"No esperábamos esto": un dron ucraniano ha revelado un arsenal ruso en un almacén y la sorpresa ha sido mayúscula, los misiles son animales
Desde los primeros compases de la invasión rusa de Ucrania, cuando los tanques avanzaban mientras las columnas logísticas se atascaban y el combustible escaseaba, la guerra empezó a revelar una paradoja incómoda: cuanto más moderna se volvía en los cielos, más “medieval” se hacía sobre el terreno. De hecho, en ese espacio donde conviven drones, satélites y trincheras, el regreso de soluciones del pasado aparentemente superadas fue una señal temprana de que el conflicto iba a ser, sobre todo, una prueba de resistencia.
El último hallazgo ucraniano ha confirmado que el desgaste es tremendo.
El regreso de la guerra de desgaste. La ironía es que la guerra en Ucrania ha ido despojándose de cualquier ilusión de modernidad para volver con el paso de los días a una lógica brutal de desgaste, una en la que la cantidad y la capacidad de asumir pérdidas pesan más que cualquier “game changer” tecnológico, y donde el ejército ruso, presionado por el consumo masivo de material y hombres, empieza a mostrar signos evidentes de agotamiento logístico.
En el frente sur y oriental, la escasez de vehículos blindados y de sistemas modernos no se oculta ya con silencio, sino que se manifiesta en soluciones improvisadas que recuerdan a conflictos de otra época y siglos, mientras Moscú insiste en mantener la presión constante sobre las defensas ucranianas a cualquier precio.
Caballería en el siglo XXI. Ese desgaste se hizo visible a comienzos de 2026 cuando unidades ucranianas detectaron y neutralizaron asaltos rusos realizados a caballo, una táctica que parecía desterrada de la guerra moderna pero que reapareció en sectores como Oleskiivka como respuesta a la falta de medios convencionales.
Hablamos de pequeños grupos de asalto que avanzaron montados, apoyados por reconocimiento previo, en intentos de infiltración que acabaron siendo abortados por drones y fuego defensivo, dejando una imagen tan absurda (y repetida) como reveladora: muchos caballos sobrevivían, pero los soldados no, y el ejército ruso confirmaba que estaba dispuesto a recurrir a cualquier recurso disponible para sostener su ofensiva.
El dron y el arsenal imposible. Ahora, la escena que ha terminado de condensar esta deriva ha llegado varias semanas después, cuando un dron ucraniano se coló por el techo destrozado de un almacén oculto, a varios kilómetros de la línea de contacto, con la expectativa habitual de encontrar munición, combustible o vehículos militares.
Lo que ocurrió da una idea de estos cuatro años de guerra lenta que ha ido desgastando a ambos bandos. En lugar de artillería y tecnología para avanzar, la cámara mostró algo que parecía sacado de un garaje rural: coches civiles envejecidos, motocicletas de otra época, y caballos ensillados, un “arsenal” tan inesperado como elocuente del estado de la guerra en muchas zonas.
El mensaje. “No esperábamos ver esto. Fue realmente inusual», declaró el piloto del dron al medio Insider, hablando bajo condición de que solo se le identificara por su indicativo “Cosmos”. «Esperábamos encontrar algunos vehículos blindados», añadió.
El vídeo se hizo viral porque resumía en segundos el estado real de la logística rusa, pero también porque demostraba que aquellos animales no eran una anécdota aislada, sino parte de un sistema que ya utiliza medios baratos y prescindibles para moverse y atacar bajo la amenaza constante de los drones.
Rusia y la lógica del sacrificio. Para los mandos ucranianos, este hallazgo no es baladí ni una simple curiosidad, sino más bien la prueba de una forma de hacer la guerra basada en aceptar pérdidas masivas de material y personal, sustituyendo blindados por coches civiles y caballos porque son más fáciles de reemplazar.
Esa lógica, que prioriza el desgaste del enemigo, aunque el coste sea enorme, explica por qué Moscú sigue avanzando lentamente, lanzando asaltos con medios muchas veces obsoletos o improvisados en regiones como el Donbás, incluso cuando las cifras de bajas mensuales, según la OTAN, alcanzan niveles difíciles de sostener.
Si se quiere, el dron que esperaba encontrar misiles y encontró animales terminó retratando, mejor que cualquier informe, una guerra que avanza hacia atrás mientras consume todo lo que tiene a mano.
Imagen | 82nd Air Assault Brigade, State Border Guard Service of Ukraine












