Opinión

POR: EL HUSMEADOR

¡LeBarón Irrumpe como el Guerrero Independiente! ¿El fin de la vieja política en Chihuahua?

En un giro que sacude el panorama electoral de Chihuahua, el activista Julián LeBarón ha confirmado su aspiración a la gubernatura del estado por la vía independiente, un anuncio que resuena con fuerza en un contexto marcado por la violencia endémica y el desencanto ciudadano hacia los partidos tradicionales. Durante una entrevista exclusiva con la periodista Azucena Uresti en Radio Fórmula, LeBarón no solo se «destapó» sino que delineó un proyecto ciudadano ajeno a las estructuras partidistas, enfatizando que «los chihuahuenses podemos hacer por nosotros mismos en unos cuantos años lo que no han hecho los políticos en siglos».  Esta declaración, pronunciada en el marco de un trámite legal relacionado con irregularidades en el servicio eléctrico, subraya su trayectoria como defensor incansable contra el crimen organizado, forjada en el dolor personal tras la masacre de su familia en 2019. LeBarón, oriundo de la comunidad mormona en el norte de Chihuahua, emerge como una figura atípica en el ajedrez político. Su lucha contra la violencia no es un eslogan vacío, sino una cruzada vital que ha confrontado directamente a cárteles y autoridades negligentes. Al optar por la independencia, evita las alianzas tóxicas que han caracterizado elecciones pasadas, posicionándose como un candidato que prioriza la seguridad y la justicia sobre los intereses partidarios. Este enfoque contrasta drásticamente con los perfiles de los posibles contendientes de los partidos establecidos, quienes, según encuestas recientes, parecen atrapados en dinámicas de poder que perpetúan el statu quo. Por el Partido Acción Nacional (PAN), actual fuerza gobernante bajo María Eugenia Campos, se perfila Marco Bonilla, alcalde de la capital estatal, como el frontrunner interno con alrededor del 40% de preferencias en sondeos preliminares. 

Bonilla representa la continuidad de un modelo conservador que ha logrado avances en infraestructura, pero que ha sido criticado por su insuficiencia en combatir la inseguridad rural, un flagelo que LeBarón conoce de primera mano. Del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Antonio Meléndez Ortega despunta con un 31% de apoyo interno, pero su asociación con un partido históricamente vinculado a corruptelas y clientelismo lo coloca en desventaja ante un electorado cada vez más escéptico. 

Movimiento Ciudadano (MC), por su parte, apuesta por Alfredo Lozoya Santillán, con un modesto 17% en mediciones, ofreciendo un discurso fresco, pero aún sin la tracción necesaria para desafiar a los gigantes. Sin embargo, es en el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) donde el contraste se vuelve más punzante y crítico. Liderando las encuestas generales con hasta un 49% de intención de voto partidista, Morena se presenta como la opción «transformadora», pero sus precandidatos revelan una desconexión preocupante con la realidad chihuahuense. 

Andrea Chávez Treviño, la senadora que encabeza las preferencias internas con un 29-31%, ha sido acusada de campañas anticipadas y de un estilo confrontacional que prioriza la lealtad al centro federal sobre soluciones locales.  Su retórica, aunque enérgica, ignora el fracaso estrepitoso de la «cuarta transformación» en materia de seguridad: bajo gobiernos morenistas a nivel nacional, la violencia en Chihuahua no ha menguado, sino que se ha enquistado con extorsiones y cobros de piso que LeBarón ha denunciado públicamente. Cruz Pérez Cuéllar, con un 36% en algunos sondeos, y Juan Carlos Loera de la Rosa, con un 9-10%, representan más de lo mismo: figuras burocráticas que prometen cambio, pero entregan continuidad en la impunidad y el centralismo autoritario. 

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Morena, lejos de ser la panacea, ha demostrado ser un vehículo para el nepotismo y la polarización, exacerbando divisiones en un estado que clama por unidad contra el crimen, no por más promesas huecas desde Palacio Nacional.

La irrupción de LeBarón podría alterar este equilibrio precario. Como independiente, enfrenta el desafío de recolectar firmas y sortear barreras institucionales, pero su autenticidad podría galvanizar a un electorado hastiado. En un Chihuahua donde la violencia ha cobrado miles de vidas, su candidatura no es solo política: es un llamado a la acción ciudadana. 

¿Será suficiente para desbancar a los aparatos partidistas? El 2027 lo dirá, pero por ahora, LeBarón ha encendido una chispa que podría incendiar la vieja guardia.

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