Pensábamos que el ser humano empezó a caminar en África. Este fósil de 7,2 millones de años dice lo contrario
El consenso científico lleva décadas diciéndonos que la cuna de la humanidad y el origen de nuestros antepasados que comenzaron a andar sobre las dos piernas se encontraba en África. Sin embargo, un nuevo descubrimiento paleontológico en los Balcanes acaba de lanzar un órdago a esta historia oficial. Más concretamente, un fémur fosilizado que sugiere que nuestros ancestros más antiguos podrían haber comenzado a caminar sobre dos piernas en Europa.
Un hueso. La pieza central de este descubrimiento es un fémur catalogado como FM3549AZM6 y hallado en el yacimiento de Azmaka, en Bulgaria. A partir de este, el equipo de investigación comenzó a analizar el hueso al milímetro, destacando sobre todo la anatomía con la que contaba.
Los investigadores aquí han identificado rasgos biomecánicos clave que apuntan a una locomoción bípeda parcial, es decir, que nuestro antepasado podía andar sobre sus dos piernas. En concreto, han visto que el cuello del fémur es inusualmente largo y cuenta con puntos de inserción muscular específicos que los primates estrictamente arbóreos no poseen. Estas características sugieren que Graecopithecus pasaba un tiempo considerable caminando erguido sobre el suelo.
Una nueva hipótesis. Este hallazgo no surge de la nada, puesto que en 2017 este mismo equipo de investigadores ya levantó ampollas en la comunidad científica al sugerir que la divergencia evolutiva entre humanos y chimpancés podría haberse producido en el Mediterráneo oriental, y no en África. Aquella hipótesis se basaba en el análisis de una mandíbula hallada en Grecia y un diente de Bulgaria atribuidos a Graecopithecus freybergi. Ahora vuelve a salir a la luz.
En aquel momento faltaba la prueba definitiva de la locomoción, pero el fémur de Azmaka viene a llenar ese vacío que nos faltaba para comenzar a llegar a conclusiones claras.
¿Por qué se pusieron de pie? La evolución rara vez ocurre sin un fuerte impulso ambiental, y la Europa de hace 7 millones de años no se parecía en nada a la actual. Aquí las investigaciones en los yacimientos búlgaros, como el valle de Struma, muestran que el paisaje estaba dominado por un entorno de sabana muy similar al africano, provocado por un enfrentamiento global y severas sequías en el Mediterráneo.
Esta pérdida de los densos bosques habría obligado a los primates de la región a bajar de los árboles y adaptar su movimiento para recorrer grandes distancias en campo abierto en busca de alimento. De esta manera, fue la geografía y no el continente lo que forzó el bipedismo.
El debate. El nuevo fémur búlgaro reaviva uno de los debates más candentes de la paleontología, ya que hasta ahora, el título del hominino bípedo más antiguo lo ostentaba Sahelanthropus tchadensis, con unos 7 millones de años de antigüedad y hallado en África. Pero ahora, si las dataciones y análisis de este equipo son precisas, Graecopithecus no solo igualaría, sino que superaría ligeramente en antigüedad a Sahelanthropus, trasladando el «kilómetro cero» del bipedismo a los Balcanes.
Pero de momento es pronto para que los libros de texto cambien definitivamente, ya que, como ocurre con descubrimientos anteriores, la comunidad científica exigirá más análisis independientes y buscará debatir cada muesca del fémur. Lo que es innegable es que el monopolio africano sobre el origen de nuestro linaje tiene ahora un serio competidor europeo.








