos durante 30 o 42 días, dependiendo de cómo se desarrolle el parto. Antiguamente incluso se pedía a las madres que no se bañasen ni lavasen el pelo, hábitos que se consideraban nocivos para su salud.
¿Qué tiene que ver eso con el lujo? Muy sencillo: hay empresas que han visto en los cuidados posparto un auténtico filón. Su idea es aprovechar lo arraigada que está la filosofía el zuo yue zi en China para profesionalizar la atención a las madres, modernizarla e incluso (para quienes puedan permitírselo) darle una pátina de exclusividad.
¿Por qué pasar esas semanas de reposo posteriores al parto en casa, de la cama al sofá del salón, cuando puedes alojarte en la lujosa planta de un hotel Four Seasons? ¿Por qué dejar que te cuiden tu marido y tu suegra cuando puedes estar rodeada de enfermeras disponibles las 24 horas del día, monitores de yoga, expertos en lactancia y rehabilitación posparto y (por supuesto) pediatras para tu pequeño?
¿Tantos centros así hay? En 2018 operaban en China más de 3.000 centros especializados en atención posnatal y cuidados inspirados en el zuo yue zi. Y desde entonces el negocio no parece haberse resentido. Al contrario. No todos los centros de atención a madres se orientan al mercado del lujo, pero hay pistas que sugieren que están en plena expansión.
Hace unos días Luxuru Tribune compartía un dato revelador: si en 2018 el sector de la atención posparto movía en China 9.300 millones de yuanes (1.200 millones de euros), en 2022 alcanzaba ya los 22.300 (2.900). Si esa tendencia no se revierte, Frost & Sullivan ya pronostica que a finales de esta década se superarán los 100.000 millones de yuanes, con un crecimiento anual cercano al 24% a partir de 2024.
Es mucho dinero, ¿no? Quizás lo parezca, pero hay centros especializados en cuidados durante el puerperio que cobran auténticas fortunas: en 2018 South China Morning Post hablaba de uno a las afueras de Shanghái que aplicaba una tarifa de 10.900 dólares al mes. Y no era ni de lejos el más caro.
En otro la estancia con servicio “premium” salía por más de 50.000 euros al mes. La revista Vogue deja una referencia algo más actualizada: en 2024 aseguraba que una estancia de 28 días en un centro Saint Bella salía por entre 21.000 y 105.000 dólares, lo que no impedía que algunas usuarias extendiesen su alojamiento hasta los 40 o casi 80 días. Otra firma especializada en el lujo posparto es CareBay.
¿Qué ofrecen exactamente? En su web, Saint Bella garantiza una «atención profesional para la madre y el bebé», lo que incluye desde tratamientos y seguimiento tras el parto a planes personalizados de lactancia, masajes, baños, conferencias sobre maternidad, un menú de resort cinco estrellas, consultas con nutricionistas o talleres de pintura, entre un largo etcétera.
Luxury Tribune asegura que la compañía aumentó sus ingresos al menos un 30% el año pasado, superando la barrera de los 1.000 millones de yuanes, el equivalente a algo más de 130 millones de euros.
¿No hay más negocios? Sí. Las clínicas de lujo no son las únicas que explotan el negocio de los cuidados posparto. Otra figura importante, muy conectada además con la tradición china, son las pui yuet, niñeras especializadas en atender a bebés y mujeres que acaban de dar a luz. En 2023 contratar los servicios de una pui yuet con experiencia en Hong Kong costaba entre 8.100 y 34.100 dólares. Y eso por 30 días como interna. Su figura, igual que el zuo yue zi, gana popularidad en Occidente.
¿Pero no estaban naciendo menos bebés? Exacto. En 2025 la tasa de natalidad de China cayó a 5,63 nacimientos por cada 1.000 mujeres, un mínimo histórico que hunde aún más el suelo alcanzado en 2023. Para firmas como Saint Bella lo realmente importante sin embargo no es cuántos niños nacen, sino cómo y dónde nacen. El valor pesa mucho más que el volumen.
A medida que la sociedad china cambia, aumenta el número de mujeres que dan a luz con más de 30 años y se adentran en la maternidad con carreras profesionales asentadas, buenas cualificaciones y una economía reforzada tras años de ingresos. Al reducirse el número de hijos, las familias chinas están también más dispuestas a aumentar el dinero que invierten en sus cuidados. Todo eso se suma a otra tendencia de fondo: el auge del mercado del lujo nacional chino.
Xataka | kevin liang






