Sin helio no hay chips ni memoria RAM. Y los mayores productores están en el ojo de la guerra de Irán

Piensa en el mundo como si fuera una marioneta. Está sostenido por hilos que se van moviendo, pero cuando uno de esos hilos se rompe, el conjunto se tambalea. Si se rompen varios hilos a la vez, la marioneta se desmorona. En el mundo tecnológico, 2026 ha empezado con el pie cambiado. Las principales empresas de memoria RAM se han volcado a producir memoria para la IA, abandonando el mercado de consumo. Esto ha provocado un aumento sin precedentes de los precios que afecta a consumidores, pero también a compañías.
Ahora mismo, es imposible adivinar cuándo volverá a la normalidad porque cada parte involucrada piensa una cosa. Y, desde hace unos días, tenemos otro de esos hilos de los que hablaba al principio: la guerra de Irán. La consecuencia inmediata ya la estamos viendo: el estrecho de Ormuz hirviendo, el barril de crudo alcanzando precios estratosféricos y una gasolina –diésel, sobre todo- por las nubes. Pero como todo lo que va mal puede ir peor, ahora hay otra crisis llamando a la puerta: la del helio.
Y es la unión perfecta entre la crisis de la RAM y la guerra de Irán porque sin helio… bueno, sin helio hay muchas cosas que no funcionan. Tampoco la inteligencia artificial.
Crisis de RAM + guerra de Irán = no hay helio
Para muchos, el helio es ese gas que nos pone una voz tan graciosa y nos permite inflar globos que flotan. Para la industria de los semiconductores, el helio es un elemento crítico e insustituible en el proceso de fabricación. Al ser un gas noble, no interfiere químicamente con los materiales del proceso de crecimiento de cristales de silicio dentro de las enormes máquinas que usan las compañías para crear las obleas que, posteriormente, se utilizan para fabricar chips.
Evitan que los materiales reaccionen con el oxígeno o con otros contaminantes, por lo que los resultados son más puros. Son como un escudo, pero además e helio es imprescindible para disipar el calor de las máquinas de litografía extrema, para eliminar residuos después de cada ciclo de fabricación y hasta para identificar cualquier fuga en una de estas máquinas. Sus partículas son de las más pequeñas que existen y son las que delatan hasta las más pequeñas fugas en cámaras de fabricación que deben estar al vacío.
Vamos, que no es un elemento que se pueda sustituir fácilmente. Hay dos empresas que ahora mismo tienen una dependencia tan profunda que cualquier variación en el suministro sería fatal. ¿Qué empresas? Exacto: Samsung y SK Hynix, las mismas que se han volcado con la IA y las mismas que no piensan mover un dedo para aliviar la crisis de precios de la memoria RAM (y, por consiguiente, de los SSD y cualquier dispositivo que lleve un chip NAND).
Ambas están metidas en el proceso de fabricación de la sofisticada memoria HBM4, y ambas necesitan el helio. El problema es que el helio es un subproducto en la producción de gas natural, y algunas de las mayores refinerías del mundo se encuentran en Oriente Medio. Con la guerra de Irán, queda claro que los objetivos civiles son los centros de datos y las productoras de energía.
Si se atacan esas infraestructuras, se paraliza el resto de Occidente, y han empezado a lanzar drones kamikaze contra ellas. Ahí está la petrolera Ras Tanura, pero también la de Ras Laffan, de QatarEnergy. Es una de las ballenas en la producción de gas natural y, por tanto, en la producción de helio. Y si las refinerías cierran y los barcos no llegan, las reservas de las fundiciones empiezan a agotarse.
Ya hay voces que apuntan a problemas en el medio plazo si la situación persiste. SK Hynix afirma que tienen una “cadena de suministro diversificada y un inventario suficiente de helio”, algo similar a lo que ha comentado otro de los grandes fabricantes de chips: TSMC. El problema es que esas garantías son en el corto plazo. Si la situación se mantiene con un cierre prolongado de Ormuz, más del 25% del suministro mundial de helio se verá afectado.
Esto hará que las empresas que más ‘tiran’ del gas empiecen a ver que sus reservas se agotan a una velocidad mayor a la que se reponen. El mercado, siempre tan inestable, ya ha reaccionado y las acciones tanto de Samsung como de SK Hynix han caído estas últimas horas debido a esas preocupación por el suministro.
Porque ya no estamos hablando de un precio de la RAM y la gasolina desbocada, estamos hablando de que el helio es necesario para la fabricación de cualquier chip avanzado, pero también en la computación cuántica o para los numerosos lanzamientos al espacio. Y como lo de Ormuz se prolongue, van a ser muchos entes peleando por un bien imprescindible, insustituible y muy valioso.
Frente al optimismo moderado de SK Hynix, voces más pesimistas ya están viendo ecos de la crisis de componentes del 2020.








