Ryanair y el resto de las low-cost llevan años cobrando por tu maleta de mano. La Unión Europea se ha cansado de ello

No es ninguna sorpresa el hecho de que el principal negocio de las “aerolíneas baratas” sea precisamente cobrarte por el equipaje de cabina. Un billete que hayas encontrado barato de Ryanair o EasyJet puede ascender fácilmente al doble de precio si incluyes una maleta pequeña para llevar en cabina. Y desde Europa hay ganas de que esto acabe ya, tanto por parte de los usuarios, como de los legisladores.
No tan rápido. En este aspecto, el Parlamento Europeo ha votado a favor de permitir que todos los pasajeros lleven gratuitamente una maleta de cabina de hasta 7 kg, además del bolso o mochila personal. La medida ha suscitado la crítica de las aerolíneas de bajo coste, ya que la califican de ‘amenaza existencial’ para su modelo de negocio, y que podría elevar los precios de los billetes hasta un 25%, según cuentan desde EasyJet.
El detonante. La propuesta legislativa europea establece que cualquier pasajero podrá llevar sin coste adicional un artículo personal más una pieza de equipaje de mano de hasta 7 kg y con dimensiones combinadas de 100 cm. Esto afectaría a todos los vuelos desde o hacia aeropuertos de la UE operados por aerolíneas comunitarias. Eso sí, cabe destacar que esta propuesta de ley debe pasar aún por el Consejo Europeo antes de convertirse en ley.
Equipaje y márgenes. Las tasas por maletas se han convertido en una gran fuente de ingresos para las compañías de bajo coste. Jay Sorensen, experto en tarifas aéreas de la consultora IdeaWorks, contaba al medio Financial Times que las aerolíneas europeas recaudaron 16.000 millones de dólares en 2025 solo por equipaje, de los cuales el 60% fue a parar a las low cost. Aunque estas tarifas no suelen desglosarse individualmente, Sorensen estima que representan casi una quinta parte de los ingresos totales de las aerolíneas baratas.
Reacción de la industria. Kenton Jarvis, CEO de EasyJet, ha calificado la propuesta de «idea lunática» y advierte que los costes adicionales «tendrían que trasladarse» a todos los pasajeros mediante precios más altos, incluso para quienes viajan sin equipaje. Por otro lado, József Váradi, CEO de Wizz Air, cuenta a FT que los consumidores son «mucho más inteligentes» y que “son capaces de navegar por el sistema actual de tarifas opcionales”. Por su parte, Airlines 4 Europe, el lobby de la industria, ha presentado una encuesta según la cual la mitad de los pasajeros preferiría pagar tarifas más bajas y mantener las maletas como extra opcional.
Márgenes. El modelo low cost se basa en eliminar minutos en tierra y costes de combustible. Augusto Ponte, director europeo de la consultora Alton Aviation, cuenta a FT que si cada pasajero llevara entre 2 y 4 kg adicionales, un avión con 150 personas tendría 500 kg extra de peso, lo que se traduce en entre 15 y 20 euros adicionales de combustible por hora de vuelo.
Según Ponte, para una aerolínea como EasyJet, que vuela aproximadamente un millón de horas anuales, eso supondría más de 28 millones de euros extra al año en costes operativos, aproximadamente una décima parte de su beneficio total. Además, el ejecutivo cuenta que 150 maletas adicionales en cabina por vuelo causarían retrasos de unos 10 minutos en cada embarque, sin contar el tiempo necesario para reubicar el exceso en bodega. Ponte asegura que, en aviones de corta distancia que realizan seis vuelos diarios, esto equivaldría a una hora menos de operación por avión cada día.
Protección del consumidor. Beuc, la asociación europea de consumidores, respalda firmemente las propuestas del Parlamento y propone incluso elevar el peso permitido hasta 10 kg. Agustín Reyna, su director general, argumenta que los pasajeros «esperan que su equipaje de mano esté incluido en el precio del billete» y que obligarles a pagar convierte el equipaje en «un artículo de lujo». Por su parte, Andrey Novakov, el eurodiputado búlgaro que lidera la negociación parlamentaria sobre estas normas, ha declarado que el objetivo es «luchar por normas más claras y predecibles para las aerolíneas y un sector de la aviación más fuerte, pero nunca a expensas de los pasajeros».
Imagen de portada | Gabor Koszegi







