Columna Política en Violeta

La Miseria Legislativa: Diputados Ricos, Jubilados Pobres
Por: MALVA
En el Estado de México, la política se ha convertido en un ejercicio de cinismo profesional. Mientras los integrantes de la LXII Legislatura mexiquense levantan la mano desde la comodidad de sus curules, con viáticos pagados, bonos de asistencia y una estructura que les cubre hasta el más mínimo gasto personal, acaban de asestar un golpe mortal al esfuerzo de toda una vida de miles de familias.
La aprobación de la reforma al artículo 127 constitucional no es «justicia social», es una emboscada al ahorro, al trabajo y a la dignidad de quienes sí han servido al Estado desde la operatividad real.
La Doble Moral como Bandera
Es de una ambivalencia repugnante escuchar discursos sobre la «austeridad» provenientes de una élite política que no conoce la incertidumbre de llegar a fin de mes.
Los diputados de Morena y sus aliados han validado que las pensiones y jubilaciones del personal de confianza no superen la mitad de lo que gana el Ejecutivo federal.
Pero lo más vil no es el límite futuro, sino el carácter retroactivo y rapaz: pretenden ajustar pensiones que ya fueron otorgadas, rompiendo con el principio de certeza jurídica y pisoteando los derechos adquiridos de ciudadanos que planificaron su vejez con base en la ley vigente. Más grave aún.
Políticos Blindados, Ciudadanos Vulnerables
¿Desde qué superioridad moral un diputado o una diputada que recibe remuneraciones opacas y beneficios extraordinarios, le dice a un trabajador de una entidad paraestatal o un organismo público que su pensión es «demasiada»?
Para el ciudadano que ha pasado 30 o 40 años ahorrando, que ha postergado su calidad de vida hoy para tener una vejez digna mañana, esta reforma es un robo institucionalizado.
El dato amargo: Mientras ellos excluyen de estas limitaciones a las Fuerzas Armadas y se blindan en sus propios acuerdos de privilegio, al trabajador de confianza ese que hace que el Estado funcione y funcione bien, mientras los políticos se toman la foto lo dejan a la deriva de un tope arbitrario.
La Mentira de la Transformación
La política de Morena en el Estado de México ha demostrado ser una fábrica de espejismos. Dicen ir contra los «privilegiados», pero sus dardos siempre terminan hiriendo a la clase trabajadora media, a esa que no tiene sindicatos que la defiendan de manera corporativa y que se convierte en el blanco fácil de su discurso de odio y división.
Es una miseria humana legislar para quitarle al que trabajó, mientras ellos siguen viviendo en una burbuja de inmunidad financiera. No se equivoquen: ajustar una pensión ya vigente es una traición al contrato social.
Hoy, el Congreso mexiquense no validó una reforma de austeridad; validó el despojo. Los diputados mexiquenses han demostrado que su «Poder de Servir» es, en realidad, el poder de servirse del ahorro ajeno para alimentar un discurso político que solo genera más pobreza.
Al final de la jornada, ellos volverán a sus casas con los bolsillos llenos, mientras el jubilado verá cómo el esfuerzo de su vida se desvanece por un plumazo legislativo cargado de resentimiento y doble moral.
En el Estado de México, la transformación no llegó para mejorar vidas, sino para igualar hacia abajo, dejando la dignidad de la vejez en el último peldaño de sus prioridades electorales.
El costo político lastimosamente no vendrá de todos los mexiquenses que hoy se encuentran en la nueva modalidad de “nomina social”, es decir, todas y todos aquellos inscritos en los programas sociales de bienestar. Ellos, que no son jubilados en su mayoría, no significa una crisis a largo plazo, pero sí para el trabajador operativo de confianza que dedicó toda una vida al servicio.
El poder es transitorio, el resentimiento sembrado hoy, tiene un costo ineludible
Sin duda, se avecina un alto costo político y cobro de facturas para Morena en las elecciones del 2027; el descontento social crece y crece; preocupa la miopía con que están subestimando al ciudadano de a pie. Cuando la sociedad se organiza y se establece una narrativa de injusticia social y abuso de poder y doble discurso, verán los resultados.
La moral de este bloque oficialista ha resultado ser una de las decepciones más amargas para el tejido social mexiquense. Bajo el disfraz de una ideología que pregona la justicia, lo único que han logrado es institucionalizar una narrativa de odio, división y polarización que castiga al que se esfuerza y premia la lealtad ciega.
Al atentar contra el patrimonio de los trabajadores de confianza con estas arbitrariedades sociales, Morena no está combatiendo privilegios, está destruyendo proyectos de vida.
Sin embargo, no deben olvidar que el poder es transitorio y que el resentimiento sembrado hoy tiene un costo ineludible. Ojalá que esta traición al trabajador, esta falta de ética y esta ambivalencia se mantengan vivas en la memoria colectiva, para que en las urnas de 2027 el ciudadano sea quien dicte la verdadera sentencia contra quienes usaron el mandato popular para empobrecer la dignidad de la vejez.
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