La Universidad de Córdoba ha encontrado pesticida en los huevos de 14 aves silvestres. El problema es que lleva prohibido desde los 70
Uno tiene la idea intuitiva de que dentro de cada huevo se esconde la promesa de una historia que empieza. Pero es mentira. La naturaleza es asombrosa y esquiva y ciega y cruel: muchos huevos, de hecho, no llegan ni a eclosionar; terminan perdidos en el campo o como pasto de carroñeros.
Por eso, un día, un grupo de investigadores de la Universidad de Córdoba decidieron recogerlos y analizarlos como lo que son: cápsulas que resumen la memoria química del lugar donde se pusieron.
Recogieron huevos de quebrantahuesos, de milano real, de cerceta pardilla y de muchísimas especies más. Y dentro encontrado de todo: desde fármacos veterinarios a metales pesados pasando por todo tipo de pesticidas, plaguicidas y fungicidas.
Entre ellos, había restos de DDT, el organoclorado que prohibimos en agricultura hace en los años 70 (y dejó de poder usarse como insecticida en 1994). Curiosamente, esto no es lo más preocupante.
¿Qué esconde un huevo? Un huevo, como decía, es una fotografía del entorno. Lo que se acumula en el cuerpo de cada ave resulta ser un reflejo bastante exacto de lo que come, de lo que bebe y de dónde pasa el día. Toda la cade trófica se esconde dentro de cada huevo.
Por eso, cuando nos acercamos a ellos como lo ha hecho la UCO, no estamos hablando de problemas de pájaros… estamos viendo la química de todo un territorio en le que también estamos nosotros.
¿Y qué hemos visto? Lo más llamativo no es, en realidad, el DDT (o el DDE, su principal derivado). Aunque es curioso que haya un plaguicida prohibido hace décadas dando vueltas por el medio ambiente, es casi esperable: es lo que predice la toxicología y por lo que, en último término, se prohibió. Lo más interesante del trabajo de la UCO es que nos permite ver, de un solo vistazo, la realidad de la contaminación con la que convive nuestro monte.
El grupo de Toxicología Veterinaria AGR-125 y el Centro de Análisis y Diagnóstico de Fauna Silvestre de Andalucía usaron los huevos como ‘matrices no invasivas’ y sus datos son un lienzo que recorre muchos compuesto, muchos pájaros y mucho tiempo.
Ahí hemos encontrado, junto a los restos del DDT, plaguicidas y fungicidas de uso corriente, exposición persistente a disruptores endocrinos, metales pesados (como el plomo, el mercurio y el cadmio) y, en dos huevos de quebrantahuesos, fármacos veterinarios.
¿Y ahora qué? Poco, la verdad. La historia del DDT muestra lo difícil que es trabajar con estas realidades. Como decía se prohibió en agricultura en los 70, pero se mantuvo como insecticida hasta el 94 y, de hecho, se siguió fabricando (un derivado) en Monzón hasta 2008. El mundo de los pesticidas en un agujero de conejo del que la sociedad rural nunca sale indemne.
Además, como señalan los autores, las concentraciones que han encontrado son bajas. Esto hace que, aunque nos preocupe los efectos a largo plazo, es muy difícil que se tomen medidas extra para controla la exposición de estas aves a estos compuestos.
Por suerte, como también decía, este trabajo nos abre una puerta nueva para entender qué está pasando en el campo y en el monte. Y eso, creedme, ya es muchísimo.
Imagen | Kishan Upadhyay
En Xataka | Tenemos un problema con los pesticidas en la agricultura. Y uno más grande con el pánico que generan





