Opinión

POR: EL HUSMEADOR

Las Fracturas Internas del Obradorismo: El Silencio Roto de Julio Scherer Ibarra

En un momento en que el legado de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aún se debate con pasión en México, el exconsejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, ha decidido romper el silencio con su libro “Ni venganza ni perdón”: una amistad al filo del poder, coescrito con el periodista Jorge Fernández Menéndez y publicado por Editorial Planeta. Programado para salir a la venta el 11 de febrero de 2026, este testimonio no es solo un recuento personal, sino una radiografía cruda de las dinámicas internas del poder durante el sexenio de la Cuarta Transformación (4T). Scherer, hijo del icónico periodista Julio Scherer García, narra su relación con AMLO desde 1997 hasta su renuncia en 2021, exponiendo intrigas, choques con figuras clave y una supuesta campaña de desprestigio orquestada desde el mismo aparato estatal. 

El libro, estructurado como un diálogo introspectivo, revela episodios sensibles que van más allá de las anécdotas. Scherer detalla confrontaciones con el fiscal Alejandro Gertz Manero, a quien acusa de usar la Fiscalía General de la República como herramienta de presión política para fabricar delitos y satisfacer intereses personales. 

También aborda la creación de la Guardia Nacional, las tensiones con radicales internos del movimiento —incapaces, según él, de tolerar independencia— y decisiones controvertidas como el decreto para ex trabajadores de Luz y Fuerza del Centro (LFC). Este último, impulsado por el ex vocero presidencial Jesús Ramírez Cuevas, habría sido utilizado como instrumento de operación política, generando redes clientelares y un pasivo de casi 27 mil millones de pesos para el erario público. 

Scherer cita una advertencia profética de AMLO: “Cuando yo salga del Gobierno van a ir contra ti… El poder no perdona”, una frase que encapsula la fragilidad de las lealtades en el círculo cercano del expresidente. 

Una investigación en redes sociales y sitios web confirma que el anuncio del libro ya genera olas. En X (antes Twitter), las reacciones van desde el escepticismo hasta la celebración. Usuarios como @galvanochoa destacan el adelanto publicado en Proceso, donde se menciona el apoyo financiero de Scherer a AMLO durante su infarto en campaña, contrastando con la posterior ruptura. Otros, como @VladimirZapat4, lo ven como una confirmación de que Morena encarna al PRI autoritario de los 70, exigiendo sumisión absoluta. También hay críticas: @azuredesing lo tacha de traición, sugiriendo que la DEA y Estados Unidos podrían ir tras Ramírez Cuevas, mientras que @jesusmanuelh lo liga a escándalos previos. En Instagram y Facebook, cuentas como @chismecitopolitico anticipan «mucho chismecito», con comentarios que especulan sobre figuras como «la Canica» o acusan a Scherer de limpiar su imagen post-renuncia. 

Medios tradicionales amplifican el eco. Proceso lo describe como un documento que sacudirá al poder, enfocándose en lealtades, intrigas y control. El País México resalta los pleitos notorios, como el con Gertz Manero, y la salida de Scherer eclipsada por campañas de calumnias. 

Reforma publica fragmentos, y Aristegui Noticias lo analiza en video, destacando la relevancia de Scherer por su cercanía histórica con AMLO.  Incluso, publicaciones como Diario Puntual y El Imparcial lo ven como una «caja de Pandora» que cimbrará a Morena. 

Pero, ¿traerá este libro consecuencias reales? En mi opinión, sí, y no menores. 

Políticamente, profundizará las fracturas ya visibles en el obradorismo, especialmente bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum, quien heredó un movimiento polarizado. Las revelaciones sobre clientelismo y persecuciones podrían impulsar debates en el Congreso, demandas judiciales o incluso investigaciones independientes, aunque el control oficialista sobre instituciones como la FGR minimice impactos inmediatos. 

Socialmente, alimentará la narrativa de un régimen que castiga la disidencia, erosionando la imagen de unidad en la 4T y afectando su legado histórico. No es venganza, como dice Scherer, pero sí un catalizador para reflexiones incómodas. 

En un México donde el poder no perdona, este libro podría marcar el inicio de una nueva ola de escrutinio, recordándonos que las memorias de los testigos directos a menudo reescriben la historia oficial. Si algo enseña, es que la cercanía al poder es un privilegio efímero, pero sus cicatrices perduran.

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