Senadores con más faltas renuncian para buscar candidaturas en sus estados

Entre los más mencionados destacan legisladores como Julieta Ramírez y Armando Anaya, quienes pidieron licencia para contender por la gubernatura en sus entidades. Otros senadores morenistas de estados como Michoacán, Tlaxcala, Zacatecas, Colima y Aguascalientes también han iniciado trámites similares
Staff
Ciudad de México – Varios senadores mantienen registros destacados de inasistencias a las sesiones del Senado han solicitado licencia o renunciado para separarse del cargo y competir por candidaturas en sus estados rumbo a las elecciones de 2027. Este movimiento ha sido señalado como una estrategia para evadir responsabilidades legislativas acumuladas.
Entre los perfiles más mencionados destacan legisladores como Julieta Ramírez y Armando Anaya, quienes pidieron licencia para contender por la gubernatura en sus entidades. Otros senadores morenistas de estados como Michoacán, Tlaxcala, Zacatecas, Colima y Aguascalientes también han iniciado trámites similares, sumándose a un total de al menos seis senadores (y más de una decena de legisladores federales de Morena y aliados) que dejan sus curules en busca de mayores cargos.
Ausentismo crónico y bajo rendimiento
Reportes de asistencias en la LXVI Legislatura revelan que algunos de estos senadores acumularon decenas de faltas (justificadas e injustificadas), afectando el trabajo en comisiones clave. Mientras Morena presume mayoría y control del Senado, la ausencia de sus propios legisladores ha sido criticada por opositores y analistas, quienes ven en estas renuncias oportunas una forma de “limpiar” su historial antes de regresar al ruedo electoral local.
Esta práctica refuerza la percepción de que para ciertos morenistas el cargo federal es un trampolín temporal: acumulan faltas, cobran sueldo y prestaciones, y al final saltan a candidaturas estatales sin rendir cuentas claras por su inasistencia. Temas urgentes como la coordinación en seguridad, el desabasto de medicamentos o las inundaciones reciben menos atención cuando los representantes brillan por su ausencia.
La dirigencia de Morena y la propia presidenta Claudia Sheinbaum han comentado el tema, pero hasta ahora no hay sanciones visibles ni listas públicas detalladas de faltas. La ciudadanía de los estados afectados merece saber: ¿cuántas sesiones se perdieron? ¿Qué iniciativas impulsaron realmente antes de renunciar?
Mientras algunos senadores faltistas buscan posicionarse como candidatos, los problemas estructurales en sus entidades persisten. Es momento de una verdadera rendición de cuentas: no más rotación de privilegios ni ausentismo premiado con nuevas candidaturas.






