"Llegamos demasiado pronto, pero no nos equivocábamos": El MacBook Neo es todo lo que Microsoft soñó con el desastroso Windows 8
Era 2012 y Windows 8 desafió todos los cánones. El ratón y el teclado ya no bastaban: Microsoft quería que tocásemos el ordenador, que lo manejásemos como un iPhone. Aquella ambición provocó el nacimiento de uno de los sistemas operativos más originales y valientes de la historia. Y también uno de los más odiados. Su máximo artífice, Steven Sinofsky, ha comparado aquel lanzamiento de hace casi 15 años con el del MacBook Neo que acaba de producirse y ha dejado un mensaje claro: con Windows 8 Microsoft tenía razón. El único problema es que llegaron demasiado pronto.
El Mac Neo es un «cambio de paradigma». En su newsletter ‘Hardcore Software’, Sinosky contaba cómo se había comprado uno de los nuevos MacBook Neo en color «citrus» de 512 GB de almacenamiento y «me ha volado completamente la cabeza. Es un ordenador que cambia el paradigma». Sus impresiones coinciden con otros análisis independientes: el rendimiento de este equipo es indistinguible del de un MacBook Air convencional en tareas cotidianas. Y eso a pesar de usar un chip de teléfono y no uno «puro» de portátil.
Nostalgia de Windows 8. El uso del Neo ha generado en Sinosky un sentimiento de melancolía y de tristeza al recordar su etapa en Microsoft. Este producto de Apple es de hecho la culminación de un concepto que él trató de impulsar hace más de una década. En Microsoft creyeron que un portátil Windows con procesador ARM tenía sentido, y Sinofsky lideró esa visión que desembocó en el lanzamiento de Windows 8 y posteriormente de Windows RT y los Surface RT.
Teníamos razón. El MacBook Neo es para este exdirectivo de Microsoft la demostración de que él y su empresa tenían razón cuando trataron de lanzar ese producto. Según él Windows sobre ARM y la Surface original de 2012 no eran un error técnico: aquel equipo tenía un chip NVIDIA Tegra, 2 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento, y «no tenía problemas ejecutando Office o navegando». En su opinión el hardware y el software no estaban verdes —un punto bastante discutible— y el fallo fue otro.
A la gente no le gustan los cambios. Sinofsky explica que el error fue tratar de mover el ecosistema a un nuevo modelo de aplicaciones demasiado rápido. «La gente quería el viejo modelo de aplicaciones de Windows», pero no había forma en ese momento de hacerlo más eficiente o seguro, «estaba diseñado para otra era». Microsoft ciertamente tenía el problema de que su base instalada era en su mayoría de usuarios conservadores: plantear un cambio tan grande como ese, saltar a una arquitectura ARM por las buenas, era inviable.
Apple supo transicionar. El triunfo de Apple con sus chips ARM se debió a que su proceso de transición ha durado prácticamente dos décadas. Durante ese tiempo la empresa ha ido eliminando código antiguo y APIs obsoletas, lo que le permitió una transición fluida hacia sus propios chips Apple Silicon.
Llegar temprano no es estar equivocado. Sinofksy también destaca cómo a menudo ser el primero en una idea —como sucedió con Windows 8 o la Surface ARM— a menudo se confunde con estar equivocado, cuando en realidad el problema fue la ejecución de la transición del ecosistema y no el concepto en sí.
Sacrificios razonables. Aunque hay limitaciones hardware claras (menos puertos, pantalla ligeramente distinta, trackpad más pequeño), son irrelevantes frente a la eficiencia y portabilidad del dispositivo.
El MacBook Neo es el Chromebook definitivo. El equipo asequible de Apple es para este directivo un «mejor Chromebook» enfocado a la productividad, que es justo el plan de rescate que él propuso para Windows RT tras su salida de Microsoft en 2012. Su visión, argumenta, era la correcta: la transición hacia dispositivos ARM ultraeficientes era el futuro inevitable de la informática personal.
Sí, pero. Los argumentos de Sinofsky son potentes, pero también discutibles. Para empezar, Windows 8 y RT estaban pensados para ser mucho más «tocados», pero la interfaz táctil jamás ha pasado de ser accesoria en los convertibles con Windows. Apple de hecho no ha tocado el sistema operativo del MacBook Neo y se ha apartado de la idea del iPad reconvertido a portátil. Esto es un MacBook con un chip de un móvil, sí, pero con un sistema operativo de escritorio pensado para ser usado con teclado y ratón. Sin más.
La condena legacy. Hay otro elemento que hacía casi imposible que Windows RT pudiera triunfar: Microsoft llevaba un cuarto de siglo alimentando un monstruo llamado Windows sobre arquitecturas x86. Los usuarios finales podían ciertamente haber asumido un cambio de arquitectura, pero la cosa era mucho más complicada en empresas, donde la adopción de Windows era masiva.
Y claro, están las apps. Las aplicaciones que corrían bien en x86 corrían mal o no corrían en Windows RT con chips ARM. Aunque Microsof trató de atajar ese problema —sigue haciéndolo con el «estándar» del PC Copilot+—, jamás lo consiguió del todo y la percepción pública fue clara: no me fío de que esa app que utilizo en mi PC x86 funcione bien en un PC ARM. Apple superó ese obstáculo con su capa de emulación Rosetta (un puente invisible) y el apoyo de usuarios y desarrolladores, pero para ellos era claramente más sencillo: no tenían el lastre de millones de equipos ejecutando aplicaciones legacy en despachos y servidores. Microsoft intentó un «borrón y cuenta nueva» radical que dejó a los usuarios sin sus programas de toda la vida.
Los PC Copilot+ prometían algo así. Microsoft quiso de hecho resucitar el concepto recientemente. El lanzamiento de los PC Copilot+ se apoyaba en gran medida en chips ARM como los fabricados por Qualcomm. La promesa era la de que contaríamos con portátiles baratos, con una autonomía enorme y que además ya no tenían problemas de compatibilidad con el software. ¿La realidad? Los precios son básicamente los mismos que los de equivalentes Intel/AMD, y aunque hay mejoras en autonomía la percepción es que no hay nada especialmente diferencial en esa apuesta de Microsoft y de algunos fabricantes.
Esto es una oportunidad. Pero no todo está perdido. Microsoft y los fabricantes tienen en el MacBook Neo una demostración de que el concepto de portátil «modesto» (el chip del Neo parece modesto, pero es más potente de lo qeu parece), asequible y funcional tiene sentido si se hace bien. Que es lo que por ahora no han logrado Microsoft y sus socios. Aquí es probable que veamos movimiento, y de hecho hay una compañía que ya prepara su ataque en este segmento: NVIDIA. Esto promete.








