Ultimas Noticias

La Deuda del «Adiós»: Entre el Dogma y el Derecho

Por Malva 

La historia de Andrea, la joven gallega que en 2015 se convirtió en un símbolo de la lucha por la muerte digna en España, marcó un antes y un después. 

Su caso no solo abrió la puerta a la ley española de 2021, sino que dejó una pregunta incómoda para México: ¿Por qué seguimos postergando el derecho a decidir sobre el final de la vida? 

El rastro de dignidad que dejó la primera joven española a la que se le permitió dejar de sufrir no es solo una victoria jurídica; es un manifiesto de autonomía radical. 

En España, el Estado entendió que obligar a una persona a sostener un dolor irreversible es una forma de tortura. 

Sin embargo, en México y con especial resistencia en el Estado de México, la política pública parece haberse quedado congelada en una mezcla de miedo electoral y conservadurismo disfrazado de «protección a la vida».

El Laberinto Legislativo en México

En nuestro país, la eutanasia sigue siendo un tabú legislativo. Lo que tenemos es la Ley de Voluntad Anticipada (presente en la CDMX y otras entidades), pero hay una diferencia abismal que la política pública no termina de explicarle a la ciudadanía:

Voluntad Anticipada: Es el derecho a rechazar tratamientos que prolonguen la vida artificialmente (ortotanasia). Es un «déjenme ir».

Eutanasia: Es la acción deliberada para causar la muerte a petición expresa y por causas de sufrimiento extremo. Es un «ayúdenme a irme».

La ausencia de una reforma al Artículo 166 Bis de la Ley General de Salud refleja una falta de voluntad política para separar las creencias religiosas del servicio público.

Edomex: El Bastión de las Omisiones

El Estado de México es un microcosmos de esta resistencia. A pesar de ser una de las entidades con mayor carga demográfica y, por ende, con miles de familias enfrentando enfermedades terminales en la precariedad, la discusión sobre la muerte digna no está en la agenda del Edomex.

El peso del conservadurismo

Históricamente, las estructuras de poder en el Edomex han evitado temas de vanguardia en derechos reproductivos y de autonomía física para no friccionar con sectores eclesiásticos y bases conservadoras.

Falta de Cuidados Paliativos: No se impulsa la eutanasia porque ni siquiera se ha garantizado el acceso universal a cuidados paliativos. La política pública prefiere ignorar el dolor antes que regular su finalización.

El lente Violeta: Mi Cuerpo, Mi Decisión

Desde el feminismo, la eutanasia es la última frontera de la soberanía corporal. Si hemos luchado por el derecho a decidir sobre nuestra capacidad reproductiva, la lógica es consistente: el Estado no tiene derecho a expropiar nuestro cuerpo en el momento de la muerte.

Las mujeres suelen ser las principales cuidadoras en México. La falta de una política de muerte digna también es una carga de género; son ellas quienes sostienen, muchas veces sin recursos, agonías prolongadas que la medicina moderna ya no puede sanar, pero que la ley se niega a soltar.

¿Hacia dónde vamos?

México necesita transitar de una «cultura del sufrimiento» a una «ética de la compasión». Mientras no exista un marco legal federal, seguiremos condenando a los ciudadanos a la clandestinidad o a la prolongación innecesaria de la tragedia. 

El Estado de México, con su nueva configuración política, tiene la oportunidad histórica de romper el molde y entender que gobernar también es garantizar una despedida digna.

Mostrar más
Botón volver arriba