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El mejor humorista de ciencia no tiene ningún tipo de formación científica. Y ahí está la clave de su éxito

Tom Gauld es uno de los dibujantes actuales más accesibles y, sin embargo, peculiares. Sus viñetas son una mezcla de guiño para iniciados y humor sencillo y blanco, lo que a menudo hace que sus viñetas sean una mezcla de «todo el mundo puede entenderlas» y «si te interesa la ciencia y la literatura, claro». Una auténtica rareza en estos tiempos en los que hay que presentarse en los clubs de fans de las franquicias con la identificación y el curriculum bien claritos.

Porque Gauld puede que hable de física cuántica, de multiversos y de los secretos del cosmos, pero tampoco deja a nadie fuera, todo gracias a un grafismo engañosamente sencillo, pero altamente expresivo. Capaz de hacer creible un disparate arquitectónico escheriano o de retratar a la perfección el interior de una dimensión imposible con solo un par de líneas, Gauld reduce lo complejo a un par de amables trazos, y de ahí su popularidad en internet y en medios de indiscutible prestigio como ‘The Guardian’, donde hace chistes literatios, o ‘New Scientist‘, donde se enfoca más a la ciencia y la tecnología.

Precisamente es una recopilación de chistes de este último tipo, ‘Física para gatos’, el que publica ahora Salamandra. Gracias a este flamante volumen hemos tenido la ocasión de hablar con él y que nos explique sus procesos creativos y su trayectoria como humorista científico… que no tiene demasiados conocimientos de ciencia. Empezamos, cómo no, preguntándole cómo comenzó su colaboración con ‘New Scientist’ y qué impacto ha tenido en la forma en que aborda los temas científicos en tus cómics. Nos dice que hay que remontarse muy atrás en el tiempo.

«Mi abuelo era científico, biólogo marino, y siempre leía la ‘New Scientist’. Así que cuando iba a su casa, la revista siempre estaba allí, y cuando él terminaba de leerla la revista, se la daba a mi padre, que también estaba interesado en la ciencia. Cuando era pequeño, miraba las imágenes y los diagramas y, de vez en cuando, leía un poco los textos». Y de ahí, unos años después y ya convertido en dibujante profesional, a colaborar con ellos.

Tom Gauld Muestra 4

Gauld afirma que una revista de este tipo es un espléndido lugar de trabajo para un ilustrador: «Algunos conceptos sobre la realidad u otros universos no se pueden fotografiar, así que en este tipo de revistas tienen una buena tradición de utilizar ilustraciones, y de hecho la mayoría de sus portadas son ilustraciones en lugar de fotografías. Luego, no recuerdo exactamente por qué, pensé que era extraño que no tuvieran una tira cómica en la revista». Lo propuso hace ahora una década y se la aceptaron pero, cuenta, «me asusté un poco porque dejé de estudiar ciencia cuando tenía unos 16 años, así que no soy en absoluto un experto.» 

portada

Cómo dibujar la ciencia

Es obvio que este acercamiento a la ciencia desde una perspectiva de no-científico entrañará dificultades. Pero en contra de lo que pudiera parecer, «lo realmente difícil con las viñetas no es acertar con los detalles científicos». Su proceso es: «Leo la revista, sigo a científicos en las redes sociales, escucho podcasts y programas de radio sobre ciencia, y cualquier cosa que me parezca que podría servir para un chiste lo apunto en mi cuaderno». Y su enfoque está claro: «estoy dando mi propia visión desenfadada y divertida sobre algo que es bastante serio y reflexivo. Trato de hacerlo sin ser despectivo, como cuando te burlas de un amigo al que respetas».

Tom Gauld Muestra 2

Lo que nos lleva inevitablemente a la siguiente pregunta: ¿cómo equilibra la precisión científica con la libertad artística para crear conceptos tan abstractos? Y de hecho, aquí la falta de formación científica se revela como una ventaja: «A la hora de crear las tiras, el hecho de que no tenga formación científica, de que sea una persona normal y corriente, no un profesional, quizá me ayuda a juzgar el nivel de conocimientos en el que deben estar los chistes». Y añade: «No quiero hacer nunca una viñeta que haga sentir estúpida a la gente, que haga pensar que se necesita un doctorado para entenderla». 

Tom Gauld Muestra 5

¿Qué sucede entonces cuando se tropieza con conceptos que hasta a él se le escapan? «Cuando se menciona algo de ciencia real en la viñeta, me gusta reflejarlo bien, así que investigo en Internet o le pido a alguien de New Scientist que compruebe mis fórmulas o lo que sea. O lo hago tan mal que es obvio que no estoy intentando hacerlo bien. De hecho, anoche un astrofísico mencionó que una de las fórmulas del fondo de uno de mis tiras era correcta y que le había gustado, lo cual me alegró mucho».

Tom Gauld Muestra 1

Cuando le preguntamos si hay alguna idea o teoría científica relacionada con la física que le resulte especialmente inspiradora, nos dice que se le ocurren dos. «Una a la que creo que vuelvo constantemente en las viñetas es, y supongo que se trata más de una cuestión filosófica que física: ¿qué es la realidad? Eso y la idea de de los mundos múltioples. La otra es la teoría cuántica, que todavía no entiendo. He hecho algunos chistes al respecto y estoy orgulloso de ellos, pero creo que podrían mejorarse si alguna vez lograra comprender toda la teoría cuántica. Lo cual tal vez nunca suceda, pero sigo intentándolo.»

Tom Gauld Muestra 3

Y aquí entramos en una cuestión a título personal, pero que no podíamos evitar preguntarle: ¿le gusta a Tom Gauld el humor de Gary Larson? (Larson, para quien no lo sepa, es el creador de ‘The Far Side’, maestro absoluto de los cómics con fondo geek, una mezcla de humor surrealista y conocimientos profundos de biología y ciencia absolutamente inigualable). «Hoy he mencionado a Gary Larson como influencia en casi todas las entrevistas que he hecho», nos confiesa, «así que me alegro de que lo hayas sacado a colación».

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Típico Gary Larson: «‘¡Eh! ¿Esto qué es, Higgins? ¿Ecuaciones de física?… ¿Te gusta tu trabajo de dibujante, Higgins?»

Y añade: «las viñetas de ‘The Far Side’ aparecían en mi periódico local cuando era adolescente y tengo la teoría de que el sentido del humor se forma de alguna manera en los últimos años de la adolescencia. Así que las cosas que te hacen reír por entonces a menudo se convierten en parte de tu personalidad, en cierto modo, y esas tiras cómicas eran increíblemente divertidas. Creo que más divertidas entonces, cuando el mundo era diferente. Cuando empecé a hacer estas tiras cómicas cortas, la conexión con el trabajo de Gary Larson quedó clara».

Finalmente, ponemos sobre la mesa un tema aparentemente contraintuitivo: ¿pueden los cómics y el humor ser herramientas esenciales para el aprendizaje científico? Y lo tiene muy claro: «Sí, eso creo. Siempre me alegra cuando organizo un evento y, además de hombres con barba, a veces vienen sus hijos o conozco a niños de diez o doce años que disfrutan con mis dibujos. Creo que hay algo en los dibujos sencillos y la brevedad de los cómics que atrae a los jóvenes».

Y eso, por supuesto, es apreciado por la comunidad científica: «Lo más gratificante es cuando hago una viñeta sobre un área muy específica de la ciencia, recibo un email de un científico que trabaja en esa área y le ha entusiasmado, y a veces me preguntan si pueden utilizar mi dibujo en una conferencia o en un artículo. Siempre es agradable que, aunque no me tome en serio su mundo, hayan entendido que lo hago desde el cariño».

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