China ha encontrado la forma de ganar influencia en África sin pegar ni un tiro: construir puertos como si no hubiera un mañana

La geopolítica mundial es un avispero desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca por segunda vez y una de sus relaciones más tirantes la tiene con China: la guerra de aranceles ha tenido su altibajos y en medio estábamos el resto del mundo. Mientras Estados Unidos apretaba las tuercas, China ha desplegado una alternativa basada por un lado en sus habilidades comerciales y diplomacia y por otro, en su impresionante músculo técnico y tecnológico. Y para muestra, todo un continente: África.
El contexto. China tiene su Iniciativa de la Franja y la Ruta, que refleja que los puertos constituyen uno de los pilares de la «Ruta de la seda Marítima del siglo XXI«. Los puertos no son meras infraestructuras, sino nodos de una red global.Frente a la política de «Estados Unidos primero» del MAGA y la presión arancelaria, África se siente tentada a buscar otros socios, como profundiza el experto en geopolítica y economía internacional Michael von Liechtenstein.
Y de hecho, ya lo están haciendo: Paul Kagame, presidente de Ruanda, coincide con su homólogo chino confirmando que lo que tienen ambos países es una «asociación estratégica integral». El antiguo presidente de Senegal, Macky Sall (dejó el cargo en 2024), también aseveró que China es el único socio con la rapidez necesaria para subsanar su déficit en infraestructuras.
Por qué es importante. China ha conseguido meter mano en uno de cada tres puertos comerciales del continente evidenciando que hay vida más allá de quien habite la Casa Blanca y que las llaves del comercio global siguen en su bolsillo. Con su participación total o parcial, China no solo mueve contenedores, controla qué entra, qué sale, cuánto tarde y qué tecnología se usa.
Lo que gana China y lo que gana África. Los presidentes africanos ya han dicho alto y claro que China es quien puede sacarles de ese déficit de infraestructuras por la vía rápida, pero es que además ya no es un mero constructor: importa en modelo de desarrollo integral con parques industriales, infraestructuras de transporte como ferrocarriles y carreteras y zonas de libre comercio. Y todo ello sin dar lecciones de política, gracias al Consenso de Pekín.
África no solo está en una zona de paso clave, es también la mina del mundo y China se está asegurando así de que estas materias primas lleguen a sus fábricas sin la interferencia de terceros. Con aranceles cero y control portuario, China se convierte en el socio perfecto para cualquiera, incluido Estados Unidos.
Uno de cada tres puertos africanos habla chino. China ya ha anunciado que seguirá la política de cero aranceles para 53 países de África, lo que seguro le vendrá de cine para aprovechar su dominio logístico allí. De los 231 puertos que hay en todo el continente, empresas estatales chinas participan activamente en 78 de 32 países, ya sea porque lo hayan construido directamente o, de forma indirecta, lo hayan financiado o tengan participaciones. Además, cuenta con 10 concesiones de operación total. Y no son puertos cualquiera. Esta cifra es significativamente más alta que en cualquier otro lugar del mundo: en América Latina y el Caribe «solo» tienen 10 puertos operados o construidos por China, según datos de este estudio de 2020 publicado en Science Direct.
China por su parte ha pasado de ser el socio que presta dinero para convertirse en quien gestiona las infraestructuras, algo que ya avisaba en su plan quinquenal de 2021 a 2025, que contempla seis corredores, tres de los cuales atraviesan África: alcanza Kenia y Tanzania en África Oriental, Egipto y la región de Suez, y Túnez.
Los puertos clave. China está conquistando los puntos de estrangulamiento: su estrategia no es construir cientos de puertos pequeños, sino controlar los enclaves más críticos el continente:
- Yibuti es el nodo estratégico en el Cuerno de África y abre las puertas al control del Mar Rojo.
- Mombasa y Lamu en Kenia como puerta de entrada al este del continente.
- Dar es Salaam en Tanzania, la conexión con el cinturón de cobre de Zambia y la República Democrática del Congo.
- Lagos en Nigeria y su presencia en la costa occidental para avanzar hacia el Atlántico.






