Opinión

Viernes 20 de marzo 2026

Columna opinión: Política en Violeta 

LA MIRADA INSUMISA: SER PERIODISTA Y FOTOPERIODISTA EN EL ESTADO DE MÉXICO

Por: MALVA

La Realidad

Cada 18 de marzo, el calendario oficial nos invita a celebrar el Día de la Mujer Periodista y Fotoperiodista en el Estado de México. Se reparten felicitaciones en redes sociales, se firman compromisos de «respeto» y se pronuncian discursos sobre la importancia de la libertad de expresión. Pero, para quienes habitamos esta profesión con cuerpo de mujer en la entidad más poblada y compleja del país, la «celebración» es, en realidad, un acto de resistencia.

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El Poder y la Violencia

Ser periodista o fotoperiodista en el Edoméx no es solo un reto profesional; es una travesía de alto riesgo que se inscribe en la intersección de dos violencias sistémicas: la que busca silenciar la verdad y la que busca disciplinar al cuerpo femenino.

Mientras el poder político se pavonea en conferencias de prensa y «chayoteos» disfrazados de publicidad oficial, nosotras, las que sostenemos la grabadora y la lente, enfrentamos una triple jornada: la del reporteo, la de la seguridad personal y la de la defensa de nuestra propia voz.

Frente al Poder, el asedio no es sutil. Va desde el menosprecio condescendiente del funcionario que nos llama «mijaaa» hasta la intimidación directa cuando una investigación toca fibras sensibles de corrupción o nexos criminales. La fotoperiodista, con su cámara como única defensa, es a menudo la primera línea de choque, agredida por cuerpos de seguridad que ven en su lente una amenaza a su impunidad.

Frente a la Violencia. En un estado marcado por la alerta de género y los feminicidios, salir a cubrir la nota roja o las protestas feministas es un acto de coraje. Nos enfrentamos al acoso digital que sexualiza nuestra labor, al doxing que expone nuestras vidas y al miedo constante de no regresar a casa. La violencia no distingue si cubres política o seguridad; te persigue por el simple hecho de ser mujer con una pluma o una cámara en la mano.

Desde Política en Violeta, no podemos callar: la precariedad laboral es otra forma de violencia. Las mujeres periodistas mexiquenses a menudo trabajan sin seguridad social, con sueldos de miseria y bajo la constante amenaza del despido si no «se alinean». ¿Cómo podemos exigir justicia para las víctimas de feminicidio cuando nosotras mismas estamos desprotegidas por el sistema que debería garantizarnos un trabajo digno?

La mirada de la fotoperiodista mexiquense es, quizás, el testimonio más fiel de esta realidad. Ella captura la lágrima de la madre buscadora, el puño en alto en la marcha y la cicatriz de la represión. Su lente no solo documenta el horror; lo confronta. Y por eso, el poder le teme.

Este 18 de marzo, no queremos flores ni aplausos huecos. Exigimos protocolos reales de protección con perspectiva de género, justicia para nuestras compañeras agredidas y asesinadas, y condiciones laborales dignas que nos permitan ejercer con libertad.

La «rebelde» que algunas fuimos de niñas, hoy es la profesional que se niega a ser silenciada. Nuestra mirada es insumisa, nuestra voz es territorio conquistado y nuestra pluma es una herramienta de transformación. Que el poder lo sepa: no nos vamos a callar.

Es hora de hacer una pausa para reflexionar, y luego, seguir escribiendo la historia.

Nos leemos en: politicaenvioleta@gmail.com envíanos tus comentarios, denuncias ciudadanas, opiniones y temas que te gustaría compartir en este espacio. Es tuyo y es para darle voz a los sin voz.

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