Columna Política en Violeta

POR MALVA
7 de abril 2026
Justicia en Salud: El fin del «Filtro» Macarena Montoya
Por fin se hizo luz en los pasillos del ISEM. Tras años de una gestión que se sintió más como una pasarela personal que como una administración pública, Macarena Montoya abandonó la Secretaría de Salud del Estado de México. No es una renuncia cualquiera; es el eco de un clamor de justicia que nace desde los trabajadores de base hasta los niveles más altos de la política mexiquense. Lo positivo será que una vez fuera, nadie la recordará por grandes legados, sino por filtros y abusos de autoridad.
Justicia para los trabajadores
Lo que hoy celebramos no es solo un cambio de nombres, sino el fin de una era marcada por la insensibilidad. Mientras los hospitales carecían de lo más básico, Montoya parecía estar más preocupada por el ángulo de su siguiente fotografía.
La soberbia, dicen los que la conocen de cerca, era su sello personal. Una personalidad ególatra y narcisista que chocó frontalmente con los principios de austeridad y cercanía de la 4T.
El peso del nepotismo y las cuentas pendientes
La caída de Montoya no fue un evento fortuito. A su salida arrastra una estela de presunta corrupción y nepotismo que terminó por ser insostenible. Se confió demasiado en su «padrino» político, Pedro Zenteno; pensó que esa sombra la protegería de sus propios excesos, pero ni ese blindaje alcanzó para tapar el descontento social y administrativo.
La administración de Montoya se caracterizó por una nula empatía humana. Fue una gestión de «filtros»: filtros en las fotos para ocultar la realidad y filtros para ignorar las carencias del personal del ISEM.
Desafío a la Gobernadora y a la Transformación
Macarena no entendió que el Estado de México ya no es el botín de unos cuantos. Su actitud desafiante hacia la Gobernadora Delfina Gómez y su falta de alineación con el proyecto de la transformación mexiquense la convirtieron en una pieza disonante. En lugar de territorio, prefirió el escritorio; en lugar de resultados, prefirió la imagen.
Lo que viene: Esperanza para el Edomex
Con su salida, se abre una ventana de oportunidad real. El sector salud del estado necesita manos capaces, pero sobre todo, corazón humano. Se vienen cambios buenos; se respira un aire de renovación donde la prioridad sea el paciente y el trabajador, no el ego del funcionario en turno.
Hoy la sacan de una posición clave. Se va quien nunca supo estar a la altura del cargo. Al final, ni los filtros más caros pudieron ocultar una realidad: en salud, la incapacidad también es una forma de corrupción.
Es hora de hacer una profunda reflexión en territorio salud, y luego, seguir escribiendo la historia. Más de uno, hoy celebra esta acertada decisión de la Gobernadora Delfina Gómez, para retomar el vuelo y dignificar lo que un día fue el ISEM y la Secretaría de Salud.
Con la llegada de Elena Castañeda de Lanza a la Secretaría de Salud, se abre un capítulo de verdadera esperanza y profesionalismo para el Estado de México.
Se trata de una mujer que no solo posee una trayectoria impecable y un conocimiento profundo de las entrañas del ISEM, sino que destaca por una cualidad que se había extraviado en la oficina central: una profunda sensibilidad y empatía humana.
Castañeda de Lanza es reconocida por su capacidad para negociar y tejer acuerdos en beneficio de los pacientes y el personal, priorizando siempre el bienestar común sobre la imagen personal.
Su liderazgo promete devolverle al sector salud esa calidez y eficiencia operativa que la transformación mexiquense exige, marcando el inicio de una administración donde la política se pone, por fin, al servicio de la vida.
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