El vehículo más popular de Petrer es un coche fúnebre montado sobre un Mercedes W124 300D: Funeraria El Fiambre

Rubén Cano, un vecino de Petrer de 26 años, circula desde hace meses por las calles de su municipio y localidades cercanas al volante de un Mercedes mortuorio que ha rotulado con el lema «Funeraria El Fiambre. Envío express para los tiesos». El vehículo, que utiliza como turismo particular, se ha convertido en un fenómeno viral en la provincia de Alicante, y ha suscitado tanto anécdotas muy curiosas, como algún que otro problema.
Tres años buscando su coche a medida. Tal y como comparte el medio Levante EMV, Rubén lleva siendo un entusiasta de la estética automovilística desde la adolescencia, y llevaba unos años buscando un coche fúnebre «a precio asequible». Lo adquirió de segunda mano en Wallapop y lo trasladó desde Barcelona. Se trata de un Mercedes Benz W124 Sedan 300 D, carrozado para funerarias, con 200 caballos y 3.000 centímetros cúbicos.
Cano asegura que cuenta con toda la documentación en regla: ITV, seguro y permiso de circulación. Su único inconveniente práctico es el tamaño: con 5,1 metros de largo, necesita ocupar dos plazas de aparcamiento.

Imagen: Rafa Petrer (Facebook)
Entre el humor y la controversia. El vehículo no es que pase desapercibido, ni mucho menos. Mientras muchos vecinos se detienen para hacerse fotos con él o incluso bromean pidiendo a Rubén que sea él quien los lleve al cementerio cuando llegue su hora, otros no se han tomado la broma demasiado bien.
Algunas de las quejas surgieron cuando el coche aparecía estacionado cerca de un conocido colegio de Petrer o frente a viviendas particulares. En Facebook se pueden encontrar mensajes del tipo «que quiten ese coche de mi calle», reflejando cierta incomodidad por parte del vecindario ante lo que consideran una presencia inapropiada en la vía pública.
La Policía Local estuvo a punto de multarlo. Las protestas llevaron a la Policía Local de Petrer a contactar con Rubén y su madre para advertirles de una posible sanción por alteración del orden público y usurpación de poderes del personal funerario. «No entiendo por qué querían denunciarme si yo no me dedico a trasladar muertos. A los únicos que traslado es a mis amigos y algunos pueden ser muermos pero no muertos», explicaba Rubén al citado medio con humor.
Tras consultar a la jefatura del cuerpo policial, se aclaró que no existía ninguna infracción y el asunto quedó resuelto sin multa.
Planes de futuro con el Mercedes mortuorio. Apasionado del mundo del motor y considerado un manitas de la chapa y pintura por sus amigos, Rubén tiene planes muy concretos para su peculiar adquisición. Quiere camperizar la cabina, que mide 2,2 metros, para poder dormir en ella durante sus viajes. Comenta que los cambios serán sutiles porque, según reconoce, está satisfecho con su «joya» de cuatro ruedas tal como está.
El joven cuenta que incluso durante una parada policial de madrugada en la zona del Puerto de Alicante, los agentes de la Policía Nacional se echaron unas risas al leer el rótulo del coche.
Vivir usando un coche fúnebre. Como el ejemplo de Rubén encontramos varias personas que se han acostumbrado a utilizar un coche pensado para funerarias en su día a día. Nuestro compañero Javier Lacort tuvo la suerte de entrevistar a algunos propietarios de Seat 124, 131, Opel Kadett y Citroën BX en Motorpasión, todos ellos modelos carrozados para funerarias. Por la longitud que ofrecen estos vehículos, sus propietarios están encantados porque al final te cabe de todo, incluso un muerto.
Imagen de portada | Rubén Cano (Instagram)







