La independencia de Europa en gas pasa por Rumanía: Neptun Deep, el yacimiento offshore más grande de la UE
Europa ha pasado casi cinco años buscando desesperadamente gas que no proceda de Rusia. Cuando la Comisión por fin lo consiguió a principios de año y pudo aprobar la prohibición total de importación de gas ruso, se encontró en otro escenario pero el mismo problema: ahora el socio incómodo es Estados Unidos, que se ha convertido en el mayor suministrador de GNL del continente. La única vía real para lograr la soberanía gasística es producir en casa. Y una de las respuestas puede estar a 160 kilómetros de la costa rumana, en aguas profundas del Mar Negro: el yacimiento de Neptun Deep.
El yacimiento. Neptun Deep está en la plataforma continental rumana del Mar Negro, en una superficie de 7.500 km² y con profundidades que van de 100 a 1000 metros. Las reservas probadas y probables se estiman en torno a 100 bcm (miles de millones de metros cúbicos).
Contexto. La introducción vislumbra buena parte de la coyuntura actual: el suministro ruso ha caído del 45% al 19%, como reporta esta hoja de ruta de la Comisión Europea de hace menos de un año, el fin del tránsito de los gasoductos por Ucrania, la creciente dependencia del GNL de EEUU y con la UE produciendo hoy un 30% menos que a principios de la década.
Este bajonazo en la producción tiene su razón de ser en el cierre forzado del gigante Groningen, el mayor yacimiento de la UE. Y en este contexto tan acuciante llega la confirmación de que Rumanía ya es el mayor productor de gas de la UE, como respalda Eurostat.
Por qué es importante. Para Rumanía, cuyo consumo anual de gas ronda los 10 – 11 bcm, implica la posibilidad real de dejar de importar y una importante revitalización de la industria. Pero para Europa su relevancia es estratégica:
- Una conexión con el corredor de gas del Mar Negro. Los Balcanes Occidentales y Moldavia han dependido históricamente del gas ruso, en Neptun Deep podrían encontrar un sustituto directo .
- Más diversificación en el suministro en forma de fuente doméstica. Si bien es cierto que globalmente no es diferencial, es un gas soberano made in UE que no transita por países hostiles.
- Avanzadilla para otros off shore europeos. El devenir del modelo regulatorio rumano puede servir de hoja de ruta para otros países con potencial off shore, como Grecia o Chipre.
Una explotación de culebrón. El bloque se exploró por vez primera en 2008 y en 2012 se perforó el primer pozo exploratorio, el Domino-1. Originalmente participaban ExxonMobil y OMV Petrom, pero tras años de bloqueo regulatorio y fiscal, ExxonMobil anunció su retirada en 2019. El proyecto quedó en el limbo hasta que la empresa estatal rumana Romgaz compró la participación de ExxonMobil en 2022.
Fue el conflicto entre Rusia y Ucrania lo que desatascó todo: Rumanía reformó su ley offshore y a partir de ahí, los socios decidieron acometer la inversión, comprometiendo 4.000 millones de euros. Con la plataforma de producción Neptun Alpha prevista para instalarse en 2026 y los pozos en perforación desde marzo de 2025, la primera producción está estimada para 2027 y se espera una producción pico de entre 8 y 10 bcm anuales.
Sí, pero. Ya hemos visto que Neptun Deep ha aparecido en el mapa cuando más hace falta en Europa, pero su impacto en el viejo continente es relativo:
- Por escala: su producción de entre 8 y 10 bcm anuales supone el 2,5% del consumo europeo (de 390 bcm, según la Agencia Internacional de la Energía). En pocas palabras, no va a cambiar la dependencia ni tiene peso para alterar los precios.
- Las condiciones del Mar Negro tienen sus propios retos, con ausencia de oxígeno en las capas profundas, cierta sismicidad o la presencia de sulfhídrico en algunas formaciones. La logística de construcción no será fácil.
- Por timing. El gas llegará en 2027 como pronto, cuando la demanda europea ya lleva años en declive por la electrificación. La ventana de utilidad es estrecha. Por otro lado, podría desincentivar la electrificación en Rumanía y los Balcanes.
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