EEUU ya sabe cuándo quiere volver a la Luna para ganar a China. El problema está en cómo volverá la nave
Ya hay una fecha oficial. Tras años de retrasos y especulaciones, la NASA ha confirmado lo que se venía rumoreando en los pasillos de Washington: Artemis 2 tiene luz verde para su lanzamiento el próximo seis de febrero de 2026. ¿Y cuál es su destino? Ni más ni menos que la propia Luna.
Puesta a punto. Con este anuncio, la NASA ya se prepara con el traslado del gigantesco cohete SLS (Space Launch System) a la plataforma 39B este mismo 17 de enero, iniciando la cuenta atrás definitiva para que el ser humano vuelva a orbitar la Luna. Algo que no ocurría desde el año 1972 con el Apolo 17.
Sin embargo, esta no es una celebración exenta de polémica. La misión, que llevará a los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen a un viaje de 10 días alrededor de nuestro satélite, se ha adelantado bajo una fuerte presión política. Y lo hace con un asterisco técnico preocupante: el comportamiento del escudo térmico de la nave Orion.
Una batalla de presiones. Por un lado, Donald Trump ha mostrado de manera histórica su impaciencia con los plazos que iba dando la NASA para poder orbitar alrededor de la Luna. Todo ello con la vista puesta en China que amenazaba con ser los ‘primeros’ y adelantar a Estados Unidos en este hecho.
¿Cuál ha sido la solución? Poner a Jared Isaacman como administrador de la NASA, un multimillonario, piloto y astronauta privado (conocido por sus misiones en Polaris Dawn y sus vínculos con SpaceX) para priorizar la velocidad y la asunción de riesgos calculados frente a la aversión total al riesgo que tenía la «vieja NASA».
Por qué. El 6 de febrero de 2026 se ha fijado como inamovible por varias razones estratégicas que pesan más que las dudas de ingeniería sobre el escudo térmico. La primera de ellas es la carrera contra China, ya que el país asiático cuenta con un programa lunar muy avanzado y apunta poner taikonautas en la Luna antes de 2030. Si Artemis 2 se retrasaba para rediseñar el escudo térmico (lo que hubiera llevado años), Artemis 3 se habría ido hasta el año 2028-2029 o más, dejando la puerta abierta a que China llegara antes o muy cerca.
Pero no se quedan aquí, ya que para esta administración la Luna es un trampolín para poder llegar a Marte, siendo esta misión una simple forma de validar los sistemas que están usando. Es por ello que cada retraso en la Luna es un retraso para la misión a Marte, que promete ser el legado histórico que buscan.
El dilema del Avcoat. El principal punto de fricción entre los ingenieros y la nueva dirección de la agencia reside en la parte inferior de la cápsula Orion. Durante la misión no tripulada Artemis 1 en 2022, el escudo térmico (fabricado con un material ablativo llamado Avcoat) se comportó de forma inesperada. Y es que en lugar de consumirse uniformemente, se desprendió en trozos, creando cráteres y grietas debido a los gases atrapados en el material durante la reentrada en la atmósfera.
La lógica de la ingeniería ante este problema marcaría hacer un diseño nuevo o un cambio de material. Pero como es algo que retrasaría todo, la NASA ha apostado por un cambio de ángulo en la reentrada para minimizar el estrés térmico en las zonas más afectadas para mantener el mismo escudo.
Las dudas. La NASA asegura que el riesgo es «aceptable», pero esta decisión ha levantado ampollas en la comunidad de seguridad aeroespacial. A esto se suma que el sistema de soporte vital (ECLSS), provisto en parte por la ESA, nunca ha sido probado completamente en vuelo con humanos, lo que añade una capa extra de incertidumbre a la misión.
Charles Camarda, astronauta veterano de la misión STS-114 ,el vuelo de retorno tras el desastre del Columbia, ha sido tajante en este sentido. En declaraciones, Camarda ha comparado la situación actual con la «cultura disfuncional» que propició las tragedias del Challenger y el Columbia. Pero para el administrador de la NASA, Artemis 2 es un paso innegociable para asegurar el liderazgo estadounidense y la futura economía cislunar.
Tensión operativa. Como si la presión sobre Artemis no fuera suficiente, la NASA enfrenta también una crisis paralela en la órbita baja. La agencia y SpaceX tienen el 14 de enero programado el undocking de la misión Crew-11 de la Estación Espacial Internacional (ISS) debido a una evacuación médica urgente.
Se trata de un evento sin precedentes en la historia de la ISS: bajar a un astronauta por un problema médico no especificado (aunque se ha confirmado que está estable). Aunque Isaacman ha asegurado que este incidente operativo no afectará al calendario de Artemisa 2, añade una carga de estrés considerable a los equipos de control de misión en Houston, que ahora deben gestionar una crisis en tiempo real mientras preparan el lanzamiento más importante de la década.
Qué podemos esperar. De momento, las fechas que conocemos son el 17 de enero, donde el SLS rueda hacia su plataforma, y el seis de febrero, que se abrirá la ventana para su lanzamiento. En total se espera una misión de 10 días de vuelo, con sobrevuelo lunar y retorno a alta velocidad. En concreto, 40.000 km/h.
La NASA se juega mucho más que una misión en febrero. Se juega la validación de su modelo de seguridad en la nueva era espacial, donde la competencia geopolítica y la prisa comercial chocan de frente con las leyes inmutables de la física y la termodinámica.
Imágenes | Pedro Lastra NASA
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