El salario ya no siempre llega solo en euros: cada vez más empleados reciben acciones de la empresa para la que trabajan
La negociación del salario es uno de los puntos más importantes en el proceso de contratación, pero independientemente del importe de la nómina, no se habla en los mismos términos cuando se habla de la retribución de un directivo que de un empleado. En el caso de los primeros, es habitual que reciban parte de ese salario en forma de paquetes de acciones u otros beneficios, mientras que los empleados deben conformarse con una nómina mensual.
Sin embargo, algo está cambiando en las negociaciones salariales de los empleados de Silicon Valley. Cada vez es más habitual que la empresa comparta algo distinto con sus empleados: un trozo de sí misma. Un beneficio que antes era casi exclusivo de altos directivos y fundadores, ahora empieza a formar parte del salario de los empleados de ventas o de atención al cliente.
De los despachos a la sala de ventas. Históricamente, las opciones a acciones se han reservado para CEOs, consejeros o para la alta dirección de las empresas. El resto de empleados normalmente cobra en euros o dólares y punto. Esa barrera se está rompiendo, tal y como confirma un análisis de 8.000 concesiones en 480 empresas que ha llevado a cabo la plataforma de Recursos Humanos Deel.
Según los datos de este estudio, los equipos de ventas que reciben parte de su retribución en forma de paquetes de acciones se han incrementado en casi un 30% desde mediados de 2025. Los de marketing suben un 24% en el mismo periodo, mientras que los empleados de Ingeniería, la eterna favorita del capital, da signos de estancamiento.
Pese a eso, un análisis del economista Jakob Brounstein para Revelio Labs destacaba que el 70% de los empleados de las grandes tecnológicas recibía parte de su salario en forma de acciones, aunque solo el 35,8% de las empresas ofrecían esa opción, destacando entre ese porcentaje la presencia de las grandes empresas cotizadas.
Las acciones son más atractivas. El salario fijo lleva años descolgado de la inflación, lo cual provoca una pérdida del poder adquisitivo real. Si se negocia un salario fijo y los incrementos salariales no superan el IPC, al final el salario cunde menos año tras año.
Las acciones, en cambio, ofrecen algo distinto. Si a la empresa le va bien, ese dinero puede multiplicarse. Es una apuesta con un riesgo implícito, pero cada vez más gente la acepta como forma de no quedarse atrás. «Creo que se está convirtiendo en una parte fundamental de la compensación, pero no es lo mismo que un salario», resume la economista de Deel Lauren Thomas. Los empleados de Nvidia o de SpaceX son un buen ejemplo de ello.
No es una moda pasajera. Un estudio publicado en la revista International Review of Applied Economics revela que los trabajadores de EEUU con acciones pasaron de 10 a 14 millones entre principios de los 2000 y 2025. El propio estudio explica el origen de esta tendencia. Cuando el talento cualificado escasea y las empresas quieren retener a esos trabajadores, ofrecer opciones de acciones de la empresa les vincula más que con un simple contrato y se les incentiva a llevar a la empresa al éxito.
De hecho, ese es el motivo por el que las grandes empresas los ofrecen a sus directivos clave. La idea que hay detrás es que, si hacen crecer a la empresa y permanecen en ella el tiempo suficiente, recogerán los frutos de ese éxito en forma de una revalorización en el precio de sus acciones. En las grandes empresas cotizados, las acciones ya suponen el 71,6% del sueldo medio de un consejero delegado.
Los impuestos también cuentan. La fiscalidad está siendo otro de los argumentos de peso que está decantando la balanza hacia el lado de las acciones. Los impuestos que soportan los ingresos por rendimientos del trabajo son mayores que los que soportan las operaciones financieras como la venta de acciones por lo que, fiscalmente, es más interesante recibir un dólar de nómina y un gran paquete de acciones cada año como hacen los CEO de las grandes compañías.
Fuera de EEUU, la fiscalidad también se ha adaptado a esta nueva modalidad salarial. Alemania reformó en 2024 su Ley de Financiación (Zukunftsfinanzierungsgesetz) ampliando la exención fiscal por acciones de 1.440 euros a 2.000 euros. También alarga hasta 15 años el plazo antes de tributar por ellas. Según Deel, los empleados alemanes que comenzaron a recibir parte de su remuneración en acciones subieron un 62% entre el primer semestre de 2025 y el mismo tramo de 2026.
En Reino Unido pasa algo parecido con el plan EMI, el esquema fiscal favorito de las startups británicas. Desde abril de 2026, el Gobierno duplicó el límite de opciones que puede repartir cada empresa. También triplicó el tope de activos para acogerse a él.
Imagen | Unsplash (Tötös Ádám)









